Trastorno Obsesivo Compulsivo Infantil

Trastorno Obsesivo Compulsivo Infantil

El Trastorno Obsesivo Compulsivo Infantil, no es tan conocido como en adultos, pero se manifiesta prácticamente del mismo modo y limita la vida del niño o del adolescente e interfiere en su día a día, como sucede en la vida de los adultos

El Trastorno Obsesivo Compulsivo Infantil (TOC infantil),consiste en la presencia de obsesiones y compulsiones. Las Obsesiones son pensamientos intrusivos, involuntarios y persistentes, que generan un grado de preocupación y angustia en el niño o adolescente por su contenido, ya que les alertan que algo malo podría suceder. Pese al esfuerzo de no pensarlo, a la persona le resulta imposible, eliminarlos de su mente. Las compulsiones son acciones, comportamientos o rutinas que se realizan en un intento de aliviar la angustia que generan las obsesiones.

Un ejemplo de obsesión en un niño puede ser pensar que algo malo puede sucederle a algún miembro de su familia. El pensamiento va acompañado de una emoción de miedo tan intensa, que provoca que el niño sienta que ese pensamiento podría hacerse realidad. La compulsión de este niño podría ser el asegurarse continuamente que su familia está bien, incluso intentar evitar que hicieran cosas que para él pueden ser fuente de peligro, como por ejemplo viajar.

El TOC suele comenzar entre los 7 y los 10 años.

Afortunadamente, el TOC se puede tratar. La terapia cognitivo-conductual se ha demostrado ser efectiva con adultos y niños.

Lo primero con lo que nos encontramos cuando un niño padece de una preocupación excesiva, es realizar un buen diagnóstico diferencial, para no confundir el TOC, con una ansiedad de separación o un trastorno de ansiedad generalizada.

Una vez que el diagnóstico es claramente de un Trastorno Obsesivo Compulsivo, lo primero es explicarle al niño lo que le ocurre, adaptando la explicación a su edad para que lo pueda entender y tranquilizarle al mismo tiempo.

Una técnica que funciona bastante bien con niños, es lo que conocemos como «externalización», explicarle al niño que hay algo como por ejemplo un ser posado en su hombro, que le genera esas preocupaciones. Podemos usar, dependiendo de la edad del niño y sus preferencias en ese momento, diferentes personajes que sean sus ídolos de películas, series, comic, etc. Podemos crear un pequeña historia donde ese personaje posado en su hombro, cuando se entusiasma con algo, habla sin parar, y nosotros tenemos que aprender a relajarlo. Si el niño es más mayor, podemos utilizar la metáfora de que nuestro cerebro es como un ordenador, y hay una parte de él con un virus que cuando ataca, nos genere preocupaciones. Y nosotros, cuando eso sucede, tenemos que poner en marcha un antivirus o cortafuegos.

El niño tiene que entender que las obsesiones no forman parte ni de la realidad ni de su identidad. No forma parte de su persona y a su contenido no hay que darle credibilidad.

Una vez que ha entendido lo que son las obsesiones, hay que intentar identificar las compulsiones que utiliza para quedarse tranquilo, ya que habrá que explicarle, que no son realmente efectivas y tendrá que aprender otras herramientas o formas de tranquilizar al personaje o de poner en marcha el antivirus.

Las compulsiones más comunes son: la argumentación lógica o razonamiento, confirmación, reaseguración, repetición, orden, limpieza, evitación y rituales supersticiosos.

Ansiedad Infantil: los niños también padecen ansiedad.

Ansiedad Infantil: los niños también padecen ansiedad.

La ansiedad infantil es más frecuente de lo que podríamos imaginar. Los niños, al igual que los adultos, también padecen ansiedad. Sin embargo, puede pasarnos desapercibida a los adultos.

La ansiedad es una emoción de miedo, que como cualquier emoción, cumple una función para el ser humano. En concreto, el miedo nos alerta de posibles amenazas para preservar nuestra supervivencia, o de situaciones nuevas de las que aún no sentimos control.

La ansiedad infantil se considera patológica, y por tanto, recomendable tratarla, cuando es excesiva para lo esperado en la etapa de desarrollo o edad del niño, perdura en el tiempo y no parece mejorar pese a los esfuerzos de niño por no sentirla.

Cuando mencionamos que el miedo dura más de lo esperado para la edad del niño, nos referimos a que en ocasiones los miedos evolutivos, que son naturales y suelen remitir de modo espontáneo con la maduración del niño, persisten y pueden derivar en una ansiedad patológica. Aunque en la mayoría de los casos, suelen ser miedos leves y no persisten con el paso del tiempo, tales como el miedo a la oscuridad, a ciertos animales, ruidos…

La ansiedad en los niños, al igual que en los adultos, se manifiesta a través de síntomas físicos, cognitivos y conductuales.

Los síntomas físicos, que en la mayoría de ocasiones, encierran ansiedad en niños y adolescentes son:

  • Temblores
  • Dificultades para dormir ( pesadillas o terrores nocturnos)
  • Dolores de cabeza
  • Sudoración en las manos y sensación de tenerlas frías.
  • Nausias, vómitos y quejas de dolor de barriga
  • Problemas en el control de esfínteres, en ocasiones de forma regresiva
  • Tartamudez.


Los síntomas cognitivos variarán en función de la edad de l niño y de su desarrollo cognitivo y emocional

  • Enlentecimiento del pensamiento, el tiempo que necesita para realizar sus tareas es excesivo para su edad
  • Disminución de su rendimiento escolar.
  • Tendencia frecuente a preocuparse por diferentes aspectos del día a día.
  • Anticipación catastrófica del futuro.
  • Preocupación excesiva por lo que los demás piensen de él/ella.
  • Miedo excesivo y persistente por la pérdida de las figuras de apego o de que puedan sufrir un accidente o daño.
  • Pesadillas
  • «Manías» o rituales.

Los síntomas comportamentales, también varían en función de la edad del niño o del adolescente, entre otros puede manifestarse:

  • Irritabilidad y labilidad emocional
  • Agitación, nerviosismo o exceso de actividad
  • Rabietas más frecuentes de lo habitual y sin causa aparente
  • Impaciencia
  • Aislamiento social, no quiere jugar con otros niños y evita las actividades extraescolares
  • Resistencia a ir a dormir
  • Negación a ir al colegio

Frustración Infantil.

Frustración Infantil.

La frustración es el sentimiento que se experimenta cuando las cosas no son lo que se espera y cuando se esperan o no obtenemos el resultado que deseamos.

Es habitual que los niños tengan baja tolerancia a la frustración, ya que a determinadas edades los niños creen que son el centro del mundo, que se merecen todo lo que desean y además de forma inmediata, cuando lo desean. No son capaces de empatizar con los sentimientos o las necesidades del otro. Si a esto sumamos que esta sociedad les ha acostumbrado a la inmediatez, por ejemplo pueden consumir dibujos animados o juegos a través del móvil de sus padres a todos horas y cuando ellos quieren, y que los padres por no generar conflicto, cada vez ponen menos límites, el niño cree que todo será como él quiera y cuando el quiera.

Sin embargo, el mundo no gira a su alrededor y no siempre ocurrirá lo que el espera, con lo que entrará en episodios de frustración con llanto, gritos, enfados, mal comportamiento, tristeza, sensación de abandono…

La baja tolerancia a la frustración es la base de muchos problemas emocionales y si no se trabaja puede provocar consecuencias tales como:

  • Bajo control emocional.
  • Falta de empatía.
  • No respetar límites.
  • Manipulación de los demás.
  • Baja autoestima.
  • Falta de ilusión por las cosas y tristeza.
  • Ansiedad.
  • Mentalidad rígida ante las cosas.
  • Intolerancia ante opiniones diferentes a la suya.
  • Necesidad de control.

Si ayudamos a los niños a tolerar la frustración, conseguiremos niños más felices y más competentes emocionalmente a la hora de enfrentarse al mundo.

¿CÓMO PODEMOS HACERLO?

  1. PACIENCIA. Cuando veas que se frustra con algo, espera y obsérvale. Déjale que encuentre la solución él mismo. No vayas en su ayuda de forma inmediata para evitarle la frustración.
  2. Permite que experimente el sentimiento negativo. Tiene que aprender a sentir la sensación para que entienda que no siempre los resultados serán como a él le gustarían. Es el primer paso para trabajar la aceptación. Explícale que hay cosas que requieren esfuerzo, habilidad, constancia, pero que hay otras que simplemente no serán como él quiere y no pasa nada, comprobará que la mala sensación se pasa.
  3. Ayúdale a identificar cómo se siente y que te lo exprese. Tienen que normalizar que sentirse triste es algo normal, y que expresarlo provocará que se sienta mejor.

Depresión en adolescentes

Depresión en adolescentes

La depresión es una enfermedad mental grave, que, en los últimos años ha aumentado mucho su incidencia entre adolescentes. Es cierto que, la pandemia, ha intensificado los índices de ansiedad y estado deprimido entre los más jóvenes, pero ya venía siendo un problema bastante grave entre la juventud. La depresión, al igual que en la edad adulta, afecta al modo de pensar, sentir y actuar, pero si bien es cierto, que los síntomas pueden ser ligeramente diferentes entre los adolescentes. Los adolescentes se encuentran en una etapa de desarrollo, donde cambian sus cuerpos, comienzan relaciones sentimentales, la presión del grupo se siente más intensa que en otros momentos vitales, las expectativas creadas en redes sociales, la presión académica, el descubrir ciertas sustancias…Son un conjunto de variables que les hace más vulnerables al estado de ánimo deprimido. Es cierto que el estado de ánimo en un adolescente es cambiante, y esto no es una depresión. La depresión es una enfermedad mental grave que debe persistir en el tiempo y que debe de manifestarse con un conjunto de síntomas casi a lo largo del día todos los días y generar un deterioro significativo en el área académico-laboral, social y familiar.

En los adolescentes, los síntomas de la depresión se manifiestan previamente con cambios en su comportamiento y actitud que van generando angustia y malestar en las diferentes áreas de su vida. Los síntomas pueden variar en la gravedad, pero no se debe pensar que se curará con el tiempo, ya que requiere de un tratamiento psicológico y/o psiquiátrico.

Para detectar una posible depresión en un adolescente, sería recomendable prestar atención a si se dan los siguientes signos emocionales:

  • Tristeza y/o episodios de llanto.
  • Labilidad emocional e irritabilidad.
  • Pérdida de interés por casi todo.
  • Incapacidad de disfrutar de actividades cotidianas.
  • Faltad de confianza en sí mismo y autoestima baja.
  • Sentimiento de culpa excesivo.
  • Dificultad para pensar con claridad, de atención y concentración.
  • Indecisión y sentimiento de duda para tomar decisiones.
  • Sentimiento de desesperanza.
  • Sensibilidad excesiva al fracaso y rechazo.
  • Frustración o sentimientos de ira.
  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.

Además, tendremos que estar atentos a:

  • Alteraciones en el sueño, puede darse insomnio o dificultades para dormir.
  • Cambios en la alimentación, pueden perder el apetito o todo lo contrario.
  • Aislamiento social, no querer salir ni relacionarse con nadie.
  • Cansancio injustificado y falta de energía.
  • Desatención a su cuidado personal, higiene y apariencia.
  • Agitación e inquietud.
  • Dolores de cabeza frecuentes.
  • Consumo de alcohol u otras drogas.
  • Comportamientos autolesivos.
  • Mal rendimiento escolar y faltas al instituto.

RELACIONES TÓXICAS

RELACIONES TÓXICAS

Las relaciones tóxicas son más frecuentes de lo que pudiéramos pensar. Implica una relación desigual entre los miembros de la pareja. Las relaciones tóxicas no sólo se dan en relaciones de pareja, también son muy frecuentes entre familiares, amistad, compañeros de trabajo…Sin embargo, al igual que en otros casos identificamos rápido nuestro malestar y nos resulta relativamente fácil salir de esa situación, en las relaciones tóxicas, aunque implican sufrimiento, no nos resulta tan evidente el daño que nos pueda estar provocando, y nos quedamos en ellas, sobretodo por la codependencia que generan. En la mayoría de los casos no tomamos conciencia porque obtenemos un beneficio, casi siempre emocional de ellas, y no lo queremos ver. El miedo nos mantiene en ellas, y el hecho de que el sufrimiento va creciendo de forma progresiva y muy sutil, provoca que duran más de lo recomendable. Cuando nos damos cuenta que podemos estar inmersos en una relación tóxica, nuestra autoestima está deteriorada y la inseguridad nos impide salir de ahí

RELACIÓN TÓXICA

Para una mayor claridad, en las relaciones tóxicas se suelen dar las siguientes características:

  • Predomina la crítica constructiva, se machaca continuamente los errores y lo que uno no hace bien, sin resaltar nada positivo del otro. Por ello te desgastan la autoestima, impidiéndote
  • El mensaje continuo es recordarte tu necesidad de él/ella. De forma directa o indirecta te deja claro que no serías nadie si dejaras la relación. Utiliza el chantaje emocional.
  • Es controlador/a, ya que te organiza la vida y chequea cada gasto, actividad, pero siempre con el mensaje de que es por tu bien.
  • Te compara continuamente con otras personas, o lo que es más sutil, resalta de forma intensa cualidades en otros, que cuando se trata de ti no lo hace.
  • Pueden llegar a haber faltas de respeto, dándose incluso en público.
  • Critica a tu entorno y a todo el que suponga una amenaza en su control, intentando aislarte lo máximo posible.
  • La desconfianza es una de las protagonistas en vuestra relación. Comportamientos y actitudes de celos van en aumento, según avanza la relación.

Ante una relación de estas características, la persona se siente atrapada. Sin darse cuenta es cada vez menos feliz y en ocasiones se siente manipulada, se da cuenta que ha ido perdiendo su libertad en todos los aspectos de su vida y tiene claro, que esa relación no es bueno para ella. Pero el miedo le impide salir de ella.

Como se ha mencionado al principio existen diferentes tipos de relación tóxica. Algunas de ellas son:

  • Las relaciones que se inician sin haber superado relaciones anteriores. La presencia del otro es continua, comparaciones, críticas y se justifican actitudes incorrectas del presente, por lo vivido anteriormente
  • Relaciones para llenar un vacío, olvidando que una relación no llena sino que complementa.
  • Relación de codependencia. Los miembros de la relación han dejado pasar el tiempo. Se necesitan para todo, se pierde la individualidad, provocando a la larga infelicidad
  • Relación con comunicación inadecuada, basada en un bucle de ataque-defensa. La mayor parte del tiempo es una comunicación pasivo agresiva en la que no se habla claro, todo son indirectas y reproches
  • La relación fundamentada con ideas irracionales: pensamientos poco realistas y distorsionados acerca del amor y de lo que es una relación, sea del tipo que sea.
  • Relación basada en el miedo, ya sea miedo al maltrato, al abandono, al rechazo….Éstas son las más peligrosas, ya que la persona no se siente capaz nunca de salir de ellas.
  • Relación en la que los roles están ya preestablecidos, uno dirige y controla y el otro actúa de manera sumisa.

Las razones por las que terminamos en una relación tóxica son diversas. Las más frecuentes son: el miedo a la soledad, a lo que piensen los demás, una baja autoestima, el no sentirse merecedor de amor por experiencias anteriores, ideas distorsionadas por pensar que el amor implica soportar todo, necesidad irracional de amor…

Más sobre el TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo)

Como ya explicamos en anteriores publicaciones, el TOC, es una enfermedad mental que consiste en la presencia de tres aspectos en las personas que lo padecen: experimentan pensamientos involuntarios, irracionales, y repetitivos, a los que llamamos obsesiones. La existencia de estas obsesiones provoca ansiedad, angustia y miedo en el paciente, quien se ve obligado a realizar acciones  (compulsiones), en su intento por calmar o aliviar las sensaciones desagradables asociadas a las obsesiones. El bucle de obsesiones y compulsiones normalmente implica el gasto de mucho tiempo en el día a día de la persona y en muchos casos le limita o impide la realización de otras actividades importantes para ella.

Por si aún puedan quedar dudas acerca de los que son las obsesiones, unas notas aclaratorias:

  • Son pensamientos, imágenes, o sensación de impulso que se dan de forma repetida y que son involuntarias, es decir, que están fuera del control de la persona.
  • La persona no desea tenerlas ya que son desagradables e irracionales.
  • Provocan sensación de inquietud, miedo, pero sobre todo «DUDA».
  • La persona genera un pensamiento totalmente rígido, como si las cosas sólo pudieran ser de una determinada manera y la persona gasta mucho tiempo al día con ellas, sintiéndose limitado ya que evita hacer determinadas actividades importantes para ella
  • Las obsesiones no son pensamientos de preocupación excesiva que podemos tener acerca de aspectos de la vida diaria, aunque «les demos muchas vueltas», como se suele decir.

Notas aclaratorias de qué son o no son las compulsiones:

  • Las compulsiones son comportamientos, acciones o pensamientos que la persona pone en marcha cuando tiene una obsesión con el objetivo de evitar las consecuencias que la obsesión le anticipa y aliviar de esta modo la sensación de miedo, angustia o duda.
  • Las compulsiones son la solución para evitar un mal mayor, aunque la persona que padece el TOC, sabe que sólo será hasta que vuelva a aparecer la obsesión
  • Si no se pone una solución efectiva al trastorno, las compulsiones suelen ir a más, con lo que cada vez, la persona gasta más tiempo en ellas, provocándole un deterioro en su vida
  • Aclarar algo, no todos los comportamientos repetitivos son compulsiones. Una persona necesita repetir un comportamiento cuando está en un proceso de aprendizaje o por ejemplo, es saludable seguir ciertas rutinas de higiene del sueño antes de ir a dormir.

Las Obsesiones más comunes con los que los pacientes suelen acudir a consulta son: de contaminación, perder el control, hacer daño, perfeccionismo, contagio, sexuales y religiosas.

Contaminación

  • Fluidos corporales (Ejemplos: orina, heces)
  • Bacterias/ enfermedades (Ejemplos: Herpes, VIH)
  • Contaminantes ambientales (Ejemplos: amianto, radiación)

Perder el Control

  • Miedo de hacerse daño
  • Miedo de hacer daño a otras personas
  • Miedo de imágenes violentas en su mente
  • Miedo de insultar o usar palabras malas
  • Miedo de robar

Perfeccionismo

  • Preocupación con la simetría o exactitud
  • Preocupación con la necesidad de saber o recordar
  • Miedo de perder u olvidar información importante al tirar algo
  • Incapacidad de decidir si guardar o descartar ciertas cosas
  • Miedo de perder las cosas

Daño

  • Miedo de ser responsable de una acción terrible(Ejemplos: incendio provocado, robo)
  • Miedo de dañar a otros por no ser lo suficientemente cuidadoso (Ejemplo: dejar caer algo en el suelo que pueda ocasionar que alguien se resbale y se lastime)

Pensamientos Sexuales No Deseados

  • Pensamientos o imágenes sexuales, perversas, o prohibidas
  • Impulsos sexuales, perversos, o prohibidos
  • Obsesiones acerca de la homosexualidad
  • Obsesiones sexuales que involucren niños o incesto
  • Obsesiones de comportamientos sexuales agresivos hacia otra gente

Obsesiones Religiosas (Conocido como “Scrupulosity” o escrupulosidad)

  • Preocupación por ofender a Dios o blasfemar
  • Preocupación excesiva por la moralidad

Otras Obsesiones

  • Preocupación por contraer una enfermedad (no por contaminación)
  • Ideas supersticiosas de números de suerte o ciertos colores

Las Compulsiones Comunes en el TOC

Limpiar y Lavar

  • Lavado de manos
  • Rutina de baño, lavado de dientes, o acicalado excesivo
  • Limpiar excesivamente la casa
  • protegerse para prevenir contaminarse

Comprobar

  • Comprobar que no ha dañado/no dañará a otra gente o a sí mismo
  • Comprobar que no haya ocurrido algo terrible o haber cometido un error

Repetir

  • Volver a realizar acciones cotidianas, por ejemplo: leer o escribir, apagar o encender interruptores, salir o entrar de un sitio, sentarse o pararse de una silla. También repiten movimientos del cuerpo como parpadear o tocar algo

Compulsiones Mentales

  • Revisión mental de eventos para prevenir consecuencias (a otra gente, a si mismo)
  • Rezar para prevenir daño (a si mismo, a otra gente, para prevenir consecuencias terribles)
  • Contar durante una acción para terminar en un número “bueno, correcto, o seguro”
  • Cancelar, deshacer, o borrar (Ejemplos: sustituir una “mala” palabra por una “buena” para borrarla)

Otras Compulsiones

  • Coleccionar cosas que resultan en mucho desorden
  • Organizar y hacer las cosas hasta que se “siente correcto”
  • Decir, preguntar, o confesar para asegurarse.

Nomofobia o adicción al teléfono móvil

Nomofobia o adicción al teléfono móvil

La «Nomofobia» es un trastorno que consiste en miedo a no estar conectado al teléfono móvil o smartphone. Se refiere a los síntomas de ansiedad que experimentan algunas personas al no poder usar su teléfono móvil.

Evidentemente, es un trastorno del siglo XXI, y procede del término inglés «no-mobile-phone-phobia».

Los principales síntomas de la Nomofobia son:

  • Uso del teléfono móvil de forma regular y aumentando el tiempo de dedicación poco a poco, quitándo ese tiempo a otras actividades como estudio, trabajo, ocio, quedar con amigos, estar con la familia, etc.
  • Llevar el móvil siempre encima y casi siempre un cargador
  • Mirar constantemente la pantalla del móvil para comprobar si has recibido notificaciones, likes, mensajes, email.
  • Sentirse nervioso ante el pensamiento de poder perder el teléfono móvil, no tenerlo cerca no poder usarlo por estar descargado, o en un lugar donde no haya conexión.
  • Tener el teléfono encendido 24/7, es decir todo el día todos los días.
  • Dormir junto al teléfono móvil para poder dormir tranquilo.
  • Evitar situaciones o lugares donde no sea posible su uso por diversos motivos y usarlo en lugares donde no es recomendable o está prohibido, como conduciendo, en el cine, etc.
  • Síndrome de la «vibración fantasma», escuchar el sonido del móvil o notificaciones, sin que realmente suene.
  • Comprobar continuamente si le queda batería.

La psicoterapia cognitivo-conductual es el tratamiento que usamos de para la adicción de las nuevas tecnologías y el teléfono móvil ya que hemos comprobado su efectividad para este tipo de trastorno. Normalmente, es una terapia breve que consiste en sesiones donde se programan tareas para casa y objetivos específicos donde tanto el paciente como el terapeuta tienen papeles activos.

Algunos de los objetivos de la terapia son: minimizar el tiempo de uso del teléfono móvil, las conexiones en línea, estrategias de distracción, aumentar y mejorar las relaciones cara a cara y hacer otras actividades de ocio o de interés para el paciente para llenar  del tiempo dedicado al móvil.

Trastorno de Estrés Postraumático

Trastorno de Estrés Postraumático

El Trastorno de Estrés Postraumático, es un cuadro intenso de ansiedad que se desarrolla tras haber vivido un trauma en primera persona, o un familiar o persona muy allegada. Se presenta normalmente con recuerdos vívidos y recurrentes del echo y con conductas de evitación.

Para definir con exactitud de qué se trata, vamos a recoger la definición que la Clasificación Americana de Enfermedades mentales, recogió en su última publicación. El DSM-V (APA, 2013) define el trastorno por estrés postraumático como:

A. Exposición a la muerte, lesión grave o violencia sexual, ya sea real o amenaza, en una (o más) de las formas siguientes:

  1. Experiencia directa del suceso(s) traumático(s).
  2. Presencia directa del suceso(s) ocurrido a otros.
  3. Conocimiento de que el suceso(s) traumático(s) ha ocurrido a un familiar próximo o a un amigo íntimo. En los casos de amenaza o realidad de muerte de un familiar o amigo, el suceso(s) ha de haber sido violento o accidental.
  4. Exposición repetida o extrema a detalles repulsivos del suceso(s) traumático(s) (p. ej., socorristas que recogen restos humanos; policías repetidamente expuestos a detalles del maltrato infantil).

Nota: El Criterio A4 no se aplica a la exposición a través de medios electrónicos, televisión, películas o fotografías, a menos que esta exposición esté relacionada con el trabajo.


B. Presencia de uno (o más) de los síntomas de intrusión siguientes asociados al suceso(s) traumático(s), que comienza después del suceso(s) traumático(s):

C. Evitación persistente de estímulos asociados al suceso(s) traumático(s), que comienza tras el suceso(s) traumático(s), como se pone de manifiesto por una o las dos características siguientes:

  1. Recuerdos angustiosos recurrentes, involuntarios e intrusivos del suceso(s) traumático(s).
  2. Sueños angustiosos recurrentes en los que el contenido y/o el afecto del sueño está relacionado con el suceso(s) traumático(s).
  3. Reacciones disociativas (p. ej., escenas retrospectivas) en las que el sujeto siente o actúa como si se repitiera el suceso(s) traumático(s). (Estas reacciones se pueden producir de forma continua, y la expresión más extrema es una pérdida completa de conciencia del entorno presente.)
  4. Malestar psicológico intenso o prolongado al exponerse a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso(s) traumático(s).
  5. Reacciones fisiológicas intensas a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso(s) traumático(s).
  1. Evitación o esfuerzos para evitar recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca o estrechamente asociados al suceso(s) traumático(s).
  2. Evitación o esfuerzos para evitar recordatorios externos (personas, lugares, conversaciones, actividades, objetos, situaciones) que despiertan recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca o estrechamente asociados al suceso(s) traumático(s).

D. Alteraciones negativas cognitivas y del estado de ánimo asociadas al suceso(s) traumático(s), que comienzan o empeoran después del suceso(s) traumático(s), como se pone de manifiesto por dos (o más) de las características siguientes:

  1. Incapacidad de recordar un aspecto importante del suceso(s) traumático(s) (debido típicamente a amnesia disociativa y no a otros factores como una lesión cerebral, alcohol o drogas).
  2. Creencias o expectativas negativas persistentes y exageradas sobre uno mismo, los demás o el mundo (p. ej., “Estoy mal,” “No puedo confiar en nadie,” “El mundo es muy peligroso,” “Tengo los nervios destrozados”).
  3. Percepción distorsionada persistente de la causa o las consecuencias del suceso(s) traumático(s) que hace que el individuo se acuse a sí mismo o a los demás.
  4. Estado emocional negativo persistente (p. ej., miedo, terror, enfado, culpa o vergüenza).
  5. Disminución importante del interés o la participación en actividades significativas.
  6. Sentimiento de desapego o extrañamiento de los demás.
  7. Incapacidad persistente de experimentar emociones positivas (p. ej., felicidad, satisfacción o sentimientos amorosos).

E. Alteración importante de la alerta y reactividad asociada al suceso(s) traumático(s), que comienza o empeora después del suceso(s) traumático(s), como se pone de manifiesto por dos (o más) de las características siguientes:

  1. Comportamiento irritable y arrebatos de furia (con poca o ninguna provocación) que se expresan típicamente como agresión verbal o física contra personas u objetos.
  2. Comportamiento imprudente o autodestructivo.
  3. Hipervigilancia.
  4. Respuesta de sobresalto exagerada.
  5. Problemas de concentración.
  6. Alteración del sueño (p. ej., dificultad para conciliar o continuar el sueño, o sueño inquieto).

F. La duración de la alteración (Criterios B, C, D y E) es superior a un mes.

G. La alteración causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

H. La alteración no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., medicamento, alcohol) o a otra afección médica.


Además se puede especificar si se presentan síntomas disociativos o es de expresión retardada.
Con síntomas disociativos: Los síntomas cumplen los criterios para el trastorno de estrés postraumático y, además, en respuesta al factor de estrés, el individuo experimenta síntomas persistentes o recurrentes de una de las características siguientes:
1. Despersonalización: Experiencia persistente o recurrente de un sentimiento de desapego y como si uno mismo fuera un observador externo del propio proceso mental o corporal (p. ej., como si se soñara; sentido de irrealidad de uno mismo o del propio cuerpo, o de que el tiempo pasa despacio).
2. Desrealización: Experiencia persistente o recurrente de irrealidad del entorno (p. ej., el mundo alrededor del individuo se experimenta como irreal, como en un sueño, distante o distorsionado).
Nota: Para utilizar este subtipo, los síntomas disociativos no se han de poder atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., desvanecimiento, comportamiento durante la intoxicación alcohólica) u otra afección médica (p. ej., epilepsia parcial compleja).

Con expresión retardada: Si la totalidad de los criterios diagnósticos no se cumplen hasta al menos seis meses después del acontecimiento (aunque el inicio y la expresión de algunos síntomas puedan ser inmediatos).

Resiliencia: nuestra mejor arma para combatir adversidades

La resiliencia es nuestra mejor arma para combatir las adversidades, ya que es la capacidad que disponemos las personas para adaptarnos a circunstancias difíciles, aceptarlas y salir reforzado de ellas. La resiliencia implica siempre un aprendizaje, ya que detrás de cada situación que te encuentres, habrá también una oportunidad de aprender algo.

Las personas resilientes se caracterizan por:

  1. Tienen un alto nivel de autoconocimiento, tienen como hábito la autoobservación de sí mismos, y esto les hace ser muy conscientes de sus puntos fuertes y sus puntos débiles, de sus fortalezas y limitaciones. Por ello, suelen marcarse objetivos a corto y a largo plazo muy realistas, basados sólo en lo que realmente se pueden comprometer, no en deseos que sólo se quedan en eso, en sueños sin cumplir.
  2. Son personas optimistas. Saben que la vida es un continuo cambio y por lo tanto no se empeñan en conseguir lo de antes, sino que crean una nueva realidad, y hacen de la situación de crisis una oportunidad para el cambio y la superación.
  3. La persona resiliente es una persona segura de sí misma, con autoconfianza. Tiene claro que será capaz de hacer lo que se proponga. Se comprometen hasta conseguir su objetivo, independientemente del tiempo que haya que dedicarle, teniendo en cuenta que en la mayoría de ocasiones se consiguen mejor las cosas en equipo que uno sólo.
  4. Siempre entienden las dificultades como una oportunidad de aprendizaje.
  5. Son personas que no miran atrás, no se anclan el el pasado. Viven el presente, como única experiencia real. Están en el aquí y ahora de forma consciente. Practican la atención plena como modo de vida. Lo que ocurrió ayer ya pasó y ya no forma parte de su campo de actuación, por lo que no se preocupan ni se recrean en la culpa, y el futuro es sólo una fuente de incertidumbre en el que tampoco participan. Aplican el «mindfulness» en su vida diaria consciente e inconscientemente. Por ello se centran en los aspectos realmente importantes de la vida y disfrutan de las pequeñas cosas.
  6. Atraen a personas en el mismo plano energético que ellas. Por ello, se rodean de personas con una actitud positiva y con capacidad de resiliencia y evitan las personas que puedan suponer un escape de energía infinito e inútil. De este modo, inevitablemente, crean redes sociales de apoyo efectivas.
  7. Son conscientes que una buena gestión emocional es necesaria para la aceptación plena. Nunca tratan de controlar lo que hay fuera, sino lo que llevan en su interior. Controlan sus emociones como parte del aprendizaje. Son conscientes de que emociones como el miedo hay que tolerarlo, como una emoción más, y aceptan que no se puede controlar lo que escapa a nosotros.
  8. Se adaptan a los cambios.  las personas resilientes están dispuestas a valorar diferentes opciones y puntos de vista, sin aferrarse sólo al suyo o a una única solución. Pueden cambiar de itinerario para conseguir sus metas.
  9. Se toman la vida con buen humor. Son capaces de reirse de sí mismos y de las circunstancias complicadas.

Resiliencia, nuestra mejor baza

La resiliencia es nuestra mejor baza para nuestra supervivencia emocional. Es el arma, que nos defenderá de las adversidades del día a día y que evitará que salgamos dañados de ellas

La resiliencia, es la capacidad que tenemos las personas para afrontar y adaptarnos a situaciones difíciles y adversas y salir reforzados de ellas, con un aprendizaje realizado.

Ahora más que nunca, cuando la situación es adversa para todos nosotros, e inevitable, ya que escapa al control de todos nosotros, no nos queda otra que afrontarla de un modo sano, aprender todo lo que podamos de ella, y por lo tanto salir reforzados. Seguramente, necesitamos, que todo lo que estamos viviendo, merezca la pena, sobretodo, por todos aquellos que ya no tienen oportunidad de vivirlo.

Podemos enfocar esa situación, como una oportunidad de conocernos mejor a nosotros mismos, y de contarnos verdad, verdad acerca de nuestras fortalezas, pero también de nuestras debilidades, por qué no. No permitamos que el miedo nos paralice. Convirtamos esta crisis sanitaria, económica, social, en una oportunidad para mejorar en todo ello.

Abandonemos la queja, la crítica continua y un incesante bucle de «por qués» mentales que nunca termina. Lo sé, no es fácil, pero podemos aprender a hacerlo.

Cuéntate verdad de tu realidad, a lo mejor, antes de todo esto, no te parabas ni a pensar en ciertas cuestiones importantes, y ahora valoramos más la cercanía a los nuestros, el valor de un abrazo, un beso, el compartir una charla sin mascarilla, la salud. indiscutiblemente, ojalá, esto no hubiera ocurrido, pero ya que lo tenemos aquí, aprovechémoslo.

De eso va la resiliencia, de cambiar el diálogo interno, de cambiar la forma en la que nos hablamos y de sustituir una preguntas por otras. No se trata de por qué ocurren las cosas, sino de qué ocurre y qué puedo hacer ante ello. De buscar el cómo puedo aprender y afrontarlo

No pierdas esta oportunidad que la vida nos a puesto delante, que aunque todos estamos deseando que termine, que el rastro que deje en ti, haya merecido la pena

Clínica Vanesa Hernández. Equipo de psicólogas en Molina de Segura, Murcia