«La Herencia de una mala educación».

«La Herencia de una mala educación».

Psicólogos en Murcia. Vanesa Hernández

Hace unos días, mientras estaba en consulta con una paciente, fuí consciente de que un día antes otro paciente me había comentado la misma cuestión, y curiosamente tenían una historia personal bastante parecida. Sé que esto no es un hecho especialmente interesante, ya que cuando ves una cantidad de pacientes considerable, es lo normal. Sin embargo, me paré a pensar que últimanete, más pacientes, además de esos dos, me habian comentado una situación bastante similar. En ese momento, sentí la necesidad de escribir acerca de ello, ya que creo que al igual que algunos de mis pacientes, muchos de nosotros hemos recibido la herencia de una mala educación.cropped-cropped-images7.jpg

Aunque algunos de  nosotros hemos tenido la suerte de habernos dado cuenta de que algo fallaba en la forma de sentirnos, y hemos optado por buscar la forma de cambiar esa herencia o simplemente rechazarla, supongo que muchos otros de vosotros aún no os habréis percatado de esa herencia que con la mejor intención del mundo vuestros padres os dejaron.

¿A qué me refiero con «la herencia de una mala educación?»

Me refiero a los patrones emocionales que aprendimos de niños, resultado en parte, de la educación recibida de las figuras de referencia que tuviéramos en nuestros primeros años de vida. Normalmente estas figuras son los padres,

Dicho de un modo simple,los patrones emocionales son las formas en que las personas se sienten ante las diferentes situaciones a las que se enfrentan, el modo de sentirnos en las relaciones con los demás, en definitiva, el modo en que habitualmente nos sentimos. Estos patrones emocionales, aunque también dependen del temperamento con el que se nace, son en gran parte aprendidos. Por decirlo de algún modo, recibimos dos tipos de herencia, la física o biológica y la emocional o psicológica (con lo que se nace y lo que se aprende).

De todos los patrones emocionales que podemos heredar, me apetecía escribir acerca de dos, ya que son los que más frecuentemente he identificado en consulta: «el amor condicional» y «miedo a fallar».

 

Decir que, la gran mayoría de los padres, en lo que se refiere a la educación de sus hijos, lo hacen lo mejor que saben y pueden, y en la mayoría de los casos también, pensando en lo mejor para sus hijos.

Pese a ello, necesitan asegurarse que sus hijos serán personas «buenas». Y por buenas me refiero a buenas en todo, porque de ese modo entenderán que les estarán educando bien.

Además, no debemos olvidar que junto con esto, están inmersos en esta sociedad, en la que por miedo a que sus hijos, se queden atrás, se dejan arrastrar por la presión y queriendo o sin querer se las trasladan a sus hijos.

imagesCAOWMP8QHechas las aclaraciones, voy a intentar explicar a lo que me refiero con la herencia de una mala educación, en concreto, el amor condicional y el miedo a fallar.

El amor condicional, es aquel en el que se te quiere sólo si cumples una determinadas condiciones para ganarte este amor. Por ello, para que te quieran, necesitas hacer las cosas como le gustarían a la persona a la que quieres que te quieran  para conseguir  su amor y aprobación.

El amor de los padres, es entendido como un amor incondicional, quieren a sus hijos por el hecho de serlo, les querrán sean como sean, se comporten como se comporten, consigan lo que consigan. Esto es así, los padres lo sienten así. Pero ¿realmente se comportan así? ¿Trasmiten a sus hijos ese amor incondicional? y lo que es más importante ¿ A los hijos les llega ese amor incondicional de sus padres?¿Se logra trasmitir esto?

Pues bien, lo que he observado varias veces en consulta es que no, que el amor trasmitido a los hijos cuando son niños, no siempre adopta la forma de incondicional, y aunque cada niño es un mundo, como se suele decir, este aspecto es muy importante ya que condicionará con bastante probabilidad la forma en que esa persona aprenderá a sentirse a lo largo de su vida, consigo misma y en las relaciones con los demás.

¿Cómo se trasmite este amor condicional?

El amor condicional se trasmite cuando se muestra aceptación y afecto sólo cuando el otro se ha comportado como a tí te gustaría. El resto del tiempo, pasa desapercibido. Hasta aquí podría entenderse como un mecanismo para una sana educación, desde el punto de vista de educar a los niños en la norma de que un acto positivo tiene una consecuencia positiva.

Pero lo que suele ocurrir es que cuando un niño hace las cosas bien, empieza a pasar desapercibido su comportamiento, y sólo se le presta atención cuando no las hace como se esperaba. Se les exige cada vez más. No basta con que está bien, podría estar mejor.

Si saca en un examen un 7, podría haber sacado un 8, y si lo hace, un 9, y si saca un 10, eso es lo que tiene que seguir haciendo.

Y aquí es donde entra en juego, el segundo patrón emocional heredado: el miedo a fallar.thCAF5C1TE

Como los niños siempre querrán buscar el amor de sus padres, tratarán de hacerlo lo mejor que puedan, con el consiguiente miedo a fallar.

Para no fallar, desarrollarán una autoexigencia excesiva, de modo que, si persigo la perfección, no fallaré nunca. La perfección asegura a la persona la tranquilidad de que está bien hecho. Un niño si saca un 10, aunque nadie se lo reconozca entenderá que hizo lo correcto.

Pero también puede generar la respuesta contraria, es decir, sentir la incapacidad de agradar, porque sienta que haga lo que haga nunca será lo suficiente, y que abandone el buscar la aprobación de ellos, con lo que no aprenda la lección de el esfuerzo siempre tiene un buen resultado.

Cuando crecemos, y llegamos a la edad adulta, sin darnos cuenta, este patrón ha viajado con nosotros a lo largo del tiempo, y condiciona  nuestra forma de actuar y comportarnos ante los demás.

Si hemos recibido un amor condicional, seremos tremendamente exigentes, perfeccionistas, pero con la autoestima de cristal, ya que extrapolaremos el hecho de que si las personas que tendrían que habernos querido incondicionalmente no nos lo trasmitieron, por qué iba a quererme otro sin más.Puede que  desarrollamos comportamientos inseguros en las relaciones con los demás, que desconfiemos de si nos querrán lo suficiente, ya que siempre podría venir alguien mejor, alguien que lo haga mejor. Nos enseñaron que siempre podría estar mejor, y que cuando se consigue llegar a la cima no basta, hay que mantenerse ahí.

Aprendemos como mecanismo de mejora continuo, la autocrítica, que nos recuerda que si nos relajamos podríamos fallar. Si fallamos nos sentiremos culpables o fracasados.Necesitamos que todo esté bajo control.

Sólo conseguirá estar seguro, si persigues la perfección, si no el miedo a fallar estará presente. La perfección nos asegura que no hay margen de error. Aunque todos sabemos que la perfección no existe, la perseguimos.

O la otra vertiente, en la que no me creo lo suficientemente válido, ya que tiré la toalla, y sólo recibí críticas, y no intento mejorar ni conseguir lo que me gustaría, por pensar que nunca podré, que nunca será suficiente. Mi baja autoestima condicionará lo que consiga en la vida y mis relaciones personales, sin plantearme si aquello que aprendí de mí era cierto.

Aunque os he trasmitido la idea de un modo muy simplificado ( ya que podríamos seguir escribiendo de este tema horas), me apetecía compartirla, ya que creo que es muy importante que indaguemos en la forma en la que nos sentimos.

Identificar nuestros patrones emocionales, más que para saber si vienen de la educación recibida o no, nos sirve para clarificarlos, y  si no nos gusta lo que identificamos poder  cambiarlo.

En nosotros está la responsabilidad de sentirnos como lo hacemos. Si un día aprendimos una determinada forma de sentirnos, hoy podemos abandonarla y aprender otra nueva. A fin de cuentas, nos acostumbramos a sentirnos de una determinada manera y nos conformamos.

Atrévete a cuestionar tus costumbres emocionales  y cámbialas.

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«Psicólogos en Murcia». Vanesa Hernández.

¿Necesitas motivación?

¿Necesitas motivación?

 

Creo que no te resultará raro el reconocer ese estado en el que todos nos hemos encontrado en alguna ocasión, momento en la que estamos bajos de ánimo, en el que nos gustaría hacer miles de cosas pero nos faltan las ganas para ello.

Es muy típico ese domingo por la tarde en el que es inevitable pensar que llega el lunes y nuestra mente ya está pensando en todo lo que haremos esa semana. Sin embargo, pese a que nos gustaría llevar a cabo todas esas pequeñas cosas, para conseguir nuestros objetivos nos falta motivación. Nos falta el empuje necesario para que, cada día,  persigamos esos objetivos que “supuestamente” nos harían felices.

Sin embargo nos armamos de ganas y voluntad y hacemos hacemos una lista de propósitos cada domingo. Y cada lunes vuelta a empezar, ya que la voluntad nos llegó hasta el martes como mucho. Y ahí es donde comienza ese estado circular en el que damos vueltas sobre el comienzo de algo, pero nos resulta difícil avanzar hacia la meta.

Ayer, domingo por la tarde, me apetecía leer. Realmente no sabía muy bien de qué, con lo que me puse a indagar en internet. Por casualidad, de estas cosas fantásticas que ocurren por eso, si, por casualidad, me encontré con una lista de frases motivadoras de Albert Einstein, y pensé: Si a él, todo un genio, le funcionaron, ¿por qué no nos iban a funcionar al resto?

Así que  tras leerlas, y comprobar que coinciden con las premisas que sigue la psicología positiva, decidí compartirlas, a modo de consejos prácticos, para ayudaros a aprender a automotivaros, pero sobre todo, a mantener la motivación a lo largo del tiempo, que es lo que os permitirá conseguir vuestros objetivos.

ALBERT EINSTEINAlbert Einstein, entre muchísimas otras cosas decía:

“Todo hay que reducirlo a su máxima simplicidad, pero no más”. 

Como se suele decir, las cosas, en definitiva, la vida,  es más sencilla de lo que parece. No hay que tomarse las cosas demasiado en serio, hay que relativizar la importancia de todo. Si hay cuestiones que resolver, busquemos la forma, y si no se puede dejémoslo estar.

Decidí poner esta frase en primer lugar, porque quien me conozca (pacientes o relaciones personales) sabrá que mi máxima cada día es ocuparme de las cosas y no preocuparme por ellas.

La preocupación es el arma que utiliza el miedo para desmotivarnos y que abandonemos el objetivo que nos habíamos planteado. Cuando te descubras pensando “¿Y si…..?, estarás saboteando tu motivación.

Busca un equilibrio entre pensar y actuar. Piensa menos y actúa más.

 

“Nunca pienso en el futuro, llega bastante pronto”. 

Elige como momento de vida tu presente. Lo único que puedes controlar es lo que está ocurriendo ahora mismo. El presente te da la opción de que si no te gusta lo puedes cambiar, y si estás satisfecho con lo que tienes lo podrás disfrutar.

Olvidamos a menudo que tanto el pasado como el futuro son estados muy tramposos, ya que aunque aparentemente pensar en ello nos da sensación de control, no podemos cambiar nada.

No te desgastes pensando en lo que posiblemente llegue, llegará sólo. Ocúpate de tener el presente que te apetece, ya que te llevará al futuro que deseas.

GANDHI

 

Como decía Gandhi:

“Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque se convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino”

¡Hagámos caso a estos dos sabios!

 

 

“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”.

Para conseguir un objetivo lo más importante es el compromiso contigo mismo, la disciplina. Tenemos que ser exigentes en la implicación, pero tolerantes a la vez en la debilidad. Los extremos nunca son saludables. Si quieres mantener la fuerza de voluntad comprométete con objetivos realistas y mímate en la consecución de los mismos.

 

 

“La creatividad es contagiosa, pásalo”. 

Aumentarás tu motivación si compartes tus ideas y objetivos con tus seres queridos, compañeros de trabajo…El hablar de un tema provoca el efecto espontáneo de ir generando ideas y aumentar la creatividad.

Además provocarás que ellos te cuenten los suyos y el modo en que se plantean conseguirlos. Su método puede valerte.

¡Alimentemos la creatividad y dejemos que el miedo pase hambre!

 

“Sólo aquellos que intentan lo absurdo pueden lograr lo imposible”. 

No tengas miedo, no dejes que ni tu miedo ni el de los demás te desanimen.

El que no lo intenta no se equivoca nunca, eso está claro, ¿pero quieres eso?. Si tu respuesta es sí, habrás llegado a tu objetivo, pero si no lo tienes claro, no te conformes con la mediocridad de lo necesario, porque en ocasiones no es suficiente.

 

“Entre las dificultades se esconde la oportunidad”. 

Siguiendo a lo anterior, Einstein decía esta frase. Cuando alguien se propone un reto, un objetivo, no todo va a ser un camino fácil, nos encontraremos dificultades, que en ocasiones nos llevarán al descubrimiento de otros, al logro de cosas totalmente inesperadas. Si crees que has tenido un error, significa que estás avanzando a tu objetivo.

Piensa que los grandes descubrimientos de la historia fueron así.

 

 

“Somos arquitectos de nuestro propio destino”. 

Eres el único dueño de tus decisiones. Puedes llegar donde te propongas. No olvides que donde te encuentres, lo decidiste tú, decide ahora donde quieres estar. Es cierto que no todo depende d ti, pero sí lo importante. No hablamos de conseguir un objetivo tomando una decisión, todo lo contrario. Las grandes metas se consiguen haciendo muchas pequeñas cosas. Podemos volver a decidir cada vez que queramos. No pasa nada. Eso es la mayor ventaja de la vida.

 

 

“La única manera segura de evitar cometer errores es no tener nuevas ideas”.

Se constante. Levántate las veces que haga falta. Sólo fracasarás cuando dejes de intentarlo.

 

Como habrás observado, la sabiduría de Albert Einstein, residía en parte en ser plenamente consciente que la perfección no existe, que sólo podemos ocuparnos de nuestro presente, que de nada sirve preocuparnos de las cosas, que lo que nos ayudará será ocuparnos de ellas, que no tenía miedo al fracaso, pero eso sí, tenía muy claro que las cosas sin constancia, disciplina y compromiso no se conseguían. Tenía claro también que la vida no es eterna, que estamos de paso, y que por ello, la mayor motivación la encontraremos en disfrutar de nuestro presente y no esperar a conseguir las cosas para entonces ser felices. La felicidad reside en el camino a la felicidad. No perdía tiempo en buscar controlar lo que no podía

Además no tenía miedo a lo que pensarán los demás de él, ni del resultado de sus estudios, ni del fracaso, ya que para  él, el fracaso hubiera sido no intentarlo.

 

AHORA INTÉNTALO TU!!!!

Vanesa Hernández, psicóloga en Murcia.

Vanesa Hernández

Vanesa Hernández

 

 

1009896_533816009989117_61570707_nVanesa Hernández es Licenciada en Psicología por la Universidad de Murcia, en ejercicio de la profesión desde 2003 y vinculada al Colegio Oficial de Psicólogos de Murcia desde el inicio de la misma (Número de colegiada MU-1753). Posee varios títulos de Posgrado: Máster en Psicología Clínica, acreditado de interés científico y sanitario; y Máster en formación del profesorado de  E.S.O., Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas, por la Universidad Católica de San Antonio de Murcia, además de múltiples cursos de formación de psicología clínica y educativa.

Ha participado en prácticas de investigación en diversos colectivos, entre ellas Prácticas de Investigación en la Universidad de Murcia, en la Formación Teórico-Práctica y Aplicación del Programa de Detección, Evaluación y Tratamiento de Fobia Social en Adolescentes y  en el Colectivo “La Huertecica”, colaborando en la Participación activa en el Proceso Asistencial y de Rehabilitación Social de Drogodependientes.

En los diez años de experiencia profesional, se he dedicado fundamentalmente a la asistencia psicológica privada y supervisión de profesionales de psicología. En este campo posee amplia experiencia en el tratamiento de niños, adolescentes  y adultos. En adultos ha tratado trastornos de ansiedad  (crisis de ansiedad, ataques de pánico, agorafobia, ansiedad generalizada, trastorno obsesivo compulsivo, fobia social y específica), trastornos del estado de ánimo ( depresión, problemas de autoestima e inseguridad, distimia, bipolar…), de alimentación (anorexia nerviosa y bulimia),  problemas de pareja ( incompatibilidad, infidelidad, celos irracionales, separaciones…),  sexual ( impotencia, eyaculación precoz, inapetencia sexual, vaginismo…) y  trastornos de personalidad. Con  niños, a nivel clínico,  ha trabajado en el tratamiento de todo tipo de miedos, problemas de comportamiento, celos de hermanos, ansiedad de separación, preparación y  mediación en separaciones de los padres, problemas de relación social, acoso escolar, trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad…Con adolescentes el área de trabajo más frecuente ha sido trastornos de alimentación, conflicto intergeneracional, problemas de relación social y de orientación sexual.

Para su desempeño profesional en el área clínica sigue una corriente cognitivo-conductual y sistémica, utilizando también determinadas técnicas de meditación procedentes de filosofía budista.

Dicha labor la ha compaginado con trabajo en área educativa. Ha pertenecido  a un  equipo psicopedagógico, donde  ha asistido directamente a niños y adolescentes realizando tareas de evaluación, diagnóstico y elaboración de informes psicopedagógicos, a la vez que ha orientado a padres y docentes.

Entre otros trabajos,   ha desarrollado su labor profesional tratando a mujeres víctimas de violencia de género, en el CAVI del Ayuntamiento de Alhama de Murcia. Durante este periodo pudo asistir de modo individual a las pacientes, así como realizar terapias grupales y talleres de formación y terapéuticos (talleres de relajación, mejora de autoestima, estrategias de afrontamiento y gestión de estrés).

En la actualidad compagina su labor clínica, atendiendo pacientes (adultos, niños y parejas), con la labor educativa, colaborando con diferentes docentes en el tratamiento psicopedagógico de alumnos.

 

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Actividades Profesionales

Actividades Profesionales

La clínica Vanesa Hernández, pensando siempre en ofrecer un mayor servicio al paciente, cuenta con un equipo de profesionales especializados en diferentes áreas ( psicología, mediación, asesoramiento jurídico).

 Así, podrás disponer de la ayuda que necesitas, a lo largo de un amplio horario, que podrás encajar en tu ritmo de vida con gran facilidad.

Dado que nuestra prioridad es el paciente, ponemos a tu disposición un grupo de profesionales, que permitirá atender tus necesidades de un modo global. Por ello contamos no sólo con especialistas en el terreno de la psicología, sino también con profesionales en mediación y asesoramiento jurídico.

 

ÁREAS PROFESIONALES:

Área de Psicología clínica,  desarrollo y crecimiento personal.

En este área se realizan tareas de evaluación, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de todos los trastornos psicológicos que se trabajan en la clínica a niños, adolescentes, y adultos (individual y pareja)

Además realizamos entrenamiento en desarrollo personal, motivación y liderazgo, a nivel individual y grupal.

Los profesionales al frente de este trabajo son:

Vanesa Hernández: Directora de la clínica.

1009896_533816009989117_61570707_n Licenciada en Psicología por la Universidad de Murcia, en ejercicio de la profesión desde 2003 y vinculada al Colegio Oficial de Psicólogos de Murcia desde el inicio de la misma (Número de colegiada MU-1753). Posee varios títulos de Posgrado: Máster en Psicología Clínica, acreditado de interés científico y sanitario; y Máster en formación del profesorado de  E.S.O., Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas, por la Universidad Católica de San Antonio de Murcia, además de múltiples cursos de formación de psicología clínica y educativa.

Ha participado en prácticas de investigación en diversos colectivos, entre ellas Prácticas de Investigación en la Universidad de Murcia, en la Formación Teórico-Práctica y Aplicación del Programa de Detección, Evaluación y Tratamiento de Fobia Social en Adolescentes y  en el Colectivo “La Huertecica”, colaborando en la Participación activa en el Proceso Asistencial y de Rehabilitación Social de Drogodependientes.

En los diez años de experiencia profesional, se he dedicado fundamentalmente a la asistencia psicológica privada y supervisión de profesionales de psicología. En este campo posee amplia experiencia en el tratamiento de niños, adolescentes  y adultos. En adultos ha tratado trastornos de ansiedad  (crisis de ansiedad, ataques de pánico, agorafobia, ansiedad generalizada, trastorno obsesivo compulsivo, fobia social y específica), trastornos del estado de ánimo ( depresión, problemas de autoestima e inseguridad, distimia, bipolar…), de alimentación (anorexia nerviosa y bulimia),  problemas de pareja ( incompatibilidad, infidelidad, celos irracionales, separaciones…),  sexual ( impotencia, eyaculación precoz, inapetencia sexual, vaginismo…) y  trastornos de personalidad. Con  niños, a nivel clínico,  ha trabajado en el tratamiento de todo tipo de miedos, problemas de comportamiento, celos de hermanos, ansiedad de separación, preparación y  mediación en separaciones de los padres, problemas de relación social, acoso escolar, trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad…Con adolescentes el área de trabajo más frecuente ha sido trastornos de alimentación, conflicto intergeneracional, problemas de relación social y de orientación sexual.

Para su desempeño profesional en el área clínica sigue una corriente cognitivo-conductual y sistémica, utilizando también determinadas técnicas de meditación procedentes de filosofía budista.

Dicha labor la ha compaginado con trabajo en área educativa. Ha pertenecido  a un  equipo psicopedagógico, donde  ha asistido directamente a niños y adolescentes realizando tareas de evaluación, diagnóstico y elaboración de informes psicopedagógicos, a la vez que ha orientado a padres y docentes.

Entre otros trabajos,   ha desarrollado su labor profesional tratando a mujeres víctimas de violencia de género, en el CAVI del Ayuntamiento de Alhama de Murcia. Durante este periodo pudo asistir de modo individual a las pacientes, así como realizar terapias grupales y talleres de formación y terapéuticos (talleres de relajación, mejora de autoestima, estrategias de afrontamiento y gestión de estrés).

En la actualidad compagina su labor clínica, atendiendo pacientes (adultos, niños y parejas), con la labor educativa, colaborando con diferentes docentes en el tratamiento psicopedagógico de alumnos.

 

Raquel Cánovas

IMG_2328Psicóloga ( colegiada nº MU 3261) y psicoterapeuta Gestalt cuenta con más de ocho años de experiencia en intervención psicológica y social con personas de distintos orígenes étnicos y socio-económicos.

Durante su trayectoria profesional he desarrollado, gestionado y ejecutado diversos proyectos. Ademas, ha organizado e impartido numerosos talleres y charlas, participando también en diferentes investigaciones.

 

Siguiendo su formación, y dado que la psicoterapia, no es un campo de trabajo rígido y matemático, sigue una orientación Cognitiva, en la que combina con terapia Gestalt, adaptándose a las necesidades y problemática del paciente.

Las áreas de intervención que en su práctica clínica trabaja son:

  1. Trastornos de ansiedad.
  2. Depresión y trastornos del estado de animo.
  3. Trastornos sexuales.
  4. Problemas de pareja.
  5. Problemas familiares

Realiza terapia de adultos, parejas, niños y adolescentes en inglés y castellano.

 

Área de asesoramiento jurídico y mediación.

Con el objetivo de dar una atención integral a nuestros pacientes, disponemos de un área legal, en donde el paciente podrá ser informado de todas aquellas cuestiones, que en este terreno sean duda y quiera resolver ( separaciones, custodias, despidos…).

Al frente de este departamento contamos con la colaboración de «Dúo Abogados» dirigido por Pilar Rodríguez Córdoba.

 

 

 

La Gestión Emocional como clave para sentirte mejor.

La Gestión Emocional como clave para sentirte mejor.

 

 

 

Una de las claves para sentirte mejor es aprender a gestionar bien tus emociones.

 

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La gestión emocional consiste básicamente en aprender a identificar las emociones, ser plenamente consciente de ellas, comprenderlas  y en unos casos aceptarlas y en otros reconducirlas por ser inapropiadas.

La gestión emocional te proporciona un mayor conocimiento de ti mismo y de los demás, haciéndote sentir dueño de tus actos y en definitiva de tu vida, por no dejarte arrastrar por ellas.

Creo que a todos nos a ocurrido en alguna ocasión el vernos en un una circunstancia y pese a que no queríamos actuar como lo hicimos no pudimos evitarlo. Nos descubrimos diciendo frases como: «sabía que no tenía que estallar pero lo hice», «Se que no era para tanto pero no pude evitar ponerme así», «Pensaba que tenía que decirle tal o cual cosa, pero me quedé bloqueado, no me salía palabra».

En esos momentos no nos sentimos dueños de nuestra vida, ya que son nuestra emociones las que deciden nuestros comportamiento.

¿Por qué nos ocurre esto? ¿La solución reside en reprimirlas?¿o quizá en evitar situaciones?¿por qué una y otra vez nos ocurre lo mismo pese a que reconocemos nuestro error?

Lejos de pensar que las emociones son una reacción perjudicial para nosotros, las emociones son reacciones de nuestro cuerpo que nos alertan de lo que ocurre fuera. Es el modo en que respondemos ante la interpretación que estemos haciendo ante lo que ocurre en nuestro entorno, en nuestra vida.

Sin embargo, en ocasiones, da la sensación de que nuestras emociones se han vuelto locas, y que no se corresponden con lo que nosotros creemos que estamos viviendo. Se vuelven desobedientes, y pese a que nosotros de modo consciente queremos reaccionar de una determinada manera, no podemos evitar sentirnos de otra.

 

gestion de emocionesComo resultado del aprendizaje que vamos adquiriendo a lo largo de nuestra vida, generamos un bagaje de creencias, realistas o no, que nos sirve para poder enfrentarnos y adaptarnos a las diferentes situaciones que nos vamos encontrando. Esas creencias, nos ayudan a qué pautas seguir en la relación con los demás, qué es lo correcto e incorrecto, qué camino seguir. Esas creencias proceden de ideas directas trasmitidas por nuestros padres, maestros, amigos, compañeros, y por experiencias vividas u observadas a lo largo de nuestra vida. En ese aprendizaje las emociones adoptan el papel de recordarte o dirigirte en función de lo que en un momento dado tu pensaste. Se quedan grabadas en tu cerebro. Como un mecanismo primario que en definitiva nos ayuda a sobrevivir, será muy resistente, y pese que posteriormente nosotros de modo superficial podamos cambiar nuestros pensamientos, ellas, las emociones, seguirán reaccionando en función del patrón emocional primario.

Sin darnos cuenta, no reaccionamos a los acontecimientos en función de lo que esta realmente ocurriendo, sino en función de lo que nosotros creemos que ocurre, y ahí es donde aparecen las emociones asociadas a nuestras creencias.

Quizá, si nos pararamos a pensar de un modo objetivo, veríamos que realmente no está ocurriendo lo que provoca que mi emoción aparezca.

 

Por ejemplo: si mi pareja me dice que una chica le parece guapa, no me está diciendo que le guste más que yo, ni que yo no le guste, ni que me vaya a dejar por ello. Simplemente me está diciendo que le parece guapa como me lo podría parecer a mí misma. Aunque racionalmente esto parezca una estupidez, emocionalmente uno reacciona en función de lo que uno interpreta, y si me molesta su comentario me tendría que plantear por qué.

La cuestión es que para uno poder gestionar tus emociones necesitas saber identificarlas, entenderlas, tener una conciencia plena de donde vienen, y en ocasiones aceptarlas y en otras  reconducirlas cuando no sean adecuadas.

La gestión eficaz de las emociones es fundamental para sentirse bien, sereno, feliz.

Te da un pleno conocimiento de ti y de los demás.

Provocará que tu relación con los demás, a nivel sentimental, familiar, laboral, social, mejore infinitamente.

Aprenderás a sentir emociones, a tolerarlas, normalizarlas, así como a modificar otras.

Puedes aprender a hacerlo, mediante un entrenamiento adecuado.

No permitas que organicen tu vida sin tu permiso.

 

Obsesiones….duda….miedo…y más obsesiones.

Obsesiones….duda….miedo…y más obsesiones.

 

 

«Psicólogos en Murcia»

 

imagesCAAXVE2SÚltimamente es muy habitual en la consulta que acudan pacientes con obsesiones.

En anteriores publicaciones, ya hablé de en qué consisten, cómo se manifiestan, cómo se siente la persona que las padece…

En esta ocasión me gustaría relatar, cómo los pacientes me trasmiten la angustia que les produce el tenerlas, y cómo, pese a saber que lo que les ocurre son obsesiones, les cuesta el aceptar que lo son.

Voy a tratar de explicar esto último.

Simplificando, cuando una persona acude a consulta por primera vez, en algunos casos tienen una ligera idea de lo que les puede ocurrir, pues ya han echado un vistazo por internet, buscando información acerca de lo que les sucede.

En otros casos, ya acuden diagnosticados por un psiquiatra, el cual les prescribió medicación, y que han encontrado ligeramente cierta mejoría, pero las obsesiones siguen ahí.

Hay un pequeño porcentaje de gente, que cuando acude no tiene ni idea de lo que le puede estar ocurriendo, pero tienen mucho miedo a estar locos, o de poder volverse locos en un futuro, si no logran controlar lo que les pasa. Piensan cosas «raras» (como ellos mismos relatan) y temen que eso sea la antesala de la «locura».

Independientemente, de cual sea el grado de información que tengan, todos necesitan que les des un diagnostico y saber si tiene solución. Básicamente, si la angustia que sienten, se pasará algún día.

El contenido de las obsesiones que más se dan últimamente en mi consulta son: miedo a ser homosexual, miedo a hacer daño físico a alguien o a sí mismo, miedo a que algo malo ocurra si no se hace lo que la mente te dicta en ese momento, miedo a no controlar lo suficiente una situación y necesidad de comprobación.

Por diferentes que sean las obsesiones, ya que una misma persona puede tener varias, lo común a todas ellas, es el miedo a aceptar que son obsesiones, lo que implica no prestarles atención e importancia, y no hacer nada con respecto a ellas.

Se que parece una contradicción, ya que la mayor necesidad de alguien cuando las tiene, es que les confirmes que son obsesiones, y no realidades lo que su pensamiento le dice. Pero una vez que aceptan que es una obsesión, cuando toman conciencia de que no están haciendo nada con respecto a lo que su pensamiento obsesivo  les dice, surge el miedo a que no sea una obsesión y entonces estén cometiendo el error de engañarse a sí mismos y ocurran las fatídicas consecuencias que las mismas obsesiones le anticipan.

Y ahí es donde cerramos el círculo de la duda. Es el «colmo de la obsesión». La persona se obsesiona con no obsesionarse.imagesCAMGH8SC

La obsesión me puede hacer dudar acerca de si su contenido es cierto o no, y mantenerme en esa duda constante continuamente. Pero también pueden hacerme creer que no me puedo dejar de obsesionar porque, si lo hago, dejaré de ejercer control para evitar las consecuencias que la obsesión misma relata.

Así, por ejemplo, si una paciente tiene miedo a ser lesbiana, tiene miedo a aceptar que no es una cuestión de dudas acerca de su orientación sexual, sino que es una obsesión, porque » ¿y si acepta que es una obsesión, y luego no lo es y echa su vida por la borda?» «¿Como puede seguir con su novio, si resulta que dentro de unos años se da cuenta de que lo es?».

Llegar a este estado, produce un nivel de angustia elevado, de desesperación y desesperanza, ya que la persona por unos momentos, días o semanas, ha experimentado la serenidad que le produce el aceptar que es una obsesión. El haberlo hecho, le ha permitido no concederle credibilidad, lo que a su vez a ocasionado que reduzcan en su frecuencia de aparición, y en la intensidad con que le afectan.

Y ahora otra vez, se sienten descontrolados, con su mente cargada de DUDAS, y con la angustia de no saber si algún día serán capaces de superar lo que les pasa.

imagesCA8YSYPXSin embargo, en la medida que entienden que esta duda, es una obsesión, que refuerza a la anterior, otra vez recuperan el control de sus pensamientos, y confianza en que lo superarán,

No cabe duda, que el dominar las obsesiones, es un proceso complejo y costoso para las personas que las padecen, pero si tienen la paciencia y confianza suficiente se consigue siempre.

 

«Psicólogos en Murcia»

 

Miedo a perder el control

Miedo a perder el control

«Psicólogos en Murcia»

 

images[4]No sé si en algún momento habrás sentido ese miedo indefinido, pánico más bien, a perder el control. Es una sensación difusa en la que uno teme hacer o decir cualquier cosa en contra de su voluntad, no sabe muy bien que, pero la sensación es de mucho miedo.

Se tiene miedo a cometer una locura, a volverse loco….

Miedo a estarlo, por tener este tipo de pensamientos y sensaciones. Y miedo a que esa sensación no se pase nunca, y terminemos confirmando muestro mayor temor.

Junto con esa sensación, el contenido de los pensamientos que tengas puede ser de todo tipo. De violencia física contra ti, o con los demás, o violencia verbal…

Un pensamiento muy típico, es estar al lado de un balcón o una ventana y pensar, «¿Y si me tiro?».

Uno  se angustia, porque evidentemente no se quiere tirar, pero entonces se pregunta, «SI NO QUIERO, ¿POR QUÉ LO HE PENSADO?» y ahí se angustia más, porque cree que el pensar las cosas puede hacer que se puedan hacer realidad.

Lo sé, dicho así parece una tontería, algo sin ninguna importancia, pero cuando a uno le pasa, te puedo asegurar que no lo ve como una tontería.

El miedo a la locura o a perder el control, es muy frecuente en personas que padecen ansiedad.

Podemos considerarlo como un síntoma más, dentro de la gran gama de síntomas provocados por la ansiedad que se pueden tener. Sin embargo es uno de los más desagradables para la persona que los sufre, porque no entiende por qué lo está pensando.thCAYMG58O

Su miedo a que sus pensamientos se hagan realidad, provoca un miedo a poder pensarlo, y es este reacción de miedo es lo que los mantiene.

La persona entra en un bucle en el que se tiene miedo de sí mismo, lo que provoca el que empiece a darle credibilidad a esos pensamientos. Por ejemplo, empieza a no quedarse sola, a no quedarse al cuidado de menores, a no enfrentarse a situaciones que la puedan desestabilizar, a evitar cualquier tipo de conflicto o emoción….

Esta actitud, evidentemente, aunque le hace sentir a salvo de modo inmediato, refuerza más el miedo y la intensidad de los pensamientos, que no dejan de ser pensamientos, nada más.

Sin embargo, a medida que van pasando los días, lo más común, es que la persona se venga abajo, se sienta deprimida y limitada, ya que no se reconoce al sentirse así, es más, al no poder hacer nada con ello.

Esto produce tristeza, desilusión, perdida de la capacidad de disfrutar con lo que antes se disfrutaba, desesperanza…

Y ya uno no sabe si tiene ansiedad, si se va a volver loco, si se está deprimiendo, o qué le pasa.

Los pensamientos se vuelven obsesivos, ya que cuanto más uno los teme más se cuelan en la cabeza, provocando esa angustia incontrolada, que te hace dudar de todo.

Decirte, que si te sientes identificado con lo que acabas de leer, tranquilo, no te estás volviendo loco, ni cometerás esa locura que tanto temes.

Pero si no logras perder el miedo a los pensamientos y controlar la ansiedad, pide ayuda. Se puede reconducir más fácil de lo que parece.

 

«Psicólogos en Murcia»

Decálogo para padres separados.Guía rápida.

Decálogo para padres separados.Guía rápida.

 

«Psicólogos en Murcia»

 

imagesCAOWMP8QEn mi anterior publicación, expliqué brevemente cómo se puede manejar una separación de pareja con los hijos pequeños.

Porque una separación de pareja es una situación bastante complicada, pero que, dependiendo de como la reconduzcamos con ellos, puede normalizarse bastante rápido, y sobre todo, no generarles sufrimiento, me he decidido a realizar una Guía Rápida de consejos que os ayudará a manejar la situación de forma sana emocionalmente hablando.

DECÁLOGO PARA PADRES SEPARADOS.

1. Haga posible que su hijo no deje de sentir un hogar. Que cada padre cree un espacio en su casa para que el niño pueda tener sus cosas y realizar sus actividades y juegos de forma cómoda. Que se sienta en su casa, no es un invitado.

2. Mantén contacto frecuente con tu hijo para que no se sienta olvidado. Tu te acuerdas de él, pero él no lo sabe.

3. Establece un rutina que le permita a los hijos hablar con sus los. Planea el modo para que el niño tenga claro que puede hablar con su padre o madre cuando quiera.

4. Llevar este plan a la práctica. Es decir, que el niño realmente hable, aunque sea por teléfono todos los días o cada vez que quiera con el otro, sin observar que eso puede ser un problema, o que no es momento para ello.

5. Recordarle a los niños continuamente que pueden contar con ambos. Nunca es suficiente las veces que se les recuerde.imagesCAXDIMXC

6. Preparar al niño con agrado para recibir al otro. Que esté vestido a tiempo y que el intercambio no suponga un momento de tensión.

7. Evidentemente, estar a la hora cuando se queda con el niño.

8. No cancelar los planes con el niño.

9. Mantener una comunicación abierta con el otro padre. Que todos podamos hablar con libertad con todos. Que podamos ser partícipes de lo que nuestro hijo hace con él o ella, con normalidad.

10. Se flexible a la hora de manejar horarios y actividades. Lo primero es el niño.

Además:

1. No controles la vida del otro padre, ni la de tu hijo con él. Lo importante es que el niño lo viva con normalidad.

2. No utilices al niño de canal de comunicación con el otro. Lo que le tengas que decir lo haces tu y sin el niño delante.

3. No hablar al niño de modo negativo acerca del otro. No ayudará ni para que tú te sientas mejor ni tampoco para que tu hijo lo haga.

4. Tu hijo no es un servicio de mensajería, así que, no le utilices para realizar pagos ni para dar ni devolver cosas.

5. No aproveche el momento en el que se ven por el niño para discutir o hablar asuntos de adultosthCAO27806

6.  No pongas al niño en la tesitura de elegir. No le hagas preguntas del tipo ¿con quién quieres vivir? ¿con quién estas mejor?

7. No interrogues al niño cuando venga de estar con el otro, ni tampoco le adviertas cuando se vaya a ir.

8. No utilices al niño para hacerle daño al otro. No se si conseguirás hacerle daño a tu ex-pareja, pero a tu hijo seguro.

9. No te estanques en el pasado y revivas continuamente las emociones negativas con tu hijo. No necesita verte enfadado/a todo el día, ni triste…

10. No olvides, que eres tú quien eligió un día a la otra persona y ahora has elegido separarte de ella. Tu hijo no ha elegido. Haz que sea lo más fácil para él.imagesCALKWEMG

Vanesa Hernández / Psicóloga en Murcia

Consejos para padres separados: cómo manejar con mis hijos mi separción de pareja

Consejos para padres separados: cómo manejar con mis hijos mi separción de pareja

«psicólogos en Murcia»

 

thCABW8WBWEstá claro que una separación de pareja, es algo que a nadie nos gusta vivir. Es un proceso doloroso, desagradable y que reporta cambios en la vida de todos. Y cuando digo todos me refiero al hecho de que, cuando una pareja con hijos se separa, los hijos también experimentan los cambios de la separación.

Esto no significa que vaya a ser en sí misma una experiencia traumática para los niños y que hay que evitarles a toda costa.  la mayoría de las parejas con hijos, cuando se plantean la separación, al menos uno de los dos miembros de la pareja sabotea el intento de separación por salvaguardar a los niños. Esto provoca que la relación seguirá mal durante más tiempo, los niños lo vivirán y finalmente la separación será más dolorosa.

Un niño no va a ser más feliz porque sus padres estén juntos. Un niño será feliz, cuando se sienta querido y encuentre seguridad a su alrededor, cuando le demos motivos para que se sienta tranquilo.

Lo que no podemos esperar que ante una noticia así, el niño se alegre y lo entienda como un adultos  y no experimente las reacciones propias de un proceso de adaptación.

No podemos pedirles a ellos, lo que nosotros mismos como adultos ni siquiera somos capaces de hacer. Normalmente le pedimos a los niños que hagan cosas que nosotros no hacemos, y pensamos que ellos no se dan cuenta o se lo argumentamos con que en su caso es diferente.thCAO27806

Afirmaciones como «tienes que respetar a tu padre» «tu padre es bueno» «No le hables mal a tu madre», le pueden sonar a chino a muchos niños cuando observan en su día a día que son sus propios padres los que no se respetan, o aguantan la presencia del otro y se insultan y hablan sin respeto continuamente.

Ante una separación, la reacción de un niño puede ser diversa, dependerá de la edad del niño, de su personalidad, de cómo haya sido la relación de los padres previamente, y la de éstos con el niño.

Lo común a casi todos los niños es su deseo inicial de que la situación no esté ocurriendo, y por ello en algunos casos se enfadan con los padres y adoptan una actitud de rebeldía y de acusar a los padres de no quererle lo suficiente, si no lo arreglarían.

No siempre es así, en ocasiones se pueden sentir culpables por pensar que el motivo o uno de los motivos de la separación puedan ser ellos mismos, ya que en alguna ocasión hayan visto que los padres han discutido por él. En cualquier caso, la reacción en la mayoría de los casos no es buena, lo que tenemos que entender como una reacción inicial, que se podrá reconducir.

Lo que a los niños les preocupa en la mayoría de los casos es qué va a ser de ellos, qué va a pasar con su vida, sus costumbres, sus amigos, si podrán seguir teniendo la vida que tienen. Cuando son algo más mayores, les preocupa también si podrán estudiar lo que quieren. En definitiva, lo que les preocupa es cuanto cambiará su vida por la separación de sus padres.

Muchos también se preocupan por sus padres. Dependiendo de los motivos de la ruptura y cómo les vean, siempre tendrá la visión de que uno de los miembros de la pareja puede sentirse más débil. Como en la mayoría de los casos, es el padre quien abandona el hogar, se preocupan si estará bien en su nueva casa, si se sentirá solo, si se podrá ocupar bien de todo él solo, etc.

Partiendo de que como sabemos la situación no es agradable para nadie quién la vive, y que con el dolor inherente a ella poco podemos hacer, los adultos tendríamos que exigirnos que, tanto a nosotros mismos, como a nuestros hijos nos reportara el menor sufrimiento posible.

Dolor y sufrimiento no son la misma cosa.

El dolor en este caso ,es  la emoción que experimentamos inevitablemente cuando sentimos la pérdida de muchos aspectos de nuestra vida, tanto prácticos como emocionales, que nos gustaría que no ocurrieran pero la realidad es que están pasando.

El sufrimiento es la emoción  que experimentamos cuando no aceptamos la situación y nos resistimos a ella luchando con que las cosas no sean como realmente son. Puede ser de manera directa, peleando con la situación, o indirecta, negando lo evidente esperando que las cosas cambien.

Por tanto, si aceptamos la situación y la manejamos para que no haya una resistencia a ella, el dolor se aliviara mucho antes y no sufriremos con lo ocurrido.images[3]

¿Qué podemos hacer con nuestros hijos para que esto sea así?

  1. Los hijos se sentirán mucho mejor cuando los padres:
  2. No peleen entre ellos y se ocupen de que sus vidas sigan hacia adelante. Que sepan controlar sus emociones negativas como rabia, enojo, pena, tristeza, delante de ellos.
  3. No utilicen la separación para resolver su rencor.
  4. Ante la duda de qué hacer ante una situación, antepongan el bienestar de los hijos.

Además:

  • Lo más importante es que los niños sigan manteniendo relación con los dos padres. Si esto no ocurre a largo plazo los niños pueden sentirse tristes y deprimidos.
  • Los padres han de mostrarse como personas razonables, que han decidido terminar una relación de modo sensato e inteligente.
  • Los hijos necesitan admirar a sus padres, que sean sus personas de referencia a las que acudir ante una dificultad. Por ello, es necesario que sepan apartar sus diferencias, y que los hijos sean un bien común. Los hijos necesitan tener el apoyo de ambos padres.
  • Por otro lado, en ocasiones la separación de los padres, puede servir para acercar la relación con los hijos, y que padres e hijos puedan relacionarse de un modo diferente a partir de la separación. Todos tendrán que aprender a actuar ante esta nueva situación. No hay que asustarse ante este hecho. Simplemente tener la actitud de cambio.
  • Siempre habrá que apoyar la relación con el otro padre. La relación de los padres ha de ser cordial para que los niños no se sientan desleales o con la necesidad de posicionarse en un bando. Los padres no han de entrometerse en el tiempo que el otro pasa con los niños. Deben de apoyar esa relación.

Otra de las grandes dudas cuando los padres se separan es que deben saber los hijos, que hay que explicarles.imagesCAS1C1E3

Lo que los hijos deben saber ante la separación de sus padres es:

  • Con quién vivirán.
  • Quién cuidará de ellos.
  • Dónde vivirá cada padre.
  • Cuando verán al padre que ya no vive en casa.
  • Que los padres se están separando, no mentirles ni ocultarles información, pero adaptarla a la edad y sin dar detalles innecesarios.
  • Que aunque una vez se quisieron, que la relación ya no funciona y por ello termina, pero que a ellos se les sigue queriendo igual, y que tratarán de llevar la situación lo mejor que puedan.
  • Y sobre todo, asegurarles que se les escuchará, y que su vida cambiará lo menos posible y todo seguirá prácticamente igual.

Si la situación desembocara o degenerara en algo más complicado, siempre se podría consultar a un profesional que reorientara y recondujera la situación.

«Psicólogos en Murcia»

Miedo: ¿Motor o freno? ¿Amigo o enemigo?.

Miedo: ¿Motor o freno?  ¿Amigo o enemigo?.

images[8]Si nos ponemos a hablar del miedo, todos sabemos de lo que estamos hablando.

Una y mil veces hemos podido sentir miedo en nuestra vida.

Es nuestra emoción más primaria, ya que su función es ayudarnos a sobrevivir y protegernos desde que llegamos al mundo.

Tanto es así  que no necesitamos tener ´conocimiento ni razón para sentirlo. Nos alertará de modo automático de cualquier amenaza que nuestro cerebro perciba, y su modo de avisarnos es hacernos sentir eso, MIEDO.

Aprendemos a que esa sensación significa que algo va mal, por ello cuando la sentimos conectamos nuestro radar porque algo en nuestro alrededor está fallando, algo puede hacernos daño, a nosotros o nuestros seres queridos.

Visto así es un mecanismo totalmente positivo, ya que es el motor de avanzar, de sobrevivir a las circunstancias.

Sin embargo, ¿es realmente así? Párate a pensar. El miedo ¿Te mueve o te paraliza?

Supongo que la respuesta mas común será: «Depende»

Desde mi parecer el Miedo es la emoción más poderosa con la que cuenta el ser humano, se esconde debajo de muchas otras emociones, y de forma explícita o no, nos mueve o frena para casi todo en nuestra vida.

Nos mueve por miedo a que si nos paramos ocurran o dejen de ocurrir cosas. Y nos frena por miedo a lo que pueda ocurrir, por miedo a perder lo que un día conseguimos, y ante el riesgo, preferimos quedarnos como estamos.

Frases como «piensa mal y acertarás», «Mas vale malo conocido que bueno por imagesCASKER3Vconocer», «más vale un pájaro en mano y ciento volando», hacen referencia a este echo.

Lo que cotiza alto hoy día es la seguridad, la estabilidad, pero ¿Realmente hay algo seguro y estable? ¿Puedo yo realmente estar seguro de algo en esta vida?

Todos sabemos que no, y el ser conscientes de ello, nos provoca entrar en la rueda de querer controlar lo máximo posible porque se supone que cuanto más lo hagamos, más cerca estaremos del bienestar.

Sin embargo, como no se puede, podríamos estar así siempre.

No creo que diga nada nuevo si afirmo que lo único que podemos controlar es nuestro presente.

De lo que pueda ocurrir no nos podemos ocupar, sólo podemos preocuparnos. Y ahí es donde nuestro miedo pasa de ser un motor a ser un freno.

Nos podemos ocupar de hacer lo mejor que podamos en este preciso momento nuestro trabajo, pero de si me despedirán o me harán fijo en la empresa o me darán un aumento sólo me puedo preocupar. No me puedo ocupar de ello porque aún no ha ocurrido. De lo que está ocurriendo, que es el momento inmediato si, pero de lo que ocurrirá mañana no.

imagesCAQURNN8Y ahí está la clave.

El reeducar a nuestro miedo, que tan maleducado fue por los refranes y creencias populares.

Desprendernos de esa herencia que la sociedad en definitiva nos dejó, y empezar a asumir la responsabilidad real de las cosas.

OCÚPATE DE LAS COSAS PARA QUE TU MIEDO CUMPLA SU FUNCIÓN DE MOTOR Y DEJA DE PREOCUPARTE PARA QUE NO TE FRENE MÁS

Estos refranes junto con la creencia popular de que la felicidad y el bienestar son sinónimo de control y seguridad, son en parte responsables, de que en lugar de utilizar el miedo como un motor, nos sirva para limitarnos y permanecer parados el mayor tiempo posible.

Y entonces se produce el efecto llamado «profecía autocumplida». Terminamos provocando lo que mi miedo me dijo que ocurriría en un principio.

Como me da miedo a esforzarme en un ascenso y luego no soportar la frustración que supone el que no me lo den, por miedo a sentirme fracasado , pienso que no soy lo suficientemente capaz. No lo intentaré como debiera y terminaré diciendo, «Lo ves yo sabía que no me ascenderían».

y como esta situación infinidad de muchas otras que sin darnos cuenta, por nuestro afán de controlar perdemos de vista que es el miedo el que nos está controlando a nosotros.

Toma las riendas de tu vida, y déjale al miedo sólo el lugar que le pertenece.

Alíate con él, no dejes que el enemigo siga en casa.

 

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