Ansiedad: cuando tu mente no encuentra el modo de parar.

Ansiedad: cuando tu mente no encuentra el modo de parar.

(Psicóloga especializada en ansiedad en Molina de Segura y online)

¿Qué es la ansiedad? La ansiedad es mucho más que “estar nervioso” o “preocuparse demasiado”. La ansiedad es también sensación interna de que algo no va bien, aunque no se sepa explicar qué. Es vivir con la mente en alerta, con el cuerpo acelerado y la sensación constante de que algo malo podría pasar.

Muchas personas que acuden a consulta describen la ansiedad como una sombra de fondo que siempre está acechando. Las personas con ansiedad por fuera pueden parecer tranquilas, pero por dentro viven en tensión constante. La ansiedad puede presentarse a través de diferentes síntomas como opresión en el pecho, taquicardias, dificultad para respirar, pensamientos que no paran o sensación de pérdida de control. También puede expresarse de forma más sutil: cansancio, insomnio, tensión muscular o molestias digestivas.

La ansiedad no siempre se nota, pero puede condicionar mucho la vida de quien la padece. Afecta al descanso, a la concentración, a las relaciones y, poco a poco, va robando espacio a la calma.

¿Por qué aparece la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta normal del cuerpo. Todos la sentimos en momentos puntuales: antes de un examen, una entrevista o una decisión importante. En esos casos, es una reacción adaptativa que nos ayuda a rendir mejor.

El problema surge cuando el sistema de alerta se queda activado de forma continua, sin que exista situación o motivo para ello. Es como si el cuerpo malinterpreta las señales y no supiera cómo desconectar.

Entre las causas más frecuentes de la ansiedad encontramos:

  • Estrés acumulado y falta de descanso real.
  • Autoexigencia, perfeccionismo o miedo a fallar.
  • Inseguridad o necesidad de tenerlo todo bajo control.
  • Experiencias pasadas no resueltas.
  • Cambios vitales, rupturas, duelos o incertidumbre.

No hay una única causa. La ansiedad suele ser el resultado de una acumulación de factores emocionales, mentales y físicos que saturan el sistema nervioso.

Cómo se siente vivir con ansiedad

Vivir con ansiedad puede ser una experiencia confusa.
La mente racional dice: “no pasa nada grave”, pero el cuerpo reacciona como si estuvieras en peligro. El corazón se acelera, la respiración se corta, cuesta concentrarse, y parece imposible relajarse.

Por ello, las personas con ansiedad en muchas ocasiones se sienten incomprendidas, frustradas y con sentimiento de culpa por condicionar también la vida de su entorno. Desde fuera, otros pueden decirles “relájate” o “no pienses en eso ahora”, sin entender que la ansiedad no es una elección.
La ansiedad no sólo aparece en momentos de estrés o nerviosismo. Habitualmente aparece por la mañana al despertar, en momentos de descanso o incluso en situaciones agradables. Es una sensación que, poco a poco, se mezcla con todo y puede hacerte sentir que ya no eres tú misma.

Aunque resulte difícil, la ansiedad no es tu enemiga. Es un aviso de algo más profundo.
Tu cuerpo y tu mente están intentando decirte que algo necesita atención.

A veces, la ansiedad aparece cuando llevas demasiado tiempo en modo automático, esforzándote más de la cuenta o viviendo desconectada de tus propias necesidades.
En otras ocasiones, surge porque te has acostumbrado a exigirte tanto que el cuerpo simplemente no puede más.

Por ello, mirar la ansiedad desde esta perspectiva cambia todo: ya no se trata de luchar contra ella, sino de escuchar lo que viene a mostrarte.

Además, es muy importante que sepas esto que no te cuentan sobre la ansiedad

La ansiedad no se soluciona con “pensar en positivo”.
Tampoco desaparece con fuerza de voluntad.
Y desde luego, no es un signo de debilidad.

La ansiedad es una reacción fisiológica y emocional. Es tu sistema nervioso intentando protegerte, aunque lo haga de una forma que te hace sufrir.
Por eso, la clave no está en forzarte a “controlarla”, sino en aprender a regularte, a identificar tus señales internas y a crear espacios de seguridad y calma.

Esto implica mirar hacia dentro, revisar tus rutinas, tus pensamientos, tus límites y tus formas de relacionarte contigo misma. Es un proceso, no una fórmula rápida.

Cuando entiendes cómo funciona la ansiedad, pierde parte de su poder y empiezas a calmarla.
Sabes que ese nudo en el estómago no es una amenaza, sino un reflejo de tensión acumulada.
Sabes que ese “me falta el aire” no es un peligro real, sino un cuerpo que lleva demasiado tiempo en alerta.

Y la pregunta que todas las personas que padecen ansiedad se hacen. ¿Se puede vivir sin ansiedad?

La ansiedad no desaparece por completo, ya que es una respuesta de protección para nuestra supervivencia, pero sí puede dejar de dirigir tu vida.
Superarla no significa no sentirla nunca más, sino poder vivir sin que te limite.

Cuando aprendes a reconocer sus señales y responder desde la calma, recuperas la sensación de control.
Dejas de tener miedo a lo que sientes y vuelves a confiar en ti, en tu cuerpo y en tu mente.

Seguramente no te has parado a pensar que a veces, la ansiedad llega para decirte que algo necesita transformarse en ti o en tu vida:
tu ritmo, tus prioridades, tu forma de cuidarte.
Puede ser el punto de partida de un cambio más profundo, una invitación a vivir con más conciencia y menos exigencia.

Mirarla con comprensión, sin miedo y con el acompañamiento adecuado, permite sanar mucho más que el síntoma.

Volver a respirar con calma

La calma no aparece de un día para otro, pero se aprende y se entrena.
Empieza por pequeñas decisiones diarias:

  • Tomarte un momento antes de responder.
  • Permitirte descansar sin culpa.
  • Escuchar lo que sientes sin intentar cambiarlo de inmediato.

Cada vez que eliges calmarte en lugar de luchar, tu cuerpo aprende que puede sentirse a salvo.
Y con el tiempo, esa sensación de ruido interno se vuelve más suave.
Tu mente deja de correr tanto.
Y vuelves a sentirte tú.

Psicóloga especializada en ansiedad en Molina de Segura y online — Clínica Vanesa Hernández
Un espacio para comprender lo que te pasa, aprender a regularte y volver a sentirte en calma.

¿La ansiedad se cura?

¿La ansiedad se cura?

¿La ansiedad se cura?, es una pregunta que en algún momento todas las personas que padecen o han padecido ansiedad se han formulado, incluso las personas que nunca la han sentido, seguramente se lo habrán cuestionado alguna vez,  debido a que la ansiedad es algo muy frecuente en la sociedad occidental en la que vivimos.

El principal objetivo de este artículo, es dar respuesta a esta pregunta, pero antes es necesario aclarar diferentes cuestiones.

Cuando escuchamos la palabra ansiedada todos nos suena a algo negativo, desagradable o incluso referente a enfermedad. Efectivamente, para el que la sufre, es algo muy desagradable y molesto, pero no por ello deja de ser una respuesta de nuestro organismo para alertarnos de una oportunidad de aprendizaje ¿CÓMO? Sí, has leÍdo bien, de aprendizaje.

La mayoría de personas, cuando empiezan a sentir síntomas de ansiedad, se asustan y se limitan a querer evitarlos y eliminarlos lo antes posible, algo lógico si tenemos en cuenta lo molestos y limitantes que pueden llegar a ser. Sin embargo, debajo de esos síntomas hay mucha información a la que deberíamos de prestar atención. Si tenemos en cuenta que la ansiedad es una llamada de atención ante una posible amenaza, y que los síntomas físicos son la forma que tiene nuestro cuerpo de hablarnos, parte de la solución consistiría en prestar atención no a la forma del mensaje sino al contenido. ¿DE QUÉ ME ESTÁN ALERTANDO REALMENTE ESTOS SÍNTOMAS? ¿ESTÁ TODO BIEN EN MI VIDA?¿Y EN MÍ?

Formulándonos las cuestiones adecuadas y dominando el miedo a las respuestas, podemos utilizar la ansiedad como la llave que nos abra la puerta a nuestro crecimiento y desarrollo personal. Puede que aparentemente todo esté bien, porque si analizas tu vida, seguramente no tengas motivos para sentirte así. Y seguramente en algunos casos, sea realmente así, pero quizá sigues utilizando patrones de pensamiento y costumbres antiguas que quizá ya no te valgan para esa etapa de vida. En ocasiones se trata de crisis de adaptación, o miedo a ejercer cambios en tu vida, o miedo a mirar hacia adentro y descubrir cosas de ti que no sean agradables, aún así, en todos los casos es una oportunidad para la mejora y el aprendizaje

Y ahora, si padeces ansiedad, seguramente estarás pensando: todo eso suena muy bien pero ¿qué  hago yo con mis síntomas?

Está claro que hay que aprender a dominar los síntomas y perderles el miedo. Algo que se consigue relativamente fácil con la terapia cognitivo-conductual, utilizando técnicas de respiración y relajación. Pero mi recomendación es que vayas más allá y aproveches esas crisis de ansiedad para avanzar.

cropped-imagesca8ysypx.jpg¿La ansiedad se cura? SI, LA ANSIEDAD SE CURA. Está demostrado que en 12 sesiones semanales los síntomas de ansiedad remiten. Pero la terapia cognitivo conductual persigue además de remitir los síntomas físicos, reestructurar tu modo de pensar y percibir las cosas, además de dotarte de estrategias de afrontamiento para dominar tus miedos. La ansiedad no deja de ser una respuesta de miedo, pero aparentemente injustificada y desproporcionada.

 

Así que si padeces ansiedad, no dudes en aprender a Dominarla.

Psicólogos en Murcia

 

Vanesa Hernández, Psicóloga

¿Por qué tenemos ansiedad?

¿Por qué tenemos ansiedad?

«Psicólogos en Murcia»

La ansiedad, es un término ya conocido por la mayoría de nosotros. Llamada por muchos la epidemia del siglo XXI, sigue extendiéndose entre la sociedad moderna sin ánimo de parar.

Pero ¿Por qué tenemos ansiedad?

En términos generales, la ansiedad se produce debido a una serie de factores, más bien actitudes que mantenemos ante la vida.

¿De que actitudes hablamos?

  • No aceptación.
  • Evitación.
  • Distorsiones cognitivas o creencias erróneas.
  • Necesidad de control.

Con la no aceptación, me refiero a que a muchos de nosotros nos cuesta aceptar la realidad tal y como es. Nos resistimos a lo que nos rodea, porque queremos que las cosas sean como nosotros pensamos que deberían ser o como nos gustaría. Sin embargo, la realidad es la que es.

Si, tan sencillo como eso, la que es. No hay otra. Si nos resistimos a ella, por mucha que lo intentemos, nos perderemos en un mar de «por qués», que nos llevarán de forma circular a más «por qués», pero la realidad seguirá siendo la misma.

Piensa en un día soleado en el que decides ir a la playa a darte un agradable y refrescante baño. Tienes pensado que el baño te apetece que sea relajante, te apetece tomarte un día de descanso. Llegas a la playa y pese a que ves que el mar está revuelto, hay más oleaje que de costumbre, decides meterte, ya que has ido a la playa para pegarte el baño que te apetecía. Si te metes al mar y te resiste a las olas, te verás, parando olas continuamente. Tu no quieres moverte con el mar, tu quieres estar en el agua sin moverte, te apetece estar tranquilo. Pero sin embargo, las olas siguen, y tu baño se convierte en todo menos en relajante, ya que es un subir y bajar, parando olas con tu cuerpo. Con lo que te provocará una sensación de frustración y terminarás saliendo del agua con la sensación de no haber podido disfrutar del baño que querías.

Si por el contrario, aceptas que el mar no está como tu esperabas pero que puedes darte un baño más divertido, entrarás en el mar y fluirás con las olas. No te empeñarás en pararlas te moverás con ellas,  ya que por mucho que tu quieras que el mar esté sereno, seguirá con oleaje. Tu sensación será de haber disfrutado del baño que te propusiste por la mañana.

Esto es lo que nos pasa con la realidad. Por mucho que nos empeñemos en cambiarla, seguirá siendo la que es, así que quizá nos merece la pena aceptarla y fluir con ella. Tu resistencia no la cambiará.

imagesCAAXVE2SCuando la realidad no nos gusta, o nos sentimos amenazados o desbordados por ella, por diferentes motivos, la evitamos, escapamos de ella, o de forma más sutil la negamos.Nos organizamos nuestra vida, nuestra rutina, evitando todas aquellas situaciones,con las que no queremos encontrarnos.Y llega un momento en que la negación es tal, que nos convencemos de que todo aquello a lo que no nos enfrentamos, tampoco es necesario hacerlo, porque ya hemos encontrado la forma de vivir sin hacerlo Estas actitudes de no enfrentamiento a la realidad, aumentará el miedo, y como ya sabemos que la ansiedad no deja de ser miedo, cuanto menos nos enfrentemos, porque evitamos o negamos las cosas, menor sensación de capacidad tendremos para poder enfrentarlas. Así vamos acotando el perímetro de nuestra vida, reduciendo cada vez más nuestra zona de confort.

Las distorsiones cognitivas son estructuras de pensamiento distorsionadas, a creencias erróneas acerca de las cosas. Me refiero a nuestra forma de percibir el mundo, a nosotros y a los demás. Por diferentes motivos, sea nuestro temperamento, experiencias vividas, educación recibida, o todo junto, adoptamos formas de de pensamiento que distorsionan nuestro modo de ver o percibir lo que ocurre. Estas formas de percibir se convierten en costumbres de pensamiento que se automatizan y ya salen solas, entonces pasamos a pensar que nosotros somos así.  Ejemplos de distorsiones cognitivas son: anticiparnos negativamente a las cosas sin tener pruebas de lo que va a ocurrir, adivinar lo que el otro está pensando, quedarnos solo con la parte negativa de las cosas, generalizar los resultados negativos de una experiencia, pensamientos que empiezan con «Debería….».

Y por último, la necesidad de control. Tenemos la necesidad de controlar todo lo que ocurre u ocurrirá, como medio de asegurarnos de que todo irá bien. La incertidumbre es la mayor aliada del miedo, así que para sentirnos seguros, tenemos la necesidad de controlar todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Perdemos de vista el vivir nuestro presente, que es lo único que si podemos controlar, para vivir continuamente un futuro con el que no podemos hacer nada más que esperar a que llegue. Queremos controlarlo todo y cuanto más mejor, y eso, pese a que inmediatamente nos tranquiliza, posteriormente aumentará nuestra sensación de que siempre algo se nos escapa y vuelta a empezar.

Así que para no vernos invadidos por la ansiedad tendríamos que poner remedio a estas actitudes que nos conducen a ella. El rumbo adecuado sería  que empezáramos a aceptar la realidad tal cual es, que adoptáramos estrategias de afrontamiento, reestructuráramos nuestras creencias erróneas y dejáramos de intentar controlar todo lo que no dependa de nosotros directamente para poder vivir nuestro presente sin más.imagesCA9BFIDL

Nadie ha dicho que fuera fácil. pero nos aseguraríamos eliminar la ansiedad de nuestra vida para siempre.

El primer paso sería el que identificarás estas actitudes que contribuyen a la ansiedad en ti mismo. A partir de ahí sería comenzar el proceso de cambio.

¿A qué esperas?

Inténtalo. La recompensa merece la pena.

 

 

 

 

«Psicólogos en Murcia»

¿Tengo ansiedad? Síntomas, señales y cuándo pedir cita con un psicólogo

¿Tengo ansiedad? Síntomas, señales y cuándo pedir cita con un psicólogo

¿Te notas más nervioso de lo habitual? ¿Tienes pensamientos que no puedes controlar, sensación de que algo malo va a ocurrir, tensión constante o incluso síntomas físicos como palpitaciones, presión en el pecho o dificultad para respirar?

Es posible que te estés preguntando: “¿Tengo ansiedad?”

La ansiedad es una respuesta natural de nuestro organismo ante situaciones que percibimos como amenazantes o difíciles. Todos podemos sentir ansiedad en determinados momentos. El problema aparece cuando esta sensación se vuelve demasiado intensa, frecuente o persistente, empieza a interferir en nuestra vida cotidiana o hace que dejemos de hacer cosas que antes hacíamos con normalidad.

En este artículo te explicamos cuáles son los principales síntomas de la ansiedad, cómo reconocer las señales de que puede estar convirtiéndose en un problema y cuándo puede ser recomendable pedir ayuda psicológica.

¿Qué es exactamente la ansiedad?

La ansiedad es un mecanismo de protección. Ante una situación que nuestro cerebro interpreta como peligrosa, el organismo se prepara para responder.

El corazón puede acelerarse, aumenta la tensión muscular, nuestra atención se centra en aquello que consideramos una amenaza y aparecen pensamientos orientados a anticipar lo que podría suceder.

Esta reacción puede ser útil cuando existe un peligro real o cuando necesitamos afrontar una situación exigente.

El problema aparece cuando nuestro sistema de alarma se activa con demasiada frecuencia o permanece encendido incluso cuando no existe una amenaza proporcional.

Por eso, tener ansiedad de vez en cuando no significa necesariamente tener un trastorno de ansiedad.

La cuestión importante es valorar la intensidad, la frecuencia, la duración y el impacto que está teniendo en tu vida.

¿Cómo sé si tengo ansiedad?

No existe un único síntoma que permita determinar si una persona tiene ansiedad.

La ansiedad puede manifestarse de diferentes maneras y no todas las personas experimentan los mismos síntomas.

En algunas personas predominan las preocupaciones y los pensamientos. En otras aparecen principalmente síntomas físicos. También es frecuente que ambas dimensiones aparezcan al mismo tiempo.

Síntomas psicológicos de la ansiedad

Entre los síntomas más habituales se encuentran:

  • Preocupación excesiva por diferentes aspectos de la vida.
  • Pensar constantemente que algo malo puede suceder.
  • Dificultad para dejar de preocuparse aunque sepas que quizá estás exagerando.
  • Pensamientos repetitivos.
  • Sensación de no poder desconectar mentalmente.
  • Necesidad de tener todo bajo control.
  • Anticipación constante de posibles problemas.
  • Irritabilidad.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Sensación de estar mentalmente agotado.
  • Miedo a que ocurra algo que no puedes prever.
  • Necesidad constante de buscar seguridad o confirmación.

A veces la persona no identifica lo que está experimentando como ansiedad porque simplemente siente que “no puede parar de pensar”.

Síntomas físicos de la ansiedad

La ansiedad también puede manifestarse a través del cuerpo.

Algunos de los síntomas físicos más frecuentes son:

  • Palpitaciones o aumento de la frecuencia cardíaca.
  • Sensación de presión u opresión en el pecho.
  • Dificultad para respirar o sensación de no poder respirar profundamente.
  • Mareo o sensación de inestabilidad.
  • Tensión muscular.
  • Dolor de cabeza.
  • Sudoración.
  • Temblor.
  • Sensación de nudo en el estómago.
  • Náuseas o molestias digestivas.
  • Hormigueos.
  • Sensación de calor o frío.
  • Cansancio.
  • Problemas para dormir.

Estos síntomas pueden resultar especialmente preocupantes porque pueden hacer que la persona piense que está ocurriendo algo grave.

Por ejemplo, alguien puede notar que su corazón late muy rápido y pensar inmediatamente: “Me está pasando algo”.

Esta interpretación aumenta todavía más el miedo, lo que puede incrementar las sensaciones físicas y crear un círculo difícil de romper.

El círculo de la ansiedad

Una de las características más importantes de la ansiedad es que puede convertirse en un círculo.

Puede comenzar con una sensación física:

“Tengo el corazón acelerado.”

Después aparece una interpretación:

“¿Y si me pasa algo?”

Esa interpretación genera miedo:

“Tengo que conseguir que esto desaparezca.”

El miedo aumenta la activación del organismo y aparecen más síntomas:

más palpitaciones, tensión, mareo o sensación de falta de aire.

Entonces la persona interpreta esos nuevos síntomas como una confirmación de que algo malo está ocurriendo.

Y el ciclo continúa.

Por eso, en muchos casos, no basta con intentar relajarse o decirse a uno mismo que no pasa nada. Es necesario comprender qué está manteniendo el problema y aprender nuevas formas de responder ante las sensaciones, pensamientos y situaciones que generan ansiedad.

¿La ansiedad puede aparecer sin motivo?

Sí.

Una de las cosas que más desconciertan a las personas que experimentan ansiedad es que pueden pensar:

“No tengo ningún motivo para sentirme así.”

Sin embargo, que no exista un peligro evidente no significa que el sistema de alarma no pueda activarse.

La ansiedad puede estar relacionada con estrés acumulado, preocupaciones mantenidas durante mucho tiempo, experiencias anteriores, determinadas situaciones, cambios vitales o patrones de pensamiento que se han ido consolidando.

En ocasiones, además, la persona lleva tanto tiempo funcionando con un nivel elevado de tensión que termina percibiéndolo como algo normal.

¿Qué diferencia hay entre ansiedad y estrés?

Aunque están relacionados, no son exactamente lo mismo.

El estrés suele aparecer como respuesta a una situación concreta que exige más recursos de los habituales: problemas laborales, dificultades familiares, exámenes, cambios importantes o exceso de responsabilidades.

La ansiedad puede mantenerse incluso cuando aparentemente no existe un problema inmediato.

Por ejemplo, puedes haber terminado una situación estresante y, sin embargo, continuar anticipando que algo malo puede suceder.

Además, la ansiedad suele estar muy relacionada con la anticipación:

“¿Y si ocurre…?”

“¿Y si no soy capaz?”

“¿Y si algo sale mal?”

“¿Y si pierdo el control?”

Cuando estas preocupaciones comienzan a ocupar una parte importante de tu día, puede ser conveniente prestarles atención.

¿Qué es un ataque de ansiedad?

Un ataque de ansiedad, también llamado ataque de pánico cuando cumple determinados criterios clínicos, consiste en una aparición intensa de miedo o malestar que puede acompañarse de síntomas físicos y psicológicos.

Durante un episodio pueden aparecer:

  • Palpitaciones.
  • Sensación de falta de aire.
  • Mareo.
  • Temblor.
  • Sudoración.
  • Opresión en el pecho.
  • Sensación de irrealidad.
  • Miedo a perder el control.
  • Miedo a desmayarse.
  • Miedo a morir.

La intensidad de los síntomas puede hacer que la persona piense que está sufriendo una emergencia médica.

Cuando estos episodios se repiten o aparece miedo constante a que vuelvan a suceder, la persona puede empezar a evitar determinados lugares o situaciones.

Por ejemplo:

“No voy a conducir por si me vuelve a pasar.”

“No voy a ir sola a un centro comercial.”

“No quiero viajar porque podría darme un ataque.”

Esta evitación puede terminar limitando considerablemente la vida de la persona.

¿Cuándo debería preocuparme por mi ansiedad?

La pregunta no es únicamente cuánto te preocupa algo, sino hasta qué punto la ansiedad está condicionando tu vida.

Puede ser recomendable consultar con un psicólogo si:

  • Llevas semanas sintiéndote en tensión.
  • Las preocupaciones ocupan gran parte de tu día.
  • Te cuesta dormir debido a tus pensamientos.
  • Evitas situaciones por miedo a sentir ansiedad.
  • Has dejado de hacer actividades que antes disfrutabas.
  • Necesitas comprobar constantemente que todo está bien.
  • Buscas continuamente la tranquilidad o confirmación de otras personas.
  • Tienes episodios intensos de ansiedad o pánico.
  • Los síntomas están afectando a tu trabajo, relaciones o vida familiar.
  • Sientes que tu mente está constantemente anticipando problemas.
  • Has intentado controlar la ansiedad por tu cuenta y no lo estás consiguiendo.

No es necesario esperar a que la ansiedad sea insoportable para pedir ayuda.

La intervención psicológica también puede ser útil cuando el problema todavía no ha llegado a limitar completamente tu vida.

¿La ansiedad tiene solución?

Sí. Los problemas de ansiedad pueden tratarse mediante intervención psicológica.

El tratamiento dependerá de las características de cada persona, del tipo de ansiedad que presenta, de cuánto tiempo lleva experimentándola y de cómo está interfiriendo en su vida.

En terapia se puede trabajar, entre otros aspectos, sobre:

  • Los pensamientos que mantienen la ansiedad.
  • La interpretación de las sensaciones físicas.
  • La anticipación constante.
  • Las conductas de evitación.
  • La necesidad excesiva de control.
  • La tolerancia a la incertidumbre.
  • Las estrategias para afrontar situaciones que generan miedo.
  • Los patrones de comportamiento que mantienen el problema.

El objetivo no consiste simplemente en “dejar de sentir ansiedad”, sino en comprenderla, aprender a relacionarte de una manera diferente con ella y recuperar progresivamente las actividades y espacios que la ansiedad puede haber limitado.

¿Debo pedir cita con un psicólogo?

Si mientras lees este artículo has pensado:

“Esto me está pasando a mí”, puede ser una buena señal para empezar a prestar atención a lo que estás viviendo.

No necesitas tener un diagnóstico previo para acudir a un psicólogo.

En una primera valoración se puede explorar qué síntomas estás experimentando, desde cuándo aparecen, en qué situaciones se producen y cómo están afectando a tu vida.

A partir de ahí se puede determinar qué tipo de intervención puede ser más adecuada para ti.

Si estás buscando ayuda para la ansiedad

En Clínica Vanesa Hernández trabajamos con personas que están atravesando diferentes problemas relacionados con la ansiedad, como preocupaciones excesivas, crisis de ansiedad, miedo, evitación y dificultades para gestionar determinadas situaciones.

Puedes solicitar una primera cita para valorar tu caso y conocer cómo podemos ayudarte.

Si buscas una psicóloga en Murcia, puedes consultar nuestra página específica sobre atención psicológica en Murcia.

Si resides en Molina de Segura, también puedes conocer nuestra atención psicológica presencial en la clínica.

Y si por horarios, distancia o comodidad prefieres realizar las sesiones desde casa, disponemos de psicología online.

Preguntas frecuentes sobre la ansiedad

¿Cómo puedo saber si lo que tengo es ansiedad?

La presencia de algunos síntomas aislados no permite determinar por sí sola que exista un trastorno de ansiedad. Es importante valorar la frecuencia, intensidad, duración y repercusión de los síntomas. Un profesional de la salud mental puede realizar una evaluación adecuada.

¿La ansiedad puede provocar síntomas físicos?

Sí. La activación asociada a la ansiedad puede producir numerosos síntomas físicos, como palpitaciones, tensión muscular, sudoración, molestias digestivas, temblores, mareo o sensación de falta de aire.

Sin embargo, los síntomas físicos también pueden tener otras causas. Si aparecen síntomas nuevos, intensos o preocupantes, especialmente dolor en el pecho, dificultad importante para respirar, desmayo u otros síntomas graves, es importante realizar una valoración médica.

¿Por qué tengo ansiedad si aparentemente todo va bien?

La ansiedad no siempre aparece como respuesta a un problema evidente. Puede estar relacionada con estrés acumulado, preocupaciones, experiencias anteriores, cambios vitales o patrones de pensamiento y comportamiento que mantienen la activación.

¿Se puede curar la ansiedad sin medicación?

En muchos casos los problemas de ansiedad pueden abordarse mediante psicoterapia. La necesidad de medicación depende de cada caso y debe valorarla un profesional médico o psiquiátrico. Psicoterapia y tratamiento farmacológico también pueden combinarse cuando está indicado.

¿Cuándo debería acudir a un psicólogo por ansiedad?

Cuando la ansiedad empieza a interferir en tu descanso, trabajo, relaciones, actividades o bienestar, o cuando sientes que no puedes manejarla por ti mismo. No es necesario esperar a que el problema sea muy grave.

Si te preguntas “¿tengo ansiedad?”, no tienes que averiguarlo todo por tu cuenta

Entender lo que te está ocurriendo es el primer paso para poder cambiarlo.

Si llevas tiempo viviendo con preocupación, miedo, tensión o síntomas físicos que te están limitando, pedir ayuda profesional puede ayudarte a comprender qué está pasando y a recuperar poco a poco tu bienestar.

Solicita una primera cita con nuestro equipo de psicología y cuéntanos qué estás viviendo.

La información de este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una evaluación psicológica o médica individualizada.