Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad: Indicaciones prácticas para su manejo

Trastorno por Déficit de Atención con  Hiperactividad: Indicaciones prácticas para su manejo

hiperactividad[1]¿Observas que tu hijo es más inquieto que el resto de niños?

¿Que no puede dejar de moverse?

¿Que incluso sentado se remueve en su asiento?

¿Que se levanta continuamente de la mesa o cuando está en clase?

¿Que corre o salta en situaciones donde no es apropiado ni por las circunstancias ni para su edad?

¿Tiene dificultades para jugar con otros niños?

¿Le cuesta guardar turno y precipita sus respuestas?

¿Interrumpe actividades de otros?

¿Es despistado, incurre en errores y parece que no te escucha cuando le hablas?

¿Tiene dificultades para organizarse y le disgusta hacer cualquier tarea que implique un esfuerzo mental?

Si tu respuesta es afirmativa a varias de estas preguntas, puede ser que tu hijo sufra un Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH)

El Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno que se caracteriza por la presencia de tres síntomas atípicos:

  • Déficit de atenciónimages[3]
  • Impulsividad
  • Hiperactividad motora y/o vocal.

Se identificará como un trastorno cuando, dichos síntomas o los comportamientos que se deriven, se observen con mucha frecuencia e intensidad en comparación a niños de su edad, e interfieran significativamente en su vida escolar, familiar y social.

En el tratamiento para el niño o el adolescente, se trabajará  conjuntamente padres, maestro y terapeuta, para dotar al niño de estrategias, que le permitan controlar su comportamiento de un modo eficaz y consiga centrar su atención. Además se trabajan aspectos tales como, baja autoestima, capacidad para tolerar la frustración y habilidades sociales, ya que el niño con TDAH, suele tener dificultades en estas áreas.

En principio, es muy complicado manejar el comportamiento de estos niños, pues parecen no escuchar lo que les dices, y no responden a las órdenes como debieran. Hay que saber que la paciencia es algo necesario para que el proceso de educación de nuestro hijo conduzca al bienestar de todos

 

Para empezar y a modo de ORIENTACIONES BÁSICAS Y GENERALES PARA LOS PADRES tienen que establecer normas:

  1. Que sean estables: el cumplimiento o incumplimiento de las normas siempre ha de tener las mismas consecuencias.
  2. Que sean consistentes: las reglas no cambian de un día para otro.
  3. Que sean explícitas: las reglas son conocidas, comprendidas y pactadas por ambas partes (padres y niños).
  4. Que sean predecibles: las reglas están definidas siempre de antemano, no después, de esta forma el niño no percibe castigo, simplemente se cumple lo pactado que normalmente es la retirada de un privilegio.

images[4]

A modo más específico, para trabajar la atención hay que tener en cuenta que:

  • Hay que mantener una situación estructurada en la casa, con horarios constantes, y evitando estímulos demasiado llamativos. En este punto hay que tener en cuenta que, aunque inevitable en la mayoría de ocasiones, la presencia de los hermanos puede ser un distractor importante, que dificulte que el niño se centre en lo que toque en ese momento. Si sucede, tratar de separarles para iniciar la actividad.
  • Alejarle de estímulos que puedan distraer su atención. Al principio quedarnos con ellos realizando la actividad, pero ir retirando la ayuda progresivamente, dejándoles cada vez más tiempo solo.
  • Cuando parece que no nos escucha cuando le hablamos, sujetarle la cabeza con las manos,, mantenerle la mirada y hablarle con voz firme pero suave, sin enfadarnos (utilizamos el contacto físico para atraer su atención). Después pedirle que repita lo que le hemos dicho, y si no lo recuerda, volvérselo a repetir de la misma manera las veces que sea necesario.

 

Por otro lado, para la conducta impulsiva, podemos seguir los siguientes consejos:images[7]

  1. Proporcionar normas para que el niño sepa en cada momento qué debe y qué no debe hacer. Las instrucciones deben ser:
  • Claras y específicas.
  • Comprensibles ( lenguaje adaptado al niño y haciendo uso de términos concretos).
  • Instrucciones cortas, de una en una y espaciadas en el tiempo.
  • No deben acompañarse de contacto físico instigador.
  • No deben entrar en contradicción unas con otras.
  • Deben ser un número reducido de instrucciones, si son muchas el niño necesitará mucho tiempo y muchos recursos que no sabrá gestionar.

2.    Cuando se va a algún lugar donde van a haber muchas personas es conveniente que se le den de antemano algunas pautas concretas, breves y claras de comportamiento. Si se pone muy nervioso en un lugar público donde haya muchas personas, es conveniente apartarle a un lugar donde no haya nadie y calmarle antes de volver al lugar anterior. Reforzar su esfuerzo y hacerle ver que es capaz de seguir las reglas.

3. Comunicarle con antelación cualquier cambio de rutina.

El objetivo es que el niño, en un entorno con muchos estímulos, algunos desordenados, otros deseados, otros rechazables, etc, lleve a cabo sus obligaciones, intentando que aprenda a seguir instrucciones, demorar la gratificación e inhibir el primer impulso.

No olvidemos que para el niño no es fácil. Necesitará su tiempo para aprender rutinas e interiorizarlas.

Ello implica que el adulto se tendrá que cargar de paciencia y comprensión, además de afecto, que siempre es necesario.

Si se es sistemático en las instrucciones, se conseguirán cambios significativos.

El niño celoso: Cómo ayudarle

El niño celoso: Cómo ayudarle

 

«Psicóloga en Murcia»

 

thCAKDS14LLos celos pueden definirse como un estado del niño  caracterizado por una sensación de frustración al creer que ya no son correspondidos emocionalmente por las personas queridas (padres, parejas…) o, al menos, con la intensidad y frecuencia que desean o necesitan

“Se trata de un rey destronado”. “Ya no es el rey de la casa”.

 

Los adultos, no podemos perder de vista que no es un proceso únicamente a nivel racional. Ellos pueden entender la situación, y en el caso de que no lo hagan se lo podemos explicar las veces que sean necesarias.

Pero lo que les está jugando una mala pasada son las emociones. Tienen sensaciones que no saben cómo manejar. De repente tienen miedo a no ser queridos y a ser abandonados. Se encuentran con situaciones nuevas en las que se espera que ellos reaccionen con normalidad, y ellos se sienten bloqueados, todo es nuevo para ellos.

Y cuando comprueban que no es nuevo, porque perdura, y que además se quedara el nuevo hermano se quedará  ahí para siempre, se rebelan esperando que su comportamiento cambie lo que no les gusta. Prueban a llamar la atención como su hermano, por ello comienzan a mostrar conductas regresivas: «Si él llora y se le atiende, yo llorare también».

Pero todo es un lío, porque a él no se le atiende de la misma manera.

Cuando los niños tienen celos, lo viven con mucho sufrimiento. De ahí la importancia de que los adultos tengamos la paciencia y comprensión suficiente para manejarlos.

En general, los niños celosos pueden manifestar algunas de las siguientes conductas:thCAPDK07N

  • Cambios de humor no justificados.
  • Signos de infelicidad.
  • Lloro frecuente sin motivo.
  • Tristeza acompañada de expresiones tales como “No me quereis…”
  • Conductas regresivas, (no presentes hasta la llegada de un hermano o ya superadas), con el simple motivo de llamar la atención de los padres (pipi en la cama, negarse a comer, agresividad injustificada hacia objetos o animales, comportamiento social anómalo, etc.).
  • . Vuelta a un lenguaje más infantil con presencia de gestos inmaduros como chuparse el dedo.
  • Alteraciones en los patrones de comida (menos apetito o más selectivo con los alimentos, rechazando platos antes preferidos o se le tiene que dar la comida) y sueño (insomnio, despertar nocturno, solicitar dormir con los padres, etc.)
  • Negativismo, terquedad, dificultad para obedecer.
  • Niegan sus  errores y culpabilizan a los otros de sus problemas o actitudes (en especial al hermano objeto de celos).

 

 

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Una vez identificados los celos, los padres y demás familiares relevantes deberán consensuar una estrategia común para ayudar al niño.

A nivel general exponemos una serie de orientaciones para minimizar las conductas celosas entre hermanos:

 

  • Es fundamental establecer un equilibrio en el trato a los diferentes hermanos de forma que no haya un trato de preferencia hacia ninguno de ellos ni se establezcan comparaciones.
  • Siempre es más eficaz alabar los aspectos positivos que recriminarle los negativos.
  • Delante conductas celosas (rabietas, desobediencia, negativismo, etc…) puede aplicarse la retirada de atención o alguna de las técnicas conductuales que se utilizan en la modificación de conducta. Si los celos suponen un reclamo de atención emocional, debemos ser capaces de dársela contingentemente a las conductas deseadas o positivas, nunca tras los episodios de celos.
  • Aumentar el tiempo en actividades y juegos de toda la familia es buen método para mejorar la comunicación y estrechar lazos.images[11]
  • Responder con tranquilidad a los episodios celosos, sin estridencias ni recriminaciones, comunicarle al niño nuestra decepción por su comportamiento y dejar de prestarle atención. Posteriormente cuando se tranquilice y, según la edad, podemos intentar razonar lo ocurrido y darle la atención emocional. No obstante, “razonar” con el niño celoso (aunque tenga edad suficiente para comprender nuestros argumentos) no funcionará siempre. Debemos entender sus conductas como síntoma de un malestar y no desde la perspectiva adulta.
  • Cuando los celos son del hermano mayor hacia otro de edad inferior puede resultar útil irle recordando de forma sutil las ventajas y “privilegios” que tiene al ser mayor (por ejemplo: acostarse más tarde o poder realizar ciertas actividades).
  • La relación entre hermanos tiene su propio ciclo de desarrollo. Si el clima familiar es emocionalmente estable y equilibrado, los celos puntuales, normalmente son superados y no presentan mayores problemas.

Anorexia y Bulimia: ¡ Qué miedo a engordar!

Anorexia y Bulimia: ¡ Qué miedo a engordar!

  «Psicóloga en Murcia»

 

 

imagesCA4QUTEOLas personas que padecen anorexia y bulimia, están obsesionadas con su imagen, y en consecuencia con la alimentación. Su vida está organizada en torno a la comida, en un cálculo mental continuo de cuantas calorías ingieren y queman a lo largo del día.

Pese a estar muy delgadas, no se ven así, la percepción de su imagen corporal está distorsionada completamente. Se someten continuamente a dietas en las que eliminan los alimentos con más calorías y reducen la ingesta de líquidos.

 

Es frecuente también que aumenten su actividad física, haciendo deporte o evitando estar quietas, comiendo incluso de pie. Pueden recurrir también a tomar laxantes o diuréticos, o provocarse el vómito.

Las personas que padecen anorexia o bulimia son, a menudo, demasiado perfeccionistas, con baja autoestima y excesivamente críticas consigo mismo y sus cuerpos. Suelen mostrar  emociones y actitudes extremas.

Se sienten deprimidas, lloran con frecuencia, sintiéndose también culpables, irritables, enfadándose con normalidad, además de aislarse socialmente, sobretodo en reuniones familiares donde se va celebrar algo comiendo. Además pueden presentar comportamientos extraños como esconder la comida, escupirla tras masticarla, o cocinar grandes cantidades de comida para los demás, que luego ellas ni prueban.thCAVF3BFX

El miedo a ganar peso está siempre presente y en las etapas iniciales es común la negación de su problema. En algunos casos, estos trastornos suelen ir acompañados de otros problemas psiquiátricos como la ansiedad, pánico, trastorno obsesivo-compulsivo y el consumo de alcohol o drogas.

Es frecuente que, los trastornos de la alimentación  comiencen en la adolescencia. El cambio físico y emocional que se da en esta etapa de la vida, implica enfrentarse de manera distinta a nuevas situaciones, en las que el adolescente no siempre cuenta con recursos para saber llevarlas. El trastorno de la alimentación suele ser la solución que se pone para resolver otros problemas reales como baja autoestima,  relaciones sociales o sentimentales, dificultades con los padres o en el instituto.

 

imagesCA6WK9U0Aunque la anorexia y la bulimia comparten los rasgos que hemos mencionado , son dos problemas distintos que se diferencian fundamentalmente en:

La anorexia nerviosa se caracteriza fundamentalmente por un miedo excesivo para engordar, lo que provoca que la persona restrinja exageradamente la ingesta de comida. Están excesivamente delgadas, su peso está por debajo de lo que se espera para su edad y talla, llegando al límite de la desnutrición e inanición. Normalmente padecen amenorrea, es decir, retirada del ciclo menstrual más de tres meses consecutivos

La bulimia, a diferencia de la anorexia, suelen tener un peso normal. Alternan periodos de restricción de comida, en los que apenas comen, con otros periodos donde se descontrolan, habiendo episodios de “atracones” ( Ingesta de grandes cantidades de alimentos, sobre todo muy calóricos). Esta alternancia, hace que la persona entre en un bucle para no engordar, ya que después de un atracón se sienten muy culpables y provocan el vómito, se dicen así  mismas que será la última vez , e inician su dieta restrictiva, hasta que se descontrolan pegándose un nuevo atracón y vuelta a empezar.imagesCA2OCNZ1

Tanto en un caso como  en otro podemos,  ayudarles dotándoles de estrategias a padres y adolescentes (en su caso), para poder enfrentarse de modo sano a sus dificultades, gestionar sus emociones y restaurar patrones de alimentación adecuados.

 

 

En cuanto a las consecuencias psicológicas de ambos trastornos alimentarios son más graves de lo que aparentemente podríamos pensar.

El principal síntoma que presentan las personas con anorexia o bulimia, es el ya mencionado  MIEDO A ENGORDAR.

Quizá no seamos conscientes, cuando afirmamos algo así, de la importancia y gravedad de padecer este miedo.  El objeto temido es la comida, lo que produce ansiedad es precisamente, el tener que comer.

Sabemos que todos los miedos son incapacitantes, y al hablar de ansiedad (del tipo que sea) he afirmado que también muy desagradable pero nunca peligrosa (para nuestra integridad física).

imagesCAGK99RGEl miedo, es un mecanismo de defensa cuyo objetivo es protegernos de amenazas y peligros. Es cierto que nuestra mente en ocasiones percibe amenaza donde no la hay, pero en ningún caso, dicho miedo lleva implícito atentar contra nuestra propia seguridad y supervivencia.

En el caso de los trastornos de la alimentación, si. La persona tiene miedo a comer, por miedo a engordar. Su miedo le protege de engordar, pero no le protege de sobrevivir. De ahí la gravedad de estas enfermedades, y la dificultad e importancia de trabajar para  superar o dominar el miedo.

 

 

Además de este miedo a engordar, las personas con anorexia y bulimia suelen presentar:

  • Trastornos del sueño, que aparecen como un trastorno secundario

 

  • Estado de ánimo irritable, que normalmente aparece del conflicto interior entre la demanda de alimento del cuerpo y la obsesión por controlarlo. En la mayoría de los casos cambia su carácter.

 

  • Estado de ánimo deprimido y ansiedad, ya que continuamente tienen que enfrentarse al objeto temido y a situaciones donde tendrán que ocultar, disimular, mentir…No se sienten bien consigo mismas.

 

  • Aislamiento. Van cerrando cada vez más su círculo de amigos con tendencia a la soledad, la tristeza y la melancolía, Evitan cualquier situación donde haya probabilidad de comer. Además, no les apetece mostrarse a la gente, por no tener la imagen deseada y por no sentirse anímicamente bien.imagesCASKER3V

 

  • Sentimiento de culpa.  Obsesionados por el control total, cuando creen que han cedido (en un atracón, en el caso de la bulimia o por comer algo no permitido, en la anorexia), se sienten culpables y creen que si no consiguen lo que se proponen es porque son débiles. En las fases iniciales la culpa también es provocada por la sensación de saber que no se está haciendo lo correcto. Aun luchan entre lo racional y la enfermedad

 

  • Baja autoestima. Aspecto que forma parte de ellas desde antes de la aparición del trastorno. Suelen ser personas inseguras

 

  • Sentimiento de inutilidad, vacío.  Puede decirse que la dieta las mantiene en una constante frustración, lo que hace que se perciban como inútiles, ya que no consiguen lo que consideran su objetivo.

 

  • Perfeccionismo y autoexigencia elevada, como mecanismo de control de sus vidas. Así tratan de aliviar su inseguridad y sensación de inutilidad.

 

imagesCACI814IPercepción distorsionada de su imagen o visión parcial. Se ven mucho más gordas de lo que realmente están y se obsesionan por una parte de su cuerpo que no les gusta,  lo que les hace no ver la totalidad de su aspecto (normalmente se centran en las caderas, los muslos…)

 

  • En el caso de la anorexia, hay una negación total de su delgadez, además de una  alteración de la capacidad de concentración  por la falta de componentes (nutrientes) necesarios para la realización de actividades mentales.

 

  • En la bulimia, existe un miedo elevado a perder el control y darse un atracón lo que les produce sentiré muy culpables y volver a empezar.

«Mi hijo está triste»: Depresión infantil.

«Mi hijo está triste»: Depresión infantil.

«Psicólogos en Murcia»

thCAFHL85RLa depresión infantil es una realidad que aunque nos gustaría no hablar de ella, con la esperanza de que no existiese, en ocasiones tenemos que ocuparnos de ella

Contrariamente a lo que anteriormente se pensaba, la depresión también puede darse en los niños.

Al igual que en el adulto, el niño ha de enfrentarse a cambios y situaciones en su día a día, que no siempre resultan fáciles.

Pero no hay que apresurarse a establecer conclusiones de manera precipitada. Hay que conocer muy bien al niño, su modo de comportarse y de sentir, para saber identificar si atraviesa un episodio depresivo.

Aunque también hay que tener en cuenta la cantidad de tiempo con la que se presentan los síntomas, es motivo de estar atentos de nuestro hijo cuando observemos en él algunos de estos síntomas:

– Está continuamente triste y llora con más facilidad

– Ha perdido el interés por los juegos  preferidos y por la escuela

– Se distancia de sus amigos y de la familia – Habla menos

– Se aburre y se cansa con facilidad

– Presenta menos energía o concentraciónthCAF5C1TE

– Está irritable o demasiado sensible frente a pequeñas frustraciones, montando rabietas o berrinches con más facilidad

– No tolera  hacia el rechazo y el fracaso

– Expresa baja autoestima, depreciándose a sí mismo

– Elige «finales tristes» para sus cuentos y representaciones

– Se comporta de una manera agresiva

– Se queja constantemente de dolores tales como de cabeza o de estómago

– Duerme demasiado o muy poco

– Come demasiado o muy poco

– Presenta comportamientos regresivos, hablando como un bebé u orinándose en la cama

– Habla de suicidio o ideas de muerte

– Habla de escaparse de casa

thCAPQFX4NTodos estos síntomas pueden darse de modo normalizado, ya que siempre hay que contextualizarlos en cómo sea el modo habitual de comportarse y de sentir de cada niño concretamente. Además no tiene por qué darse todos juntos.

Pero si nos pueden servir a modo de pistas, que nos pongan en aviso para poder clarificar si nuestro niño está atravesando un periodo que le esté provocando un sufrimiento desproporcionado.

Como en el adulto, la depresión infantil se trata y se reconduce totalmente. A fin de cuentas, sólo necesitan ayuda para saber gestionar situaciones a las que no saben adaptarse.

Trastorno Obsesivo Compulsivo: la enfermedad de la duda.

Trastorno Obsesivo Compulsivo: la enfermedad de la duda.

«Psicólogos en Murcia»

 

imagesCADPNI7OEl Trastorno Obsesivo Compulsivo, conocido también como la enfermedad de la duda, es muy frecuente en la actualidad.

El Trastorno Obsesivo Compulsivo se considera un trastorno de ansiedad.

Consiste en la presencia de obsesiones y compulsiones.

Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos que se cuelan  de forma involuntaria y  repetida en la cabeza de la persona, con los que no se siente identificada, pero le  generan una emoción de angustia, miedo o vergüenza,  y que,  pese al esfuerzo de la persona de no pensar en ellos, no puede controlarlos.

Las compulsiones o rituales son determinados pensamientos o comportamientos que se adoptan para conseguir alivio y evitar las consecuencias terribles que las obsesiones te dicen que pueden producirse. Tales comportamientos pueden ser persistentes, repetitivos, involuntarios y difíciles de soportar.

Es importante aclarar que, a todos se nos han venido alguna vez a la cabeza pensamientos absurdos o inquietantes por su contenido violento, sexual o inapropiado y eso no significa que tengamos un TOC. Esto es frecuente sobre todo cuando alguien está muy estresado o atraviesa una situación de tensión. Normalmente en estos casos, desechamos inmediatamente la idea sin más. Por ejemplo,  si mientras baño a mi hijo, tengo la imagen de ahogarlo, yo puedo pensar que es absurdo, que no quiero hacerlo y que ese pensamiento no tiene nada que ver ni conmigo ni con mi realidad. Pero si a ese mismo pensamiento, empiezo a darle importancia y lo refuerzo pensando que puedo tener instintos suicidas ocultos, me provocará angustia.

imagesCAS1C1E3Ésa es la  diferencia fundamental con una obsesión,  en qué sentimos y  qué hacemos cuando se cuela el pensamiento en nuestra cabeza.

Si le prestamos atención, le concedemos credibilidad  y lo hacemos nuestro, nos implicamos con ese pensamiento o idea. Empezamos a dudar si esa idea dice algo de nuestra persona, DUDA que nos provocará angustia y más duda.

Y cuando entramos a luchar contra esa duda es cuando entramos en la obsesión.

Se tienen pensamientos del tipo ¿y si no le doy importancia y resulta que puede ser verdad? ¿ Si no es cierto, por qué reacciono así? ¿por qué lo pienso tantas veces?

Y en este momento, cuando lo cuestionamos todo, a nosotros mismos, a nuestro propio criterio, nuestros sentidos, nuestros recuerdos…la duda se hace con nosotros y la angustia toma el control de la situación. En este momento trataremos de aliviarla, o bien, evitando situaciones que nos la provocan o realizando rituales para aliviar el malestar.

En cualquier caso, comenzamos a vivir con el miedo de que nuestros pensamientos puedan ser ciertos, pero nunca con la seguridad ni de que lo sean ni de todo lo contrario.

Y ahí radica la base del problema, en la duda.

Existen diferentes tipos de obsesiones y compulsiones.

Las más comunes son los  “limpiadores”, cuya obsesión está relacionada con la contaminación a través de determinados objetos y situaciones, y sus rituales consisten normalmente en lavarse las manos de forma repetida, duchas prolongadas o limpiar la casa una y otra vez. Una paciente, Pilar 37 años, tenía miedo a contagiarse de SIDA. Cuando ella pensaba que podría haberse contagiado, pese a no haber estado sometida a ninguna situación de riesgo, se lavaba repetidamente  las manos hasta que “su mente le decía que era suficiente”, tal y como  ella misma describía.

Los “verificadores”,  son personas que comprueban de manera excesiva aparatos eléctricos, puertas, ventanas…, para evitar que ocurra una “catástrofe”. Andrea, 28 años, sentía que su vida estaba totalmente limitada por sus pensamientos obsesivos, ya que se sentía obligada a comprobar si había apagado la estufa, plancha, cerrado la puerta de casa, del coche, grifos…La duda era constante, teniendo que volver a casa a comprobarlo, o no poder concentrarse en su trabajo por la preocupación, hasta el punto de preferir no salir de casa para evitar la angustia.imagesCAT1MFRE

Los “repetidores”, al igual que los verificadores, para evitar que su pensamiento se cumpla, repiten una acción hasta que se siente aliviados. A diferencia de las anteriores, no tiene que existir una conexión lógica entre la obsesión y la compulsión. Por ejemplo, se puede pretender evitar la muerte de alguien repitiendo una determinada secuencia de números. Antonio 30 años, sentía cada vez que escuchaba o veía el número 6 que si no lo repetía un determinado número de veces sucedería algo terrible, por asociar dicho número a la idea de Satán.  

Los “ordenadores”,  son individuos que necesitan que su entorno esté organizado según unas normas rígidas, si no es así, se sienten molestos e incómodos.

 Los “ritualizadores mentales” son aquellas personas que repiten pensamientos o imágenes para contrarrestar la preocupación que genera su obsesión. Por ejemplo, José se sometía varias veces al día a recordar acontecimientos sin importancia para convencerse a sí mismo que no padecía Alzheimer.

Los “Obsesivos puros” son aquellas personas que experimentan pensamientos negativos, muy perturbadores, incontrolables, de manera repetida, que les produce una gran angustia. A diferencia de las personas que sufren los anteriores tipos de obsesiones, éstos no realizan compulsiones o rituales como los que hemos descrito. Las más frecuentes suelen ser:

  • De contenido sexual: tener pensamientos o imágenes consideradas prohibidas, perversas o inapropiadas, miedo a ser pedófilo, a ser homosexual o a cometer incesto…
  • De contenido agresivo: ideas o imágenes en las que se agrede y daña físicamente a uno mismo u otra persona, miedo a insultar o decir obscenidades, a ser responsable de alguna catástrofe, o a cometer un delito.
  • Otros: miedo a volverse loco, a perder la identidad, a no hacer correctas las cosas….

images[9] (2)Lo común a todos los tipos descritos es que:

  •  Las obsesiones provocan inquietud y/o angustia por las consecuencias catastróficas.
  •  Se cuelan en tu cabeza de manera involuntaria, repetitiva, se asumen como ciertas lo que provoca inquietud y angustia.
  •  En ocasiones la persona puede reconocer la irracionalidad de su obsesión, pero pese a que intenta resistirse a ella, lo único que consigue es agravarla.
  •  Los rituales persiguen evitar las consecuencias catastróficas y provocan una tranquilidad temporal.
  •  Los rituales  implican habitualmente secuencias específicas.
  •  Las obsesiones te hacen entrar en la duda constante,  “Y si……”, y te hacen sentir dichas dudas como propias,  provocando en la mayoría de los casos que te cuestiones como persona.
  •  Las obsesiones cada vez van a más, la angustia se hace más intensa, lo que provoca que aumenten rituales y tu vida se vea más interferida y condicionada.

La frecuencia del Trastorno Obsesivo Compulsivo en la actualidad, es bastante elevada, convive con nosotros a través de familiares, amigos, conocidos, compañeros de trabajo… Sucede, que  no siempre  es visible para nosotros, pues el que lo padece trata de ocultarlo, pero sí genera un gran sufrimiento tanto al paciente como a su entorno más cercano en la mayoría de los casos.

Cómo luchar contra la necesidad excesiva de aprobación

Cómo luchar contra la necesidad excesiva de aprobación

«Psicólogos en Murcia»

 

imagesCAC89KYPNuestra necesidad de ser queridos, de hacer las cosas bien, de tener éxito, de ser reconocidos, todo ello, por miedo a que no nos quieran, a fracasar, a la soledad…nos hace exigirnos cada día el controlar que no se nos escape nada, con el único objetivo de asegurarnos de que nuestros miedos no se cumplirán.

Tanto es así que perdemos de vista que, en lugar de animarnos a conseguir lo que realmente nos importa, desarrollamos una voz crítica, que se pasa todo el día machacándonos por todo lo que deberíamos de hacer, o lo que no tendríamos que haber hecho. Realmente el objetivo de esta autocrítica, no es otro que no dejar que nos despistemos, trabaja 24 horas al día, para recordarnos continuamente que si no hacemos todo lo que ella nos dice, nuestros temores se cumplirán.

El problema de esto radica en que, como todo elemento motivador, pierde su cometido cuando es constante, para todo y por todo, y termina produciéndonos el efecto contrario, desanimarnos, frustrarnos y provocarnos la sensación de incapacidad.

Plantéate por un instante que durante todo un día tuvieras a una persona pegada a ti que constantemente estuviera diciéndote: «Deberías de haber hecho…» «no tendrías que haber dicho…» «Deberías de haberte dado cuenta de…» «Tendrías que haberlo hecho mejor».

¿Sería insoportable verdad? ¿Crees que te motivaría?

Pues así nos pasamos todo el día, nuestro peor enemigo lo llevamos con nosotros.imagesCAIIQR56

Esta voz crítica se hace más pesada cuando tenemos una necesidad excesiva de ser aprobados, seguramente por motivos de inseguridad con nosotros mismos y una baja autoestima.

Así que para poder luchar contra ella, te recomiendo seguir una serie de pautas que te ayudarán a silenciarla en tu mente.

 

  1. DESARROLLE CREENCIAS REALISTAS ACERCA DE LA APROBACIÓN Y EL RECHAZO.
  • El rechazo es parte de la vida.
  • Si bien me gustaría obtener la aprobación de todos, el rechazo no tiene que frustrarme.
  • La mayor parte de la desaprobación o rechazo que encuentro, poco tiene que ver conmigo. A menudo se debe a malestar físico, hambre, ansiedad o cansancio en la otra persona.
  • La gente también puede desaprobarme o rechazarme por razones irracionales; en realidad puede estar enojada con alguna otra persona o cosa, o alguna cuestión pasada está distorsionando su visión de mí o del presente, o está enojado porque no cedo a su forma de ver las cosas.
  • Siempre habrá alguna persona a la que no le gustaré independientemente de lo que haga.
  • La desaprobación habitualmente es temporal en las relaciones sanas.
  • Si alguien es tan exigente que tengo que actuar de modo degradante para obtener su aprobación, esta persona no merece ni tiempo ni esfuerzo.
  • No trates  de ser perfecto. Recuerda que eres humano y a veces cometerás errores. Perdónate cuando esto ocurra y desafía la creencia irracional de ser perfecto.

 

2. TRABAJE MÉTODO A-B-C PARA DESAFIAR CREENCIAS IRRACIONALES.imagesCA6XTKIX

A= situación   B= Pensamiento negativo. C= Emoción

 

3. APRENDE A ENFOCAR LA CRÍTICA DE MANER AOBJETIVA Y EFECTIVA.

  • Escucha la crítica o autocritica.
  • Determina si es cierta total o parcialmente.
  • Si es cierta, acéptala, discúlpate si has cometido algún error y responde a  por qué lo hiciste.
  • Si no es cierta, recházala.

 

imagesCABPPMYX4. ESFUÉRZATE POR HACER LO QUE QUIERAS EN LUGAR DE LO QUE LOS DEMÁS PIENSAN QUE DEBERÍAS DE  HACER.

 

5. EVITA TRATAR DE HACER DEMASIADO. Te olvidarás de lo realmente importante, que no es que te aprueben, sino sentirte bien.

Cómo ayudar a los niños a dominar sus miedos. Diez consejos prácticos

Cómo ayudar a los niños a dominar sus miedos. Diez consejos prácticos

«Psicólogos en Murcia»

images[3]¿Tu niño tiene miedo? ¿Cómo puedes ayudarle a manejar sus miedos?

Algo que es totalmente habitual, ya que forma parte del proceso evolutivo de los niños, es que  tengan miedos. Miedos que en muchos casos son totalmente transitorios, resultado del propio desarrollo cognitivo que experimentan, pero que no por ello dejan de ser una fuente de malestar para ellos y en consecuencia para nosotros.

Que aprendan a manejar el miedo , es una de las lecciones que no les explican en el colegio, pero que con toda seguridad más necesitarán en su futuro.

Como a nosotros tampoco nos lo explicaron, podemos encontrarnos con la dificultad de no saber cómo ayudar a nuestros niños a manejarlos.

Por ello, comparto con vosotros, diez reglas básicas a la hora de ayudarles a manejar sus miedos.

DECÁLOGO PARA AYUDAR A LOS NIÑOS A MANEJAR EL MIEDO

1. EL MIEDO ES UNA EMOCIÓN NORMAL QUE TENEMOS TODOS. Por ello, hay que intentar hacerles llegar esta idea no negándonos ni negándoles a ellos el sentirlo con frases tales como: ¡No pasa nada, no te preocupes!, ¡No tienes que tener miedo, eso es de niños débiles!, ¡los niños tienen que ser valientes, ¿quieres que se rían de ti?, ¡No llores, si los fantasmas no existen! Tenemos que intentar normalizarles el miedo como una emoción más e invitarles a expresarla y tranquilizarles con el hecho de que no sucede nada por sentirla.

2. HABLA DE SUS MIEDOS CON ELLOS. Y como su modelo a seguir que somos, no hay nada mejor que nos pongamos de ejemplo y les hablemos de los miedos que tenemos o hemos tenido de niños, o de los miedos de otras personas que conocemos, y normalizarles que lo bueno de los miedos es que igual que están se van. Esto implica el dedicar tiempo al miedo del niño para poder hablar de ello durante los días necesarios hasta que el niño se relaje y poder corregirlo.

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3. PONTE EN SU LUGAR, Y DALE LA IMPORTANCIA QUE PARA EL TIENE. No hay que utilizar la estrategia de ignorarlo y no darle importancia para que se le olvide. Ell miedo es una emoción bastante desagradable para un niño que le está provocando un malestar intenso.

4. PLATEAR POSIBLES SOLUCIONES A SU MIEDO. El puede participar en la solución, no le plantees cosas que es evidente que no hace porque no se siente capaz, de hecho si pudiera ya las habría hecho.

5.  EL MIEDO NO ES UN CORRECTOR DE CONDUCTAS. Si utilizamos el miedo para corregir otros comportamientos, estaremos ayudando a crear un nuevo miedo. Por ejemplo, si queremos que duerma sólo no le podemos decir que o duerme solo o mañana se lo contaré a su señorita para que sepa que no es lo suficientemente valiente, o si queremos que coma no le vamos a decir que si no lo hace lo llevaremos al médico para que le ponga una inyección.
6.       IMAGINÉMOS CON ELLOS EXPERIENCIAS POSITIVAS Y AGRADABLES. Ayudémosles con ello a la relajación mental

7.       CUÉNTALE CUENTOS. A la mayoría de los niños les gusta que les cuentes historias. Inventa un cuento donde el protagonista supere un miedo parecido al suyo.  Incluso podemos hacer un cuento en diferentes capítulos cuando el niño es un poco más mayor para así mantener su motivación.

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8.   JUEGA CON ELLOS. Utiliza el juego para  sacar sus miedos,  que el juego les sirva para que ellos se midan frente al miedo y a los recursos de los que pueden disponer para enfrentarse a ellos. Por ejemplo, si un niño tiene miedo a quedarse solo jugar al escondite, o si tienen miedo a la oscuridad jugar a las tinieblas, si tiene miedo al fracaso competir en algo.

9. DIBUJA CON ELLOS. Realizad un dibujo con lo que su miedo les proyecte. El dibujo proyecta las emociones de los niños. No es necesario reflexionar  ni hablar sobre ello. Sólo dibujar.

10.  CREA UN AMBIENTE DISTENDIDO. Utiliza la música, siempre relaja y descarga tensión, la que más le guste al niño y bailar y utilizar el contacto con él para generar un clima afectivo y de complicidad con el niño que le infunde seguridad.

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¿Por qué tenemos tanto miedo al compromiso?

¿Por qué tenemos tanto miedo al compromiso?

«Psicólogos en Murcia»

 

 

imagesCANLQY1DPara algunos el miedo al compromiso es la epidemia del siglo XXI

Vivimos en una sociedad cambiante, en la que parece que también pueda estar cambiando el modelo afectivo de relación. En un entorno donde todo cambia, donde nada es seguro ni estable, ¿por qué lo iba a seguir siendo la pareja?

¿Qué sucede?

¿Es miedo al compromiso o la excusa para vivir una eterna adolescencia?

O es el miedo a equivocarnos, ¿por qué decidir ya? Puede que pueda encontrar a alguien mejor.

O más bien es, que como la sociedad ha cambiado, ¿hemos tenido que adaptarnos a ella?

¿Por qué sucede?

Cierto es que, pueden influir determinados factores socioculturales, y que podemos haber cambiado nuestro modo de relacionarnos y establecer lazos afectivos.

Pero si no tenemos una relación sentimental comprometida sea porque no queremos, y no porque no podamos.

Me gustaría que te parases conmigo y echásemos un vistazo a nuestro alrededor. Es fácil encontrar motivos por los cuales no nos comprometemos, o cada vez lo hacemos más tarde.

En primer lugar, la esperanza de vida ha cambiado, vivimos más años, pero no sólo eso, es que los vivimos mejor. Tenemos más años para estudiar, tener relaciones y experiencias, crecer profesionalmente, tener una casa, hijos…lo que nos lleva a posponer cada vez más el plazo para conseguir nuestros objetivos. images[5]

Además, ahora llegamos a la edad adulta con todo un abanico de oportunidades que puede desbordarnos y no elegir por no estar completamente seguros, si elijo puede que después venga algo mejor. No queremos dejar pasar  oportunidades,  y si nos decantamos por una, quizá se nos estén escapando otras. Esto nos lleva a pensar: “Ya habrá tiempo de todo”. Y posponemos el decidir aspectos vitales importantes.

Entre tanto, el vivir sólo nos hace ser egoístas, por un lado la sociedad competitiva en la que vivimos, nos hace seguir la ley del más fuerte, no puedo frenar mi vida por nadie, nadie la frenará por mí. Nos parece ridículo a determinadas edades estar solo con una persona, pudiendo estar con más, mientras que estamos con una se nos están escapando otras, que quizá puedan ser mejores.

Por ello la gente se acostumbra a vivir sola, a no necesitar a nadie, a no tener que dar explicaciones, a no expresar sus sentimientos, lo que hará más difícil el plantearse compartir su vida. ”¿Merece la pena correr el riesgo?¿Supone ganar o perder?

Esta actitud está es reforzada por las redes sociales. Fomentan muchas relaciones totalmente impersonales, relaciones que no implican ningún grado de implicación, que me dan libertad y en las que no tengo que ofrecer más que la inmediatez del momento. Por otro lado, es un escaparate lleno de oportunidades, y expuestas todas a la vez, sin tener la sensación de tener que esforzarme por conseguirlas. Facebook, whatsapp, twitter…

imagesCA2BNAG4No podemos dejar pasar tantas oportunidades a cambio de una.

Además, la influencia de los medios de comunicación, que por un lado nos hacen creer y desear un amor romántico y de película, donde uno se siente tan enamorado que haría lo que fuera por el otro, y con el que compartirás tu vida. A la vez que fomentan relaciones superficiales, donde se persigue un ideal de belleza y de éxito, que no es realista, ya que basan las relaciones en valores superficiales con fecha de caducidad, cuando identificamos que no es lo que realmente queremos

Pero la cuestión es ¿Lo queremos todo? ¿Inmadurez?

Ni que decir tiene, los roles que ocupan la mujer y el hombre hoy día, han cambiado completamente. La mujer no tiene por qué casarse y tener hijos, puede ser lo que se plantee ser, directiva de una empresa, madre soltera, adoptar hijos, casarse con otra mujer…Esto nos lleva a que la mujer ahora tiene más opciones y la responsabilidad de elegir la mejor, lo que implica que exigen también hombres “perfectos”, y posponen también su decisión. No es lo mismo elegir pareja con 18 años que con 38.

Por otro lado el hombre, ante este cambio de la sociedad y en extensión del rol de la mujer, no tiene tan claro cuál es su rol. Ellos también se sienten perdidos, saben que pueden posponer su decisión de comprometerse, pero además ya no tienen claro cuál es su rol. Tradicionalmente eran el “hombre de la casa”, pero ahora, la mujer ya no les necesita ni les quiere para eso, saben que tienen que responder a una serie de demandas emocionales de las que nadie les informó cuando les educaron. Ahora ya no tienen por qué sostener a la familia. Y se sienten en ocasiones perdidos. Como no saben lo que quieren, tampoco deciden nada.

Es evidente que la sociedad cambia, las personas se dejan arrastrar por estos cambios, es pura adaptación y supervivencia, pero los modelos educativos y las ideas que trasmitimos son totalmente confusos. Y ante la confusión, nuestros jóvenes no deciden nada, no se comprometen con nada, necesitan una seguridad que no tienen.

Y entonces, surge el miedo al compromisoimagesCAZFM6W2

Repasado todo esto es evidente ¿no?

Pero el miedo al compromiso no surge por todos estos cambios socioculturales, el miedo es una cuestión de cada uno. Lo fácil seria culpar a la sociedad y a los demás. Está claro, que cada uno tiene la libertad de elegir el tipo de relación que quiere llevar. Si no te quieres comprometer no lo hagas, pero que no sea porque tu miedo no te deje.

Lo que ocurre es que, en todo este escenario, nos hemos montado una película individual, en la que nos exigimos ser el protagonista único y principal de ella. Admitimos actores secundarios, y cuanto más buenos sean mejor, pero no estamos dispuestos a compartir nuestra película con otro protagonista, la película es nuestra.

Entre tanto, el miedo cumple su función, la de protegernos de cualquier aspecto que amenace nuestra seguridad, nuestra zona de confort, donde lo tenemos todo controlado, donde no asumimos el riesgo de perder nuestra independencia y todo lo que tanto esfuerzo no ha costado conseguir, entendemos la relación como algo que nos hará perder, y en la que no tenemos nada seguro que ganar.imagesCAMGH8SC

No estamos dispuestos a que nadie venga y nos haga daño, y nos tambalee todo el decorado que tanto nos ha costado ordenar.

Cuando percibe cualquier tipo de amenaza nos enciende las alarmas, nos avisa de donde está el supuesto peligro y nos apartamos, es la forma más fácil y rápida de protegernos.

La cuestión es que nuestro miedo está mal educado. Ya que nos alerta de los peligros externos, cuando se le está escapando que nuestro mayor enemigo está con nosotros.

Y somos nosotros porque no tenemos la seguridad para permitir que alguien entre en nuestra burbuja y desnudarnos ante ellos. Supone un riesgo, no tenemos claro que sepamos asumir lo que implica. No tenemos un claro conocimiento de nosotros mismos, no confiamos en saber enfrentar la situación de un modo sano y superarlo, y nos escondemos en la huida.

Como no reconocemos nuestras debilidades y carencias, buscamos defectos y fallos en el otro, para concluir que la causa de que no funcione es el otro. Por ello nos alivia romper la relación, volvemos a estar a salvo, y a recuperar el control perdido.

Pero ¿Cómo podemos afrontar el miedo al compromiso?imagesCAGU64TS

Una buena autoestima que nos de seguridad en nosotros mismos es la base de todo.

Lo primero es reconocer que te ocurre, ser consciente de tus debilidades, miedos y limitaciones.

No olvides que es miedo y al miedo se le vence enfrentándolo.

Para ello puedes seguir una serie de estrategias:

 

  • No evitas o huyas de lo que te provoca el problema, eso no lo solucionará, sólo te aliviará momentáneamente. Pero cuando vuelvas, seguirá ahí.
  • Plantéatelo como un proceso, no como un cambio radical. No olvides que estamos reeducando a nuestro miedo. Para ello introduce pequeños cambios en tu actuación habitual, para que tu mente perciba que no ocurre nada, que todo está bajo control.
  • Haz una nueva evaluación de tus habilidades y limitaciones. Necesitas tener un conocimiento claro de ti, para saber con qué cuentas. Esto te dará una mayor seguridad. Necesitas confiar en ti.
  • Comienza a expresar tus sentimientos, tanto los positivos como los miedos. No serás más vulnerable por ello, descargaras tensión y al relativizar la importancia que tienen, el miedo disminuirá, haciéndote sentir más seguro.
  • Además la base de una buena relación es la comunicación y confianza. Aprende a expresar de modo asertivo lo que piensas y sientes. Te sorprenderá, como tu pareja está gustosa de escucharte y te sentirás mejor.

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¿Estás dispuesto a comenzar?

El beneficio será tu propia libertad en comprometerte.

¿Por qué somos infieles?

¿Por qué somos infieles?

«Psicólogos en Murcia»

imagesCA4N6LHE¿Por qué somos infieles?

¿Por miedo o por deseo? ¿O por egoísmo? ¿O quizá por las tres?

No cabe duda que es algo temido por todos, que nos lleva a cuestionarnos si seríamos capaces de perdonarla o no. Cuando la sufrimos, seguramente lo primero que pensemos sea ¿POR QUÉ?

Aquí las respuestas podrían ser miles, que irán desde el abanico de la negación, a la rabia absoluta por pensar que se podría haber evitado “tanto sufrimiento innecesario ¿para qué?”

La realidad es que, pese a que el ser humano es un ser bastante complejo, y del por qué de la infidelidad hay diferentes teorías, desde mi parecer, aunque creo que confluyen varias causas, es bastante más sencillo que todo esto.

Me gustaría que hicierais conmigo esta reflexión.

Para explicar por qué somos infieles, quizá sería más práctico y realista cuestionarnos la pregunta en la otra dirección.

imagesCA5T4L9L¿Por qué las personas no son infieles?

¿Cuándo una persona prácticamente nunca, es infiel?

Creo que la mayoría de nosotros estaría de acuerdo en afirmar que alguien no es infiel prácticamente nunca, cuando se siente realmente enamorado de la persona amada.

Ahora bien: Si cuando nos sentimos enamorados no se nos pasa por la cabeza, ni de modo fugaz ser infieles, ¿no sería lógico que,  cuando nos cuestionemos por qué si lo somos pensemos que por que hemos dejado de sentirnos así?

Para mí, es la condición que, si no se diese no habría infidelidad.

Y repito, hablamos de dejar de tener una sensación, dejar de sentirse enamorado. En ningún momento hablamos de querer o dejar de estarlo

El miedo, deseo o egoísmo, vendrían después.

Pero, ¿realmente somos conscientes  que eso nos está ocurriendo, o simplemente vivimos por inercia y ni siquiera nos damos cuenta?

O si, ¿pero no hacemos nada?

Planteado así, la mayoría de las infidelidades serían evitables. No lo es porque no nos enseñaron a identificar nuestras emociones y gestionarlas de modo eficaz.

El miedo a perder lo que tenemos, a la soledad, a no saber qué hacer si mi vida cambia, a enfrentarnos al comenzar de nuevo, a la vergüenza ante los demás, a la reacción del otro, a problemas…junto con el deseo de sentir lo que ya no siento, de buscar ilusión, motivación…son la antesala de la infidelidad

Si supiéramos gestionar estas emociones, no daríamos lugar a ser infieles.imagesCAG4HXLU

La solución no es identificar que ya no me siento enamorado y dejar a mi pareja.

No digo, que en algunos casos no lo sea, pero en otros, si queda amor, podemos plantearnos el volver a sentirnos enamorados.Aunque lo ideal es cuidar el amor cada día, el desgaste de la pareja, si hay amor y voluntad de cambio, se puede reparar.

De este modo no tendremos nunca que cuestionarnos si le perdonamos o nos perdonará.

“Terapia de pareja”

Cerebro enamorado ¿Qué ocurre cuando nos enamoramos?

Cerebro enamorado ¿Qué ocurre cuando nos enamoramos?

«Psicólogos en Murcia»

 

El estar enamorado es una emoción complicada de explicar, pero quien la siente lo reconoce de inmediato.

Es una sensación única, que nos hace ver la vida más sencilla, los problemas no son tantos, nos sentimos eufóricos, felices, no podemos dejar de pensar en la persona amada, nuestro deseo de estar con él o con ella no cesa, cuanto más estamos, más queremos.

Basta con verle, para que comiencen a volar las mariposas y demos rienda suelta al amor.

Pero, ¿por qué cuando nos enamoramos sucede todo esto?images[6]

 ¿Por qué, nos sentimos y nos comportamos como lo hacemos?

¿Realmente  todo lo que sucede es cuestión  química?

La verdad que, lejos de quitarle magia al tema, deciros que gran parte de lo que nos sucede cuando nos enamoramos es pura química.

Cuando tenemos  nuestro cerebro enamorado, poco podemos hacer.

Pero ¿Qué sucede cuando un cerebro se enamora?

Pues bien:

Cuando un cerebro se enamora, cambian su actividad química.

images[8]Básicamente en el cerebro enamorado se produce un cocktel químico que consiste en un  aumento de la dopamina, norepinefrina y oxitocina y  una disminución de la serotonina.

Éste es el combinado responsable de “embriagarnos  amor”

Concretamente lo que ocurre es que:

El aumento de la dopamina, conocida como “hormona de la felicidad”, activa el centro de recompensa emocional.

Este aumento de dopamina es el que produce al principio del enamoramiento ese estado de euforia continuo, parecido al que se consigue cuando se consume anfetaminas.

Tanto la emoción como la droga, disminuyen el umbral de los centros de placer, lo que provoca que nos sintamos mejor con mayor facilidad.

Si estudias para aprender algo nuevo, te resultara más fácil cuando estés enamorado, el proceso se hace más sencillo, ya que la persona disfruta mucho más de todo lo que le rodea.

Esto se combina con un aumento de la oxitocina, conocida como “la hormona de la confianza”, que nos ayuda a superar las diferencias en las relaciones personales.

Gracias a la oxitocina, confiamos plenamente en la persona amada.imagesCA2UE44F

Además, él o ella, se convierte en el ombligo de nuestra vida, es lo más importante para nosotros, todo lo demás pasa a un segundo plano.

Una vez más es la dopamina la que está detrás de este síntoma, ya que junto con la norepinefrina, nos ayudan a focalizar la atención.

También es la dopamina la responsable de que necesitamos mirarle continuamente, o mirar fotos suyas, saber de él o ella, pues favorece el aprendizaje de estímulos nuevos.

Este síntoma siempre va acompañado del recuerdo minucioso de cada detalle de la persona amada, repasamos cada experiencia vivida con la mayor claridad, ya que el aumento de la norepinefrina aumenta la capacidad de recordar estímulos novedosos.

Buscamos la manera de tener cosas en común, cambiando hasta nuestras rutinas y gustos, todo para gustarle.

Es el aumento de dopamina una vez más, que nos hace sentir una mayor motivación para alcanzar un determinado objetivo. En este caso la persona deseada.

Parece que nos obsesionamos con la persona amada. No podemos dejar de pensar en el o en ella, repasamos una y otra vez cada cosa que nos dijo, lo que haremos cuando le veamos, no podemos estar separados de la persona amada ni un segundo…y se debe que los niveles bajos de serotonina provocan un pensamiento obsesivo.

 

Se produce el conocido como “efecto Romeo y Julieta”, cuanto más aumentan las dificultades para poder estar juntos y mayor impedimento se produzca, mayor deseo habrá, ya que el aumento de la adversidad, aumenta aun más la dopamina en el cerebro.imagesCAVR2Z9W

Además, nuestra atracción sexual, y deseo de intimidad con el otro aumenta. Esto está relacionado con la mayor actividad de una región cerebral, el núcleo caudado, uno de los sistemas más primitivos del organismo y productor de dopamina. Este sistema detecta las recompensas y nos motiva a conseguirlas.

Por ello, no es de extrañar, que un enamorado recorra kilómetros sólo para abrazar a la persona amada.

Además nuestro cerebro enamorado suele conducirnos a sentirnos atraídos por  quienes nos resultan familiares o “cercanos” según nuestras experiencias y recuerdos.

Esto es porque nuestro cerebro relaciona asociaciones mentales ligadas a nuestra memoria a largo plazo

¿Será eso lo que nos hace sentirnos “como en casa” con la persona amada? ¿O será que la elegimos precisamente porque nos recuerda aquello que asociamos con “el hogar”?

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Para finalizar deciros que se ha demostrado que el amor para siempre es posible, ya que la actividad de las áreas cerebrales implicadas en el enamoramiento puede mantenerse durante décadas.