COVID-19, Confinamiento y Adicción a la Tecnología

COVID-19, Confinamiento y Adicción a la Tecnología

La etapa de confinamiento ha tenido graves consecuencias sobre algunas patologías, entre ellas, la adicción a la tecnología. Algunos estudios afirman que después de 6 semanas de confinamiento las actividades realizadas online de los menores españoles ha aumentado en torno a un 180%, y lo peor, es que se estima que este dato podría aumentar en la medida que aumente el tiempo de estar en casa

Pero en esta situación excepcional, ¿ Cómo se puede controlar esto?

Está claro, que hay que hacer algo, ya que aunque esta situación es temporal, pero no acabará radicalmente de un día para otro, con lo que el tiempo que los adolescentes seguirán en casa seguirá siendo mucho

Algunas RECOMENDACIONES PARA MINIMIZAR EL USO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS:

1- Establecer en casa rutinas y horarios, aunque con cierta flexibilidad. Lo importante es que se diferencie el tiempo de ocio del que no lo es. Esto no son unas vacaciones

2.-Llevar un control de los contenidos y sitios web que visitan nuestros menores. Hay diversas aplicaciones que nos ayudan a ello

3- Relacionada con la primera recomendación, limitar el tiempo que pasan encerrados en su habitación; proponer actividades en familia que les puedan interesar, que la serie que ven en su cama la vea en el salón acompañados, que se comenten, o que cada día le toque a uno preparar la cena, jugar a juegos de mesa, compartir con la familia lo que siguen en las redes ( youtube, instagran)

4- Permitirles jugar a videojuegos, pero con un límite de tiempo. Esto habrá que adaptarlo a la edad del niño o adolescente

5. Y muy importante, realizar ejercicio o actividad física.

Aunque todo esto sería lo recomendable, se convierte en algo imposible en hogares donde el adolescente se queda sólo en casa o a cargo de hermanos menores porque ambos padres trabajan.

La gran pregunta es ¿Se puede crear una adicción en dos meses?

La respuesta a esta pregunta es algo más complejo que un sí o un no. En ello, influyen múltiples de factores.

Un grupo, que sí está en riesgo son todos aquellos jóvenes que ya padecían o estaban desarrollado una adicción a la tecnología, ya que ahora no tienen tantas alternativas o recursos para gestionar su problema. Estos casos son sólo los extremos, aunque algunos padres se percatarán de que sus hijos puedan tener una dependencia excesiva de la tecnología, después del confinamiento

Creo que, durante este periodo de confinamiento, habría que ser flexible y fomentar tiempo en familia con cosas que a nuestros niños y adolescentes les pueda interesar.

Consideraciones acerca de las consecuencias del confinamiento para los niños por el Consejo General de la Psicología de España

Consideraciones acerca de las consecuencias del confinamiento para los niños por el Consejo General de la Psicología de España

Comunicado del Consejo General de la Psicología de España en relación con las necesidades de la infancia y de la adolescencia en la situación de confinamiento por la pandemia

“Llevamos más de cinco semanas confinados, en nuestras casas, sometidos a una experiencia marcada por muchas ideas y sensaciones ligadas a la incertidumbre, al desasosiego, al nerviosismo y también al miedo. Más de cinco semanas en las que nuestros niños, niñas y adolescentes han dejado de asistir a sus colegios a sus institutos, relacionarse con sus compañeros y profesores como siempre han hecho, con la mirada cercana, el tacto y contacto directo. Casi de un día para otro, se han visto sometidos a nuevas rutinas, nuevas acciones. Y también, nuevas presiones. Es innegable que el confinamiento puede estar desencadenando efectos muy positivos en no pocos hogares. Tenemos constancia de un alto porcentaje de familias que, como consecuencia del confinamiento han mejorado la relación intrafamiliar, a pesar de los estresores externos que pueden estar viviendo.”

“Esta crisis también está siendo una oportunidad única para estar más tiempo juntos, compartir actividades, juegos; para conversar y dialogar. Y escucharnos y comprendernos mejor; alejados de los ritmos, a veces, frenéticos de la vida cotidiana que conocemos bien.

En esta situación se activan los sistemas de apego ante el miedo a la enfermedad, ante el miedo a la pérdida de un ser querido… Esto hace que muchas familias hayan reestructurado sus prioridades y le hayan dado a la familia el espacio, el tiempo y el protagonismo que se merece.

Asimismo, el confinamiento puede estar generando muchos problemas psicológicos y sociales en todos los miembros de cada unidad familiar y, en especial, entre niños, niñas y adolescentes: entre otros, alteraciones del estado de ánimo, estrés, alteraciones del sueño, trastornos de conducta alimentaria, síntomas de ansiedad, también psicosomáticos, duelos no elaborados, problemas de conducta o problemas relacionados con la adicción a la tecnología y al juego.”

“Desde el Consejo General de la Psicología de España apoyamos decididamente las recomendaciones sanitarias preventivas puestas en marcha frente al contagio, y que están demostrando su eficacia, si bien para esta próxima etapa solicitamos una mayor visibilidad, consideración y sensibilidad hacia las familias con menores y hacia las necesidades de éstos.

-Priorizar la atención a familias con expedientes abiertos de violencia intrafamiliar a través de la intervención de Servicios Sociales, Centros de Atención a la Familia, Centros de Atención a la Infancia y otras entidades de protección de menores, siempre que haya una constancia de una posible situación de desamparo. – Valorar la promoción de la figura de educadores en familias donde ambos progenitores “teletrabajan”, bien sea a través de contrataciones temporales o dispositivos que faciliten dicho recurso: como estudiantes, alumnos en prácticas o conocidos cercanos, garantizando siempre y por encima de todo las condiciones sanitarias adecuadas. –

-Ampliar los recursos tecnológicos adaptados a la infancia y adolescencia, con atención especial a los menores atendidos en los centros de protección de menores y en los centros de reeducación y reinserción de menores infractores, a los efectos de dar respuesta a las necesidades educativas que esta situación conlleva para esta población y, asimismo, para las poblaciones en desventaja o riesgo social; todo ello a través, entre otras medidas, de la dotación de suficientes y adecuados recursos tecnológicos.

-Elaborar protocolos para la asunción de la guarda temporal en el caso de que los progenitores deban ser hospitalizados y sus menores a cargo puedan quedar desatendidos.

-Revisar los servicios específicos para familiares de profesionales sanitarios y otros profesionales y trabajadores que no estén pudiendo atender adecuadamente las necesidades de sus menores a cargo.

– Siendo conscientes de los beneficios derivados de las medidas de confinamiento en materia de indicadores de salud pública, y de las dificultades que puede conllevar, priorizar cuando se estime pertinente por parte de las autoridades sanitarias, las salidas a la calle de forma gradual de niños, niñas y adolescentes, o, en su caso, en zonas vecinales comunes, durante una hora cada día y acompañados de un adulto. Como no puede ser de otra manera, evitando en todo momento el contacto con otras personas, especialmente otros menores, en esas circunstancias y el uso de parques infantiles. Solicitamos esta medida pensando especialmente para aquellas familias que, por sus especiales características, disponen de menos posibilidades durante el confinamiento, evitando así el sesgo social en función de los recursos de cada unidad familiar.

– Promover iniciativas por parte de todas las administraciones, y en especial, por las corporaciones locales, para que reconozcan y den valor al esfuerzo realizado por los menores durante el confinamiento.”

Dentro de la situación de alerta sanitaria, solicitamos una mayor perspectiva y visibilización de la infancia y adolescencia, significando y resaltando la importancia de atender a sus necesidades evolutivas, emocionales y, en definitiva, psicológicas.

Apelamos a la responsabilidad que todos y todas tenemos como sociedad en relación a las consecuencias de diferente naturaleza e importancia que esta situación puede desencadenar en la salud mental de la infancia y adolescencia, tomando conciencia de ello, y adoptando medidas que den adecuada respuesta a las mismas.

En todo caso, se recuerda la necesidad de acudir a un profesional de la psicología cuando haya dificultades que no pueden ser solventadas por la propia familia, el cual orientará y ayudará a resolver dichas dificultades y conflictos.”

 

Psicólogos en Murcia y Molina

Clínica Vanesa Hernández

 

TERAPIA ONLINE / Confinamiento con niños ¿qué hacer?

TERAPIA ONLINE / Confinamiento con niños ¿qué hacer?

Terapia para padres Online

¿Cómo llevan el confinamiento tus niños?

Los niños están programados genéticamente para la actividad, la curiosidad, el juego, las relaciones con los demás, la inquietud…Parece que nunca se les acaban las pilas, y cuanto más cansado se encuentra el adulto, más activo y ganas de juego tienen los niños.  Esto es  así, ya que están en periodo de desarrollo y el aprendizaje es constante. Es un mecanismo de adaptación al medio, facilitador del desarrollo cognitivo, físico y emocional propio a la edad de cada uno.

Terapia Online para padres

Por ello, esta situación de confinamiento, va contra su naturaleza.

Es cierto, que los niños, tienen una gran capacidad de adaptación a las situaciones, pero, no estaban preparados para ello.

Diferentes profesionales, de diferentes disciplinas recomiendan tener  las mismas rutinas que en sus vidas normales.

No digo que no sea una buena idea, pero me parece un reto demasiado ambicioso.

Estoy de acuerdo, que en general, no sólo en esta situación de confinamiento, es positivo para todos los niños mantener ciertas rutinas, ya que éstas les ayudan a: mantener un orden mental, saber a lo que se atienen y poder prepararse para la acción, autoarregular su actividad, poder establecer límites claros, diferenciar entre ocio y las tareas diarias….

Psicología Infantil

Pero, esta situación es excepcional para todos. Al igual que las emociones en los adultos, son una montaña rusa, en los niños sucede algo parecido.

Para ellos, la suspensión de las clases supuso algo parecido a unas vacaciones, su entusiasmo y alegría era evidente. Sin embargo, en la medida que han pasado los días y no sólo no se puede salir a la calle, sino que tampoco pueden relacionarse con nadie más que no sea la familia con la que conviven, habrán empezado el aburrimiento, la desesperación, la irritabilidad, los llantos injustificados, la rebeldía…

Ante esta situación una de las primeras recomendaciones es  es “tener paciencia y mostrarles apoyo y cariño incondicional”, al igual que animar a mostrar los sentimientos y miedos, y explicarles una y otra vez la situación, siempre adaptada a su edad. Muy importante, limitar su exposición a las noticias. Aunque su edad les permita entenderlas, no es recomendable, más de una vez al día y menores de 8 años, evitarlo absolutamente.

Es necesario implicarles en la responsabilidad colectiva y  ofrecerles mensajes de confianza y esperanza y empatía,  para hacerles entender que nos protegemos a nosotros mismos y a los demás.  Hacerles partícipes en tareas solidarias, y darles voz para que su creatividad vea salida en estos días. Puede ser un buen momento para conocer a nuestros hijos mejor, pasar tiempo con ellos de calidad, realizar actividades todos juntos y crear nuevas rutinas familiares.

Así que, es recomendable marcar rutinas y horarios, pero con flexibilidad.

Mucha paciencia y buen ánimo, esto está siendo duro para todos.

 

 

BUZÓN INTERACTIVO

 

Clínica Vanesa Hernández

Psicología Online y Presencial

Psicologa en Molina. Murcia

TERAPIA ONLINE / Confinamiento y adolescentes. Recomendaciones saludables para padres

TERAPIA ONLINE / Confinamiento y adolescentes. Recomendaciones saludables para padres

Clinica Vanesa Hernández.

Especialistas en Psicología Online

TERAPIA ONLINE PARA ADOLESCENTES

 

La situación de confinamiento, puede volverse dura sobre todo cuando pasan los días y aparentemente la fecha límite se prorroga una y otra vez. Esta situación de “encierrro” y pérdida de libertad puede ser difícil para cualquiera de nosotros, pero quizás más complicada si se es adolescente. No olvidemos que, a ellos, les ha pillado esta situación en un momento vital donde reclaman y necesitan libertad, espacio e independencia y donde sus prioridades están puestas en las relaciones sociales. Ni que decir tiene, que esta situación se lo ha quitado todo de golpe, y de repente se ven sin espacio para ellos, conviviendo 24 horas con sus padres y donde no tienen la opción de escaparse a la calle para tomar el aire. Sólo cuentan con una ventaja, y es que a través de su dominio y uso de las redes sociales, pueden mantenerse entretenidos y conectados a ese mundo social que tanto ansían.

Terapia online para Adolescentes

 

Por ello, dependiendo de la madurez del adolescente, su temperamento y relación con sus padres y hermanos, la gestión de pequeños conflictos cotidianos se convertirán en verdaderas batallas o no.

Algo importante, es hacerles entender que esta situación es pasajera y que no es un castigo  ni capricho de los padres. Además, a medida que van pasando los días de confinamiento, la propia realidad les convencerá que, no sólo ellos, sino que todo el mundo está en casa y es lo mejor. A través de las redes sociales, van a ser conscientes de que personas de todas las edades, estatus, conocidas o no, están respetando las normas en sus casas, y esta circunstancia puede que provoque en su mente un giro radical, ya que la pertenencia al grupo, es algo fundamental en un adolescente. Ellos, ahora, pertenecen a ese grupo de gente, que son héroes por quedarse en casa.

Psicología y Terapia Online

En cualquier caso, es importante, que nosotros como padres y adultos mantengamos la calma y entendamos que esta situación es momentánea y pasará.

Algunas recomendaciones que pueden ayudarnos en este momento, para que la relación con nuestros hijos, no se deteriore a largo plazo son:

Aceptar que los enfrentamientos y conflictos serán inevitables. Su frustración y desesperación se traducirá en irritabilidad. Así que, en la medida de lo posible tratemos de evitarlas.

Aunque te pondrán cara de pocos amigos al principio, invítales a que participen en actividades comunes, podemos potenciar sus habilidades para que nos enseñen cosas también a nosotros. Seguramente, terminarán cediendo a participar.

Psicólogo y Terapia Online con videollamada

 

No olvides que tú para ellos eres un extraterrestre, vivís en planetas diferentes con lo que entenderos será complicado. Ellos viven a otro ritmo, piensan diferente, su percepción de la realidad quizá diste mucho de la tuya. Piensa que, a lo mejor, este es un buen momento para escucharles y conocerles mejor.

Muy importante: todo lo que salga por sus bocas no va dirigido a vosotros, es su reivindicación ante su individualidad. Por ello, no toméis demasiado en serio lo que os dicen y hacerles ver que si él/ella esta frustrado por la situación le entendéis, pero que vosotros también lo estáis.

Si somos capaces de entender que de nada sirve ascender en una escalada de agresión verbal, evitaremos un clima de tensión continuo que sólo aumentará la irritabilidad entre todos.

Déjales su espacio. Ellos necesitan sentirse libres.

Y sobre todo mucha, mucha, mucha paciencia, flexibilidad, amor y tolerancia

Vanesa Hernández

 

 

Psicóloga en Molina de Segura. Murcia

Terapia Online y Presencial

Cómo tratar el acoso escolar o Bulling

Cómo tratar el acoso escolar o Bulling

Como ya expusimos en la sección de Acoso escolar o bulling, el bulling es el acoso acoso y/o intimidación de una o varias personas ( abusadores) a otra (la víctima), dentro del ámbito escolar. El acosador o acosadores repiten esta conducta de forma regular durante un tiempo y disfrutan sintiéndose superior al acosado y con el sufrimiento de la víctima. La exposición repetida de esta condición por parte de la víctima puede traer consigo consecuencias graves a nivel psicológico y físico.

Puede que esta situación te toque cerca, porque un familiar, hijo o persona de tu entorno lo pueda estar padeciendo.

¿Qué podemos hacer ante algo así? Te damos algunas recomendaciones, para poder afrontar una situación de acoso, de tu hijo o un alumno o persona cercana.

  1. Habla con él o con ella. Es muy importante que se haga desde el amor y que sienta sobretodo tu interés por saber realmente cómo se siente. No le muestres rabia ni enfado, aunque sea con la situación, ya que tiene que sentirse cómodo contándolo, si no es así, no te contará más.
  2. Es necesario hablar con las personas del entorno educativo para indagar información, y mantener una comunicación continua.
  3. También es muy positivo para afrontar el proceso, hablar con los padres de los niños acosadores. En muchos casos, no son conocedores de la situación, y por ello, no pueden intervenir en bloquear la situación.
  4. Ayuda a tu hijo o quien sea la víctima, a pensar en estrategias de afrontamiento y gestión de sus emociones. Normalizar sus emociones de miedo e incorporar en su vida amigos que le sirvan de apoyo social.
  5. Recurrir a ayuda profesional, favorece a trabajar su autoestima, para que se empodere y tenga una imagen positiva de sí mismo. En ocasiones también es necesario trabajar el manejo de la ansiedad y habilidades sociales.
  6. Buscar actividades fuera del entorno educativo, donde se relacione con personas totalmente diferentes y donde no se sienta con miedo y estigmatizado.
  7. No fomentar en ningún caso, conductas agresivas, amenazantes o vengativas.

 

Psicologos en Molina, Murcia.

Psicóloga Infantil.

 

 

Padres Conscientes, niñ@s felices. ¿Quieres que tu hijo sea feliz?

Padres Conscientes, niñ@s felices. ¿Quieres que tu hijo sea feliz?

Ante la pregunta ¿Quieres que tu hijo sea feliz?, habría una respuesta unánime de todos los padres del mundo. Sin embargo, en ocasiones no parece una tarea fácil, y la mayoría no tiene tan claro cómo conseguirlo. Actualmente se dispone de mucha información acerca de cómo educar a nuestros hijos, existen escuelas de padres que imparten talleres, los medios de comunicación nos bombardean con recomendaciones de qué es lo que no hay que hacer, pero cuando llega el momento de afrontar situaciones en el día a día con nuestros pequeños, nos entran las dudas y pocas veces estamos realmente seguros de si lo estamos haciendo bien para educar a personas felices. No es raro, escuchar en consulta, a padres que les angustia no saber qué hacer ante determinadas situaciones cotidianas. Que un hijo sea feliz, se convierte en el principal motor de la vida de los padres.

Por ello, os ofrecemos unas recomendaciones para que de modo consciente, y no llevados por la “locura” del día a día, podáis hacer de vuestros hijos unos niños felices, y poder así de este modo, sentiros más seguros silenciando vuestras dudas.

  1. Pasa tiempo con tu hijo. No se trata de cantidad sino de calidad. Pon tus cinco sentidos en lo que te cuenta, te expresa, interactúa con él, participa en su juego de modo activo. El niño siente si realmente te interesa lo que te cuenta y si tu atención está puesta en él o en otras cien cosas.
  2. Edúcales en la expresión de afecto. No dudes en tocar, abrazar, besar. La cercanía y el contacto físico tienen que formar parte del día a día. no por abrazar más vas a malcriar. El afecto siempre es la mejor recompensa.
  3. Acepta que tu hijo tiene emociones. Los niños son personitas que vienen con todo el abanico de emociones en su equipaje. Por ello, se sentirán tristes, rabiosos, frustrados, al igual que felices y satisfechos. No trates de evitar que expresen sus emociones, anímales a ello, sin juzgarles, y sólo acompáñales en este proceso.
  4. Anticípate a los peligros reales que puedan acechar a tus hijos, pero no confundas el peligro real con errores de aprendizaje o conflictos a los que se tienen que enfrentar como parte de su desarrollo.
  5. Educa en la curiosidad y motívales a descubrir y aprender pero no les digas lo que tienen que hacer. Una cosa es guiar y otra imponer o criticar.
  6. Pon límites al comportamiento de tus hijos. Los niños necesitan límites que les sirven de guía para saber qué es lo permitido y qué no. Explícales cómo hacer lo correcto, pero no les manipules ni les chantajees con premios o castigos.
  7. No proyectes tus necesidades en tus hijos, ni trates que ellos consigan lo que tú no pudiste. Tus hijos son personas individuales diferentes a tí, y pueden tener inquietudes y necesidades diferentes
  8. No te olvides de ti. Responsabilízate de ti, cuida tus necesidades, para no reprochar a tus hijos, que son los culpables de tus carencias.

 

 

 

Psicóloga infantil Molina de Segura, Murcia

 

 

Adicción a internet y redes sociales y nuevas tecnologías.

La adicción a internet, redes sociales o nuevas tecnologías, es algo relativamente reciente, pero de lo que cada vez se oye más hablar. Es un problema que sufren muchas personas, y lo preocupante es que se trata de un tipo de adicción que cada vez comienza a darse a edades más tempranas, incluso en niños.

La entrada de internet a casi todos los hogares, supuso una mejor calidad de vida y un mayor y más rápido acceso a la información y al mundo en general. Gracias a internet, se hizo posible acceder a lugares y a noticias que hace unos años era impensable, además de dar la posibilidad de comunicación desde cualquier lugar del mundo.

Sin embargo, como todo, el mal uso o uso excesivo que se haga de ello, puede llegar a convertirse en un problema.

Desde el inicio de las redes sociales, como Facebook, Twiter, Instagran, se han llevado a cabo muchísimos estudios de cómo el uso de las redes sociales puede influir en el modo que las personas tenemos de relacionarnos y en nuestro comportamiento. Y efectivamente, han cambiado por completo en cómo hoy día se relacionan sobretodo los jóvenes. El ciberamigo, es aquel con el que sólo hemos tenido relación a través de internet, pero nunca le hemos conocido en la vida real. Puede suponer un choque para muchos adolescentes el pensar que tienen muchos amigos y en menos de un día, sentirse solos. Además, los estudios demuestran que las redes sociales afectan a la autoestima y el modo en que las personas se valoran. Un uso excesivo de redes sociales provoca un elevado estrés aumentando el sentimiento de soledad y disminuyendo la sensación de felicidad.

Consecuentemente, si la autoestima la basamos en las opiniones de los demás y en el numero de likes, la persona se sentirá no sólo esclava de estar alimentando una vida cibernética continuamente, sino que se sentirá tremendamente insegura.

Evidentemente, este uso excesivo, puede generar en los jóvenes una necesidad de estar continuamente conectados, pudiendo dar lugar a una adicción.

Puede ser una adicción al teléfono móvil, a internet, redes sociales, videojuegos, youtube….

O también a redes sociales, cuyo único objetivo es encontrar pareja. Estas son especialmente perjudiciales para la autoestima y su mal uso puede generar relaciones tóxicas y engañosas.

 

Equipo Clínica Vanesa Hernández

 

Psicólogos en Murcia y Molina de Segura

El miedo a la muerte en los niños.

El miedo a la muerte en los niños.

El miedo a la muerte en los niños es uno de los temas más complicados de tratar con nuestros hijos/as. El tema de la muerte, es un tema difícil incluso para muchos adultos, evidentemente no es un tema agradable, pero cuando uno de nuestros pequeño manifiesta su miedo al final de la vida, no podemos plantearnos el evitar el tema como una solución.

El tema de la muerte es algo que todas las personas nos lo planteamos y pensamos acerca de ello. Al igual que ocurre con los adultos, que según las circunstancias personales de cada uno, se trata el tema de una manera u otra, con los niños habrá que tener en cuenta diferentes factores a la hora de abordar el tema con ellos, tales como:

–    La edad del niño, ya que la idea de muerte en los niños varía en base a su edad.

Aproximadamente, hasta los seis años los niños no suelen temer a la muerte ya que lo ven como algo temporal y reversible. Por ello utilizan, en ocasiones, cuando están enfadados, la muerte como un castigo: “¡Cómo no me des el juguete te mato!”

A partir de los seis años y hasta los nueve aproximadamente, el concepto de muerte se desarrolla hacia una idea más definitiva, es decir, ya son consciente de que si te mueres ya no hay vuelta atrás, y de que es algo universal y que sucede a todos los seres vivos nos sucede alguna vez. A los 9 años aproximadamente, ya saben que sus seres queridos pueden morir, y por ello se desarrolla a veces una angustia ante ese hecho que puede manifestarse o no. Es muy habitual que el miedo a la muerte se exprese como miedo a la oscuridad, a la soledad, a las personas malas…

Si detectamos que esto ocurre, sería adecuado hablar con ellos de esos miedos, para que no se agraven.

A partir de los once años, ya definitivamente, tienen una idea clara de que la muerte es algo universal, irreversible e inevitable, y empiezan ademas a tomar consciencia que ellos también podrían morir. Por ello, en este momento, pero teniendo en cuenta la madurez del niño, sería conveniente trasmitirles la muerte como la etapa final de la vida

 

 

 

 

 

 

 

–    La madurez emocional de nuestro hijo/a, es otro factor a tener en cuenta a la hora de abordar el tema de la muerte. Dependiendo de cómo nuestro hijo sepa gestionar sus emociones, se lo trasmitiremos de una manera u otra.

–    El desencadenante de esta conversación. La conversación será diferente si el miedo del niño se manifiesta a raíz del fallecimiento de un familiar o conocido, que si simplemente pregunta por inquietud o como un miedo evolutivo propio de la edad

El punto desde el que sería recomendable enfocar la conversación de la muerte con nuestros hijos, sería partir de la idea de muerte como algo natural, como algo que forma parte de la vida, y que llega a una etapa final en la que se acaba.

En esta conversación, es muy importante usar un lenguaje muy claro para que el niño lo entienda, siempre adaptado a su edad y a lo que realmente te está preguntando. Tenemos que evitar las frases tranquilizadoras demasiados simples “hijo tranquilo, que eso no va a pasar”, y no restarle importancia a sus preocupaciones, ya que pueden aumentar sus no le aportamos respuestas tranquilizadoras.

Cuando se trata de niños/as de corta edad es más complicado tratar el tema de forma directa. Podemos utilizar los cuentos infantiles, ya que en la mayoría la muerte es un hecho recurrente

En los niños/as de una mayor edad avanzada lo que nos suelen trasmitir, es su necesidad de saber qué vamos a permanecer junto a ellos/as. Es fundamental para ellos, saber que no les vamos a abandonar y que siempre estarán cuidados y protegidos.

Como recomendaciones generales a la hora de abordar la conversación de la muerte con nuestros pequeños, te proponemos:

  1. Tenemos que trasmitirle mucha seguridad. Cuando se trate de que la persona fallecida es uno de los progenitores, además de la tristeza evidente en el niño, le angustiará si le pasa algo al otro progenitor . En este caso, habría que trasmitirle al niño, por un lado la normalidad de sentirse triste y expresarlo, así como que su seguridad, confort y rutinas no se van a ver alteradas, para provocarle un equilibrio emocional que en ese momento su miedo tambalea.
  2. Nunca se tiene mentir al niño.
  3. Hay que permitir al niño expresar su pena su pena. No podemos olvidar, que la tristeza en los niños hay veces que se manifiesta en forma de rabietas, desobediencia…habría que mantener la calma y dialogar con ellos   Es muy importante –tanto en el duelo como en cualquier otra circunstancia— que los niños aprendan que los sentimientos son algo normal y que lo deseable es expresarlos.
  4.  Responde siempre a las preguntas del niño sin cambiar de tema para evitar fomentar tabúes y que el niño sienta que te importan sus preocupaciones. Al responder a sus preguntas, no darle al niño más explicaciones de las que pida, para evitar crearle conflictos y hacerle pensar en cosas que ni siquiera se había planteado.
  5. La información tiene que llegarles sin dramatismo pero de forma clara, adaptado siempre a su edad.

Equipo Clínica Vanesa Hernández, Psicóloga en Molina

Psicólogos en Murcia

Mi hij@ se porta mal ¿Que puedo hacer?. Problemas de comportamiento infantil

Mi hij@ se porta mal ¿Que puedo hacer?. Problemas de comportamiento infantil

Si tu hijo se porta mal y no sabes qué hacer, te vamos a explicar las causas de los problemas de comportamiento infantil, y cómo poder gestionarlos.

Si tu hijo no te obedece, no eres el único. El motivo más frecuente por los que los padres acuden a consulta son los problemas de comportamiento de sus hijos, tales como desobediencia, oposicionismo, rabietas desproporcionadas…

Hay que tener en cuenta que algunos de los problemas de comportamiento en los niños son evolutivos, es decir, que si no se refuerzan desaparecerán con el tiempo. Por ejemplo, las rabietas en un niño de 5 años son propias de la edad. Son necesarias para su maduración y buen desarrollo emocional, ya que le servirán para aprender a tolerar la frustración y entender que las cosas son como son, no siempre, como a él le gustaría. En este caso, como padres, tendríamos que centrarnos en nuestra reacción a las rabietas, hacerlo con tranquilidad e ignorar las peticiones del niño, sin que nos importe que si estamos en público alguien pueda pensar que somos malos padres.

Los problemas de comportamiento en los niños, en ocasiones, persisten en el tiempo y aumentan tanto en frecuencia como en intensidad. En este caso el problema además de darse en casa, se extiende al cole y demás entornos donde el niño se relaciona.

Otro aspecto a tener en cuenta, es que en ocasiones, por motivos laborales, los papas no pueden pasar todo el tiempo que les gustaría con sus hijos, y esto puede afectar también al comportamiento de los niños. Si esos niños pasan la tarde con sus abuelos, lo habitual es que éstos sean muy permisivos, lo que provoca que los niños posteriormente no acepten normas y límites de los padres. Esto puede sumarse al hecho de que, cuando los papas llegan a casa, van con el tiempo justo para preparar cenas, baños, deberes… y unido al cansancio de todos y las tardías horas que se hacen, también los padres ceden en ocasiones para no estar riñendo todos los días, incluso en ocasiones, los papas tratan de aliviar su sentimiento de culpa por no estar más con los niños, concediéndoles todo lo que el niño pide. Y esto puede ser un problema.

Una cuestión importante con respecto al comportamiento de nuestros hijos, es que nosotros como padres, no nos exijamos el mantener unas pautas fijas y límites claros, y nos dejemos llevar por nuestro estado de ánimo, humor o cansancio de ese día. No es saludable que ante un mismo mal comportamiento de mi hijo un día le ponga un castigo muy estricto y otro lo deje pasar porque estoy muy cansado y no tengo ganas de enfrentamientos.

Por otro lado, hay que poner atención en reforzar los comportamientos positivos de los niños, ya que cuando el niño se porta mal si que le reñimos que eso no lo haga mal, por ejemplo, si el niño está gritando montando jaleo, se le dice “niño, no grites más”. Sin embargo, si el niño está tranquilamente en su habitación leyendo o jugando, simplemente no se le dice nada. Acercarnos a él en ese momento e interesarnos por lo que hace o mostrarle afecto, sería ideal para afianzar su buen comportamiento.

Los problemas de comportamiento pueden ir aumentando y acumulándose si no se pone solución, afectando a la buena dinámica familiar y a las relaciones entre padres e hijos.

Para afrontar los problemas de comportamiento con nuestros hijos es importante aprender estrategias adecuadas para la crianza y la buena relación con ellos.

Te proponemos algunas recomendaciones:

  1. Haz una lista de los comportamientos que te gustaría que tu hijo cambiara y ordénalos en base a tu prioridad. Ten en cuenta que no puede cambiarse todo de golpe, empieza con uno y cuando lo consigamos sumamos otro. Además, no olvides el grado de dificultad para el niño. Se trata de un proceso de aprendizaje, y como tal, puede no salir a la primera.
  2. Como ya hemos señalado anteriormente, pon el foco en los comportamientos positivos del niño. Seguro que tu  hijo hace muchas cosas bien, que no pasen desapercibidas, díselo.
  3. Los elogios tienen que ser de verdad, no pueden sonar a teatro, si no lo sientes, busca otra conducta que elogiar.
  4. No etiquetes al niño. Si le dices que es malo, el niño creará esa imagen de sí mismo y creerá que lo es, con lo que se comportará fiel a esa imagen y será un “malote”.
  5. Anticípate a los comportamientos inadecuados. Comunícale cuál es el comportamiento adecuado y la consecuencia de no hacerlo.
  6. Las normas han de establecerse por adelantado, para que el niño sepa qué tiene que hacer y a que se atiene, al igual que las consecuencias, positivas y negativas.

 

Equipo de Clínica Vanesa Hernández

Psicólogos en Murcia. Psicología Infantil

 

 

¡Mi hijo no come! ¿Qué puedo hacer?

No es raro escuchar a una mamá  frases del tipo: “mi niño no me come”, “este niño no come nada”, “mi hija se alimenta del aire, porque comer no me come”, “la hora de sentarnos a la mesa es un drama todos los días, no le gusta nada”, “ya no me funcionan los castigos…”, “lo curioso es que en casa ajena come de todo”

Son muchos los padres preocupados por la falta de apetito de sus hijos. Para muchos se convierte en una preocupación diaria, pues el hecho de que un hijo no coma o no coma lo que uno espera o cree que es lo adecuado, se convierte en el problema a solucionar a diario. Los padres prueban con todo tipo de juegos, hacer la comida más atractiva para el niño, prometer recompensas, pero nada de esto les funciona en ocasiones. Entonces entran en un bucle en el que los momentos en que toca comer se cargan de tensión y mal humor.

Para poder abordar este tema de un modo eficiente, tenemos que tener en cuenta algunas cosas antes de considerar que nuestro hijo realmente tiene un problema de la alimentación:

No todos los niños necesitan comer la misma cantidad ni es necesario que a determinadas edades nos empeñemos en que los niños COMAN DE TODO.

Si el niño se le ve con energía, su rendimiento es adecuado y está en un percentil dentro de la media, no hay de qué preocuparse.

Hay niños que se ponen malitos con frecuencia, y la enfermedad agudiza la inapetencia en ellos, sobre todo cuando es una enfermedad aguda. En este caso hablaríamos de inapetencia reciente, y remite de forma progresiva y espontánea una vez que la enfermedad ha desaparecido.

En este caso, habría que tener especial cuidado en no utilizar la alimentación como refuerzo o castigo, o como medio de atención hacia el niño, ya que pasada la enfermedad estos patrones de aprendizaje podrían establecerse com algo habitual.

Otra aspecto a tener en cuenta, sería los casos en los que los niños comen de forma selectiva, sólo lo que les gusta ( chuches, alimentos con azúcar, zumos, bebidas de yogurt…) y se niegan a probar otros alimentos como verduras, o guisados. En este caso, no es que el niño no coma, el niño come. Pero los padres en la desesperación de que coma terminan dándole lo que pide. El problema aquí sería de comportamiento y de no haber sabido poner unas normas claras y definidas con respecto a la alimentación y cumplirlas.

La verdadera inapetencia se da cuando un niño realmente está desganado y sin energía, apenas come y su peso y altura está por debajo de la media. En este caso sería recomendable consultar con su pediatra en primer lugar y/o con un profesional más especializado después.

Siempre que el niño no padezca una enfermedad aguda, podemos seguir estas recomendaciones para acabar con la angustia diaria y las batallas en la mesa.

  1. No resultará útil obligar a un niño a comer. De hecho nunca hay que obligar a los niños a comer.
  2. Empatiza con el niño. Ponte en el lugar de tu hijo, le estás obligando a comer cuando no tiene hambre o cuando está saciado y no le entra ya nada más. No fijes una cantidad de antemano. Se comprensivo
  3. Como hemos mencionado anteriormente, cada niño tiene unas necesidades nutritivas diferentes, por ello ajusta las cantidades de alimento a las necesidades de tu hijo. No te empeñes en que coma lo mismo que sus hermanos o lo que tú crees que debería comer para su edad.
  4. ¿Y que pasa con las verduras? Las verduras llevan mucha fibra, y por tanto les produce sensación de saciedad muy pronto. Con unas pocas cucharadas es suficiente. Con la fruta sucede algo parecido, dale la fruta a trocitos, les puede resultar divertido comérsela ellos solos.
  5. Chuches y dulces. En ocasiones es más cómodo para los papás y los niños recurrir a un bollo, o galletas, o chuches, ya que es un recurso rápido y apetecible. Pero, independientemente de que el niño coma mucho o poco, el azúcar habría que reducirlo siempre. Cuanto menos dulces y chuches mejor.
  6. No es necesario que coman de todo. Si quieres que tu hijo odie un alimento oblígale a comerlo. Siempre funciona mejor sugerirles pero sin insistir, llegará un momento en lo probarán ellos solos.
  7. En ocasiones los celos a los hermanos, su necesidad de llamar la atención con comportamientos regresivos, provoca que los niños dejen de comer, incluso cuando anteriormente no presentaban ningún tipo de dificultad con la alimentación. No dar importancia, remitirá una vez pase el verdadero problema.
  8. La mayoría de niños prefieren comer ellos sólos. Los padres suelen negarse porque tardan mucho más en comer y pueden provocar un desastre un la mesa poniendo todo perdido. Déjale comer sólo
  9. No utilizar la comida para chantajear emocionalmente a un niño. El niño tiene que aprender a comer porque su estómago se lo pida, y no porque sus emociones se lo dicten. No es mejor niño ni se le quiere más porque coma.
  10. La comida no puede ser el sacrificio por el que tienen que pasar para conseguir el premio.Comer tiene que ser también el premio.

Para finalizar os recomendamos el libro “Mi niño no me come” de Carlos González, donde encontrareis esto y mucho más.