Personas Altamente Sensibles (PAS)

Personas Altamente Sensibles (PAS)

¿Quienes son las Personas Altamente Sensibles?

El término Altamente Sensible, fue acuñado por la psicóloga norteamericana Elaine Aron. Elaine descubrió que dos de cada diez personas eran más sensibles que la media. Al parecer dichas personas posee un sistema nervioso «más fino» que el resto, lo que les provoca la llegada de mucha más información sensorial a la vez que al resto de personas.

El término de Persona Altamente Sensible, ha ido tomando fuerza y se han definido cuatro criterios para determinar si en tu caso posees esa alta sensibilidad.

Las Personas Altamente Sensibles según está definido hasta este momento:

  1. Reflexionan profundamente acerca de la información recibida.
  2. Tiende a saturarse o sobreestimularse.
  3. Tienen una alta empatía, así como una alta emocionalidad.
  4. Presentan una alta sensibiliad sensorial sobretodo con sutilezas.

Estas cuatro características tienen que darse necesariamente para poder ser una PAS.

 

Si quieres más información, quizá estas pistas se sirvan de guía:

  • Les afecta mucho el ruido en general, los olores fuertes y las luces brillantes.
  • Les encanta el arte y la naturaleza.
  • Son inseguras y tímidas.
  • Se sienten abrumadas por exceso de trabajo y masas de personas.
  • Sufren por el dolor ajeno.
  • Sienten necesidad de ayudar a quien lo necesita.
  • Suelen enamorarse con facilidad.
  • Suelen ser perfeccionistas.
  • No se manejan bien en la gestión de situaciones estresantes.
  • Dificultades para decir que no al otro y mantener y respetar sus límites personales.
  • Alta capacidad de detectar sutilezas.
  • Tienen un umbral al dolor bastante bajo con respecto a la media.

Es importante saber que la alta sensibilidad no es una enfermedad, ni trastorno ni nada parecido. Está considerado un rasgo y como tal no se cura. Pero esto no es algo negativo para ti. Ya que puedes aprender a gestionar ese exceso de sensibilidad para llegar a un mayor equilibrio emocional. Tu alta sensibilidad seguirá siendo la misma, pero podrás aprender a cuidarte un poquito mejor para que la información que te viene de fuera te afecte un poquito menos.

La doctora Elaine Aron, elaboró un test para identificar a Personas con Alta Sensibilidad. Si contestas menos de 14 «si» hay poca probabilidad de que sea una PAS. Si en tus respuestas hay más de 15 «si», la probabilidad de que seas una PAS, es alta.

  1. Me afecta el comportamiento de los demás.
  2. Tengo la sensación de ser consciente de cosas muy sutiles en mi entorno.
  3. Suelo ser muy sensible al dolor.
  4. En los días ajetreados, suelo tener la necesidad de retirarme, de echarme en la cama, Buscar una habitación en penumbra o cualquier otro lugar donde pueda encontrar algo de tranquilidad y alivio frente a la estimulación.
  5. Soy particularmente sensible a los efectos de la cafeína.
  6. Me abruman fácilmente las cosas como las luces brillantes, los olores fuertes, los tejidos bastos o las sirenas de policías o ambulancias.
  7. Los ruidos fuertes me hacen sentir incómodo/a.
  8. Tengo una vida interior rica y compleja, le doy muchas vueltas a las cosas.
  9. Me conmueve profundamente las artes o la música.
  10. Soy muy concienzudo/a.
  11. Me asusto con facilidad.
  12. Me agobio cuando tengo que hacer muchas cosas en poco tiempo.
  13. Cuando alguien se siente incómodo o a disgusto en un entorno físico, suelo saber lo que hay que hacer para hacerle sentir más cómodo.
  14. Me molesta que los demás pretendan que haga demasiadas cosas a la vez.
  15. Me esfuerzo mucho por no cometer errores u olvidarme de algo.
  16. Suelo evitar las películas violentas o las series violentas en la televisión.
  17. Me resulta desagradable la activación que me provoca el ajetreo a mi alrededor.
  18. Los cambios en la vida me conmocionan ( mudanza, separación, cambio de trabajo…).
  19. Suelo percibir y disfrutar las buenas esencias, sabores, olores, sonidos y obras de arte.
  20. Para mí tiene mucha importancia el poder disponer mi vida de forma que evite situaciones perturbadoras o abrumadoras.
  21. Cuando tengo que competir o ser observado en la ejecución de una tarea me pongo tan nervioso/a o inseguro/a que termino haciéndolo peor de lo que podría.
  22. Cuando era niño/a mis padres y profesores me solían ver como una persona sensible o tímida.

Espero que esta información te ayude.

 

 

 

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Recomendaciones para una vida en pareja saludable.

Psicólogo de pareja en Murcia

Para muchos, encontrar a la persona ideal para compartir su día a día, es el estado perfecto de entender la vida. Sin embargo, cuando la relación de pareja deja de ser agradable y ya no ves a esa persona de ese modo ideal, todo se complica.

Por ese motivo, te voy a intentar ayudar, compartiendo contigo algunas recomendaciones que todo tendríamos que tener en cuenta para una bonita y sana  relación de pareja.Dichas recomendaciones no sustituyen la labor de un profesional cuando la terapia de pareja es necesaria

Antes de nada, no creo que sea necesario decir, que una relación de pareja es algo de dos. Por ello, cuando las cosas no van como nos gustaría, el recuperar la buena armonía con el otro depende de ambos. La implicación de una sola de las partes podría funcionar durante un tiempo, pero nunca proporcionaría el resultado de una relación satisfactoria para los dos. Dicho esto, en las relaciones de pareja, al igual que en otro tipo de relaciones, se establecen roles, ya que debido a la forma de ser de cada uno de los miembros, de forma implícita, cada uno juega un papel en la relación, por ejemplo, uno es más cariñoso que otro. Pero esto tiene que ser algo aceptado por parte de ambos como algo natural entre ellos.

Ahora ya sí que paso a compartir contigo esas recomendaciones para mejorar tu vida de pareja

1. Muestras de afecto a diario. Para crear un clima emocional adecuado , es necesario demostrar el afecto al otro. Partimos de el hecho de que la pareja se quiere, con lo que el afecto existe ¿Por qué no compartirlo con el otro? Si de forma espontánea no te sale dar un abrazo, o un beso, hazlo de forma voluntaria hasta que sientas la necesidad de hacerlo sin proponértelo.

2. Comunicación efectiva. Básicamente consiste en decir lo que realmente queremos decir, no dar por hecho que el otro tendría que saberlo y entenderme.

3. Dejar de jugar al adivino. Tu pareja por mucho que te quiera y tu creas que te conoce no es adivina. Así que si quieres algo pídelo, si necesitas cualquier cosa dilo, no esperes a que el otro lo adivine. No por eso se perderá la magia

4. Comunicación asertiva. Expresar lo que sentimos con nuestra pareja es algo necesario y saludable para ambos, pero eso no nos da derecho a soltar por nuestra boquita lo que nos plazca. No caigas en el error de responsabilizar al otro de cosas que te corresponden a ti, fuera los reproches.

Por ejemplo,  Imaginemos la situación en la que  me siento mal cada vez que mi marido llega a casa y no me saluda de modo afectuoso y a mi me gustaría que lo hiciera

Esposa: Parece que no te importe, haces que me sienta un cero a la izquierda.

Marido: No sé de que me estás hablando, estoy muy cansado, no tengo ganas de discutir.

En esta situación la chica realmente necesita un beso cordial de llegada a casa, pero por no decirlo, culpa a su pareja de hacerla sentir fatal. El marido se siente atacado y responde con un contraataque.

Resultado: ella sigue sin su beso de bienvenida y él enfadado y más lejos de ella.

Terapia de Pareja Murcia

Solución: Evidentemente hay varias opciones. Si me apetece que este aspecto de mi pareja cambie puedo ser yo quien de ese beso, o pedir a tu marido que te gustaría ese beso al llegar a casa porque te haría sentir mejor. Seguramente, él está dispuesto a darlo y con el paso de las semanas se creará una costumbre saludable.

5. Aceptar al otro tal y como es. No nos podemos pasar la vida, queriendo cambiar al otro. Cuando decidiste compartir tu vida con él, fue con el pack completo.

6. Llegar a acuerdos para negociar situaciones que os puedan beneficiar a los dos

7. Respetar el tiempo de pareja y tiempos individuales. Reservar un ratito a la semana para hacer algo los dos solos, pequeñas cosas o actividades que os dediqueis el uno al otro para cuidaros.

Psicólogo Especialista en Terapia de Pareja

8. No olvidéis que sois un equipo. Remáis en la misma dirección, no veas a tu pareja como el enemigo.

 

Psicólogos en Murcia

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Vanesa Hernández, Psicóloga Murcia

UNAS CUANTAS TÉCNICAS PARA REDUCIR LA ANSIEDAD

UNAS CUANTAS TÉCNICAS PARA REDUCIR LA ANSIEDAD

 

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¿Ya no disfrutas de las actividades como antes? ¿Tu mente está pensando constantemente en las tareas ¨pendientes¨? ¿Temes situaciones que no puedes controlar o predecir?

Aunque resulte complicado controlar estas sensaciones, tengo una buena noticia, NO  ES IMPOSIBLE, todas las personas tenemos el poder de tomarnos las cosas con más calma, afrontando el día a día con mayor tranquilidad y de manera positiva.

Pero… ¿Cómo conseguirlo? ¿Cómo reducir la ANSIEDAD?

Lo primero que hay que hacer es CONOCERLA y ACEPTARLA. La ansiedad es muy desagradable y el primer impulso es no reconocerla. Así que, para poder saber con certeza de qué se trata,  infórmate sobre los síntomas, ya que te ayudará a gestionarla.

Tómate tu tiempo, NO vayas con PRISAS, la mayoría de las personas con ansiedad comen rápido, van de un lugar para otro, hacen muchas cosas a la vez, su ordenador suele ser un caos compuesto por diferentes ventanas y programas abiertos… y es que lo que expresamos hacia el exterior no es más que el reflejo de nuestra mente. Realizar actividades cotidianas de esta forma tan caótica y apresurada hace que el cerebro reciba el mensaje de que debe funcionar más rápido, aumentando con ello los niveles de cortisol y adrenalina y generando más ansiedad.

Así que disminuye el ritmo, dale un orden a tus tareas, prioriza las más importantes y comprobarás que conseguirás hacer más cosas y con menos estrés.

No dejes tareas PENDIENTES. Una de las cosas que más aumenta la ansiedad es recordar constantemente las tareas pendientes. Agota mucho más estar pensando constantemente en que debemos hacerlas que la propia tarea en sí.

Una buena práctica es la regla de los 2 minutos, consiste en que cuando surja una tarea, si esta no requiere más de 2 minutos, hazla inmediatamente, posponerla y recordarla consumirá más energía que llevarla a cabo. Si la tarea demanda más tiempo y no lo tienes, pregúntate si es realmente importante. Si es así, búscale un hueco en tu agenda.

images[7]Dedícate una hora para TI. En esta sociedad, que nos dicta que hay que producir para ser valioso, nos sentimos en la obligación de no parar, estamos llenos de trabajo o tareas pendientes y no encontramos ni un momento para estar con nosotros mismos. Este estado de tensión constante no permite al cerebro “desconectar”, y como resultado, los niveles de ansiedad se disparan.

Sin embargo, realizar actividades de disfrute, es tan importante como ser proactivos ya que el cerebro comienza a liberar una serie de neurotransmisores como las endorfinas, que generan un estado de bienestar y relajación.

Así que una vez al día realiza una actividad que disfrutes, cualquiera, date un baño, haz ejercicio, da un paseo, acaricia a tu perro, practica sexo, come chocolate, lee un libro…

CUESTIONA tus PENSAMIENTOS, la mente es nuestro peor enemigo, la ansiedad crece a partir de pensamientos poco realistas o exagerados de lo que puede pasar.  Esto hace que respondamos de manera exagerada ante situaciones de la vida cotidiana y  que pensemos que un simple error tendrá consecuencias nefastas.

Es importante comenzar a cuestionarse estos pensamientos: ¿Esa preocupación es realista? ¿Cuántas probabilidades existen de que se cumpla? ¿Qué es lo peor que podría pasar? ¿Cómo podría manejarlo? 

Cambia la PERSPECTIVA, replantearse situaciones mirándolas desde un punto diferente y con actitud positiva ayuda mucho para sentir menos ansiedad en situaciones estresantes.

Consiste en dar una vuelta a esos pensamientos irracionales. Por ejemplo, si mientras estás estudiando piensas: “no voy a aprobar ese examen”. Reestructura ese pensamiento de forma positiva: “quizás no apruebe ese examen; sin embargo, me voy a esforzar para dar lo mejor de mí”.

Mira las cosas por su lado amable, seguro que controlarás tu ansiedad y podrás disfrutar y aprender.

Vive en el “AQUÍ Y AHORA”. Las personas ansiosas sufren una especie de obsesión por el futuro. Para combatir la ansiedad es necesario que te centres en el presente, disfrutar de ello, aprender a centrarte en el aquí y ahora, en la experiencia que estás viviendo, sin criticarla y sin dejar que tu mente divague hacia el futuro.

Aprende a GESTIONAR TUS EMOCIONES, Debes encontrar la manera adecuada para expresarlas.gestion de emociones 2

Descargarnos de forma violenta, gritando o pegando a una almohada, activa tu sistema nervioso y  lo que necesita es calmarse. Opta por actividades o técnicas que te relajen.

Práctica EJERCICIO FÍSICO, es una de las mejores estrategias para vencer la ansiedad, no hace falta que sea mucho tiempo, con que le dediques media hora al día es suficiente. Por otro lado, también es importante tener una DIETA VARIADA, lo que comemos pasa a formar parte de nuestro cuerpo, no te saltes comidas, reduce al mínimo el consumo de alcohol y cafeína y come más frutas y verduras.

Aprende a RELAJARTE y a RESPIRAR. La relajación posee una eficacia consistente y significativa para reducir los niveles de ansiedad en las personas.imagesCAC89KYP

Puede resultar una buena inversión aprender estas técnicas por que no sólo serán útiles para afrontar el momento actual, sino que nos ayudarán a cuidarnos ante los agobios que nos depare el futuro.

En cuanto a la respiración, es un proceso muy importante ya que a través de ella nuestra mente recibe como estamos. Cuando respiramos rápido, nuestro cerebro entiende que algo no va bien y que podemos estar en peligro, por lo que aumenta el nivel de ansiedad. Cuando respiramos lenta y profundamente, todas las funciones corporales, incluyendo el latido cardiaco, se acompasan y es más fácil relajarse.

El hecho de que hayas notado un problema dentro de ti y sepas que cambiar es una alternativa, ya dice muchas cosas buenas sobre ti. Por lo tanto, no permitas que la ansiedad te gane la batalla de la vida, toma el control de ésta y actúa ahora que aún tienes tiempo.

 

Luciana Ramos. Clínica Vanesa Hernández

 

Miedo al fracaso

Miedo al fracaso

 

imagesCAOWMP8QLejos de pretender hacer un análisis conceptual de lo que significa éxito o fracaso, me gustaría trasmitir los beneficios de superar uno de los miedos que está tan  extendido y arraigado en todos nosotros,  que la mayoría pese a saberlo, nos cuesta aceptarlo.

Si le preguntáramos a una gran parte de la población adulta qué piensa acerca del miedo al fracaso, la mayoría nos daría respuestas del tipo: “el fracaso lo tienes ya”, “el fracaso es no intentarlo”, “el que no arriesga no gana”, “qué pierdes por intentarlo”…

Sin embargo, la gran mayoría de estas personas en el fondo de su ser, preferirían no intentarlo y quedarse con la sensación del deseo de que hubiera salido bien si lo hubieran hecho, antes que intentarlo y fracasar.

El miedo a fallar es algo que va en la etiqueta del ser humano, ya que en toda decisión hay un riesgo no controlado que implica incertidumbre, y la incertidumbre es la duda que siembra el miedo. Miedo porque perseguimos la seguridad, sólo así nos sentimos tranquilos, pensando que todo está controlado.Pero seguramente, casi nada de lo que condiciona tu situación en ese momento depende de ti. Entonces no sería lógico preguntarse ¿Qué clase de seguridad me ofrece algo que depende de las decisiones de otros? Yo me lo cuestionaría.

Intentar conseguir un objetivo no es intentarlo una vez y ver qué ocurre. Intentar un objetivo es perseverar hasta conseguirlo. Ello implica que nos tendremos que enfrentar a que las cosas no salgan como nos gustaría, implica enfrentarse al fracaso una y otra vez. Algo,  que si lo enfocamos de forma positiva implicaría un proceso de aprendizaje cada vez mayor, normalmente supone todo lo contrario. Pensamos en qué hicimos mal para que el resultado fuera el que fue. Al pensar en lo que no supimos hacer, nuestra confianza en nosotros mismos,  nuestra sensación de la capacidad de poder conseguir lo que pretendemos se va minando, va disminuyendo en  cada fracaso que experimentamos.

Y así es como se produce el abandono de la consecución de un objetivo. Para no enfrentarnos a esa sensación desagradable de no sentirnos capaces, preferimos quedarnos con la duda de lo que hubiera pasado si lo hubiéramos intentado.

Por el contrario, si cada vez que fracasamos en nuestro intento de algo, nos quedamos con lo que hicimos bien para llegar donde llegamos, nos servirá para aprender qué tenemos que seguir haciendo y qué tenemos que incorporar para seguir avanzando hacia la consecución de nuestra meta.

Si caes en la duda, el miedo se hará contigo,  ya que dirigirá tu pensamiento a todo lo que puede salir mal.

duda-metodica-1-thumb[1]En este caso, cuando flaquees y no sepas si es mejor decidir arriesgar o no, piensa en qué harías si tuvieras la seguridad de que todo va a salir bien. Desarrolla la costumbre de pensar en todo lo que puede salir bien, no sabotees tu cambio.

Está claro que el riesgo, dependerá de cuál sea nuestro objetivo. Tu objetivo puede ser el ser más sociable, relacionarte más y no lo haces por miedo al rechazo (el rechazo es una forma de fracaso social). Pero también puede ser emprender tu propia empresa lo que implicaría tener un plan organizado de viabilidad y un conocimiento especializado de la materia.

Piensa que no podrás llegar a otro lugar si no abandonas el sitio en el que estás.

Actúa como si fueras a triunfar. Eres un triunfador por intentarlo.

Si quieres cambiar, si quieres que algo cambie en tu vida, tendrás que empezar a hacer cosas diferentes.

Asume la responsabilidad de tu propio cambio.

Podrás conseguir lo que te propongas, siempre que no abandones por miedo a no conseguirlo.

Del riesgo y del miedo al fracaso, habla este poema que me apetece compartir con los lectores. Llegó por casualidad a mis oídos, y me resultó inspirador para todos aquellos que tengáis miedo al fracaso.

 

Riesgos

Reirte es arriesgarte a parecer estúpido

Llorar es arriesgarte a parecer sentimental

Buscar a otros es arriesgarte a establecer un compromiso

Expresar tus sentimientos es arriesgarte a expresar tu verdadero ser

Expresar tus sueños e ideas ante una multitud, es arriesgarte a perderlos

Amar es arriesgarte a que ese amor no te sea correspondido

Vivir es arriesgarte a morir

Esperar es arriesgarte a desesperar.

Pero hay que correr riesgos

Porque lo más arriesgado de la vida es no arriesgar.

La persona que nada arriesga nada hace, nada tiene, nada es.

Puede que evite el sentimiento y el dolor

Pero no puede aprender, sentir, cambiar, crecer, amar, vivir.

A sus actitudes encadenados son esclavos

Han renunciado a la libertad.

Sólo la persona que arriesga es libre.

 

Recuerda que en la mayoría de los casos no tienes tanto que perder, pero tu mente te hace sentir todo aquello que pasaría si todo saliese mal.

Si sólo son pensamientos, ¿Por qué no nos atrevemos a dar credibilidad a todo lo que podría salir bien?

Decidete a ser LIBRE, no permitas que tu miedo TE ATE.

 

 

Vanesa Hernández «Picóloga en Murcia»

¿Por qué tenemos ansiedad?

¿Por qué tenemos ansiedad?

«Psicólogos en Murcia»

La ansiedad, es un término ya conocido por la mayoría de nosotros. Llamada por muchos la epidemia del siglo XXI, sigue extendiéndose entre la sociedad moderna sin ánimo de parar.

Pero ¿Por qué tenemos ansiedad?

En términos generales, la ansiedad se produce debido a una serie de factores, más bien actitudes que mantenemos ante la vida.

gestion de emociones¿De que actitudes hablamos?

  • No aceptación.
  • Evitación.
  • Distorsiones cognitivas o creencias erróneas.
  • Necesidad de control.

Con la no aceptación, me refiero a que a muchos de nosotros nos cuesta aceptar la realidad tal y como es. Nos resistimos a lo que nos rodea, porque queremos que las cosas sean como nosotros pensamos que deberían ser o como nos gustaría. Sin embargo, la realidad es la que es.

Si, tan sencillo como eso, la que es. No hay otra. Si nos resistimos a ella, por mucha que lo intentemos, nos perderemos en un mar de «por qués», que nos llevarán de forma circular a más «por qués», pero la realidad seguirá siendo la misma.

Piensa en un día soleado en el que decides ir a la playa a darte un agradable y refrescante baño. Tienes pensado que el baño te apetece que sea relajante, te apetece tomarte un día de descanso. Llegas a la playa y pese a que ves que el mar está revuelto, hay más oleaje que de costumbre, decides meterte, ya que has ido a la playa para pegarte el baño que te apetecía. Si te metes al mar y te resiste a las olas, te verás, parando olas continuamente. Tu no quieres moverte con el mar, tu quieres estar en el agua sin moverte, te apetece estar tranquilo. Pero sin embargo, las olas siguen, y tu baño se convierte en todo menos en relajante, ya que es un subir y bajar, parando olas con tu cuerpo. Con lo que te provocará una sensación de frustración y terminarás saliendo del agua con la sensación de no haber podido disfrutar del baño que querías.

Si por el contrario, aceptas que el mar no está como tu esperabas pero que puedes darte un baño más divertido, entrarás en el mar y fluirás con las olas. No te empeñarás en pararlas te moverás con ellas,  ya que por mucho que tu quieras que el mar esté sereno, seguirá con oleaje. Tu sensación será de haber disfrutado del baño que te propusiste por la mañana.

Esto es lo que nos pasa con la realidad. Por mucho que nos empeñemos en cambiarla, seguirá siendo la que es, así que quizá nos merece la pena aceptarla y fluir con ella. Tu resistencia no la cambiará.

imagesCAAXVE2SCuando la realidad no nos gusta, o nos sentimos amenazados o desbordados por ella, por diferentes motivos, la evitamos, escapamos de ella, o de forma más sutil la negamos.Nos organizamos nuestra vida, nuestra rutina, evitando todas aquellas situaciones,con las que no queremos encontrarnos.Y llega un momento en que la negación es tal, que nos convencemos de que todo aquello a lo que no nos enfrentamos, tampoco es necesario hacerlo, porque ya hemos encontrado la forma de vivir sin hacerlo Estas actitudes de no enfrentamiento a la realidad, aumentará el miedo, y como ya sabemos que la ansiedad no deja de ser miedo, cuanto menos nos enfrentemos, porque evitamos o negamos las cosas, menor sensación de capacidad tendremos para poder enfrentarlas. Así vamos acotando el perímetro de nuestra vida, reduciendo cada vez más nuestra zona de confort.

Las distorsiones cognitivas son estructuras de pensamiento distorsionadas, a creencias erróneas acerca de las cosas. Me refiero a nuestra forma de percibir el mundo, a nosotros y a los demás. Por diferentes motivos, sea nuestro temperamento, experiencias vividas, educación recibida, o todo junto, adoptamos formas de de pensamiento que distorsionan nuestro modo de ver o percibir lo que ocurre. Estas formas de percibir se convierten en costumbres de pensamiento que se automatizan y ya salen solas, entonces pasamos a pensar que nosotros somos así.  Ejemplos de distorsiones cognitivas son: anticiparnos negativamente a las cosas sin tener pruebas de lo que va a ocurrir, adivinar lo que el otro está pensando, quedarnos solo con la parte negativa de las cosas, generalizar los resultados negativos de una experiencia, pensamientos que empiezan con «Debería….».

Y por último, la necesidad de control. Tenemos la necesidad de controlar todo lo que ocurre u ocurrirá, como medio de asegurarnos de que todo irá bien. La incertidumbre es la mayor aliada del miedo, así que para sentirnos seguros, tenemos la necesidad de controlar todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Perdemos de vista el vivir nuestro presente, que es lo único que si podemos controlar, para vivir continuamente un futuro con el que no podemos hacer nada más que esperar a que llegue. Queremos controlarlo todo y cuanto más mejor, y eso, pese a que inmediatamente nos tranquiliza, posteriormente aumentará nuestra sensación de que siempre algo se nos escapa y vuelta a empezar.

Así que para no vernos invadidos por la ansiedad tendríamos que poner remedio a estas actitudes que nos conducen a ella. El rumbo adecuado sería  que empezáramos a aceptar la realidad tal cual es, que adoptáramos estrategias de afrontamiento, reestructuráramos nuestras creencias erróneas y dejáramos de intentar controlar todo lo que no dependa de nosotros directamente para poder vivir nuestro presente sin más.imagesCA9BFIDL

Nadie ha dicho que fuera fácil. pero nos aseguraríamos eliminar la ansiedad de nuestra vida para siempre.

El primer paso sería el que identificarás estas actitudes que contribuyen a la ansiedad en ti mismo. A partir de ahí sería comenzar el proceso de cambio.

¿A qué esperas?

Inténtalo. La recompensa merece la pena.

 

 

 

 

«Psicólogos en Murcia»

«La Herencia de una mala educación».

«La Herencia de una mala educación».

Psicólogos en Murcia. Vanesa Hernández

Hace unos días, mientras estaba en consulta con una paciente, fuí consciente de que un día antes otro paciente me había comentado la misma cuestión, y curiosamente tenían una historia personal bastante parecida. Sé que esto no es un hecho especialmente interesante, ya que cuando ves una cantidad de pacientes considerable, es lo normal. Sin embargo, me paré a pensar que últimanete, más pacientes, además de esos dos, me habian comentado una situación bastante similar. En ese momento, sentí la necesidad de escribir acerca de ello, ya que creo que al igual que algunos de mis pacientes, muchos de nosotros hemos recibido la herencia de una mala educación.cropped-cropped-images7.jpg

Aunque algunos de  nosotros hemos tenido la suerte de habernos dado cuenta de que algo fallaba en la forma de sentirnos, y hemos optado por buscar la forma de cambiar esa herencia o simplemente rechazarla, supongo que muchos otros de vosotros aún no os habréis percatado de esa herencia que con la mejor intención del mundo vuestros padres os dejaron.

¿A qué me refiero con «la herencia de una mala educación?»

Me refiero a los patrones emocionales que aprendimos de niños, resultado en parte, de la educación recibida de las figuras de referencia que tuviéramos en nuestros primeros años de vida. Normalmente estas figuras son los padres,

Dicho de un modo simple,los patrones emocionales son las formas en que las personas se sienten ante las diferentes situaciones a las que se enfrentan, el modo de sentirnos en las relaciones con los demás, en definitiva, el modo en que habitualmente nos sentimos. Estos patrones emocionales, aunque también dependen del temperamento con el que se nace, son en gran parte aprendidos. Por decirlo de algún modo, recibimos dos tipos de herencia, la física o biológica y la emocional o psicológica (con lo que se nace y lo que se aprende).

De todos los patrones emocionales que podemos heredar, me apetecía escribir acerca de dos, ya que son los que más frecuentemente he identificado en consulta: «el amor condicional» y «miedo a fallar».

 

Decir que, la gran mayoría de los padres, en lo que se refiere a la educación de sus hijos, lo hacen lo mejor que saben y pueden, y en la mayoría de los casos también, pensando en lo mejor para sus hijos.

Pese a ello, necesitan asegurarse que sus hijos serán personas «buenas». Y por buenas me refiero a buenas en todo, porque de ese modo entenderán que les estarán educando bien.

Además, no debemos olvidar que junto con esto, están inmersos en esta sociedad, en la que por miedo a que sus hijos, se queden atrás, se dejan arrastrar por la presión y queriendo o sin querer se las trasladan a sus hijos.

imagesCAOWMP8QHechas las aclaraciones, voy a intentar explicar a lo que me refiero con la herencia de una mala educación, en concreto, el amor condicional y el miedo a fallar.

El amor condicional, es aquel en el que se te quiere sólo si cumples una determinadas condiciones para ganarte este amor. Por ello, para que te quieran, necesitas hacer las cosas como le gustarían a la persona a la que quieres que te quieran  para conseguir  su amor y aprobación.

El amor de los padres, es entendido como un amor incondicional, quieren a sus hijos por el hecho de serlo, les querrán sean como sean, se comporten como se comporten, consigan lo que consigan. Esto es así, los padres lo sienten así. Pero ¿realmente se comportan así? ¿Trasmiten a sus hijos ese amor incondicional? y lo que es más importante ¿ A los hijos les llega ese amor incondicional de sus padres?¿Se logra trasmitir esto?

Pues bien, lo que he observado varias veces en consulta es que no, que el amor trasmitido a los hijos cuando son niños, no siempre adopta la forma de incondicional, y aunque cada niño es un mundo, como se suele decir, este aspecto es muy importante ya que condicionará con bastante probabilidad la forma en que esa persona aprenderá a sentirse a lo largo de su vida, consigo misma y en las relaciones con los demás.

¿Cómo se trasmite este amor condicional?

El amor condicional se trasmite cuando se muestra aceptación y afecto sólo cuando el otro se ha comportado como a tí te gustaría. El resto del tiempo, pasa desapercibido. Hasta aquí podría entenderse como un mecanismo para una sana educación, desde el punto de vista de educar a los niños en la norma de que un acto positivo tiene una consecuencia positiva.

Pero lo que suele ocurrir es que cuando un niño hace las cosas bien, empieza a pasar desapercibido su comportamiento, y sólo se le presta atención cuando no las hace como se esperaba. Se les exige cada vez más. No basta con que está bien, podría estar mejor.

Si saca en un examen un 7, podría haber sacado un 8, y si lo hace, un 9, y si saca un 10, eso es lo que tiene que seguir haciendo.

Y aquí es donde entra en juego, el segundo patrón emocional heredado: el miedo a fallar.thCAF5C1TE

Como los niños siempre querrán buscar el amor de sus padres, tratarán de hacerlo lo mejor que puedan, con el consiguiente miedo a fallar.

Para no fallar, desarrollarán una autoexigencia excesiva, de modo que, si persigo la perfección, no fallaré nunca. La perfección asegura a la persona la tranquilidad de que está bien hecho. Un niño si saca un 10, aunque nadie se lo reconozca entenderá que hizo lo correcto.

Pero también puede generar la respuesta contraria, es decir, sentir la incapacidad de agradar, porque sienta que haga lo que haga nunca será lo suficiente, y que abandone el buscar la aprobación de ellos, con lo que no aprenda la lección de el esfuerzo siempre tiene un buen resultado.

Cuando crecemos, y llegamos a la edad adulta, sin darnos cuenta, este patrón ha viajado con nosotros a lo largo del tiempo, y condiciona  nuestra forma de actuar y comportarnos ante los demás.

Si hemos recibido un amor condicional, seremos tremendamente exigentes, perfeccionistas, pero con la autoestima de cristal, ya que extrapolaremos el hecho de que si las personas que tendrían que habernos querido incondicionalmente no nos lo trasmitieron, por qué iba a quererme otro sin más.Puede que  desarrollamos comportamientos inseguros en las relaciones con los demás, que desconfiemos de si nos querrán lo suficiente, ya que siempre podría venir alguien mejor, alguien que lo haga mejor. Nos enseñaron que siempre podría estar mejor, y que cuando se consigue llegar a la cima no basta, hay que mantenerse ahí.

Aprendemos como mecanismo de mejora continuo, la autocrítica, que nos recuerda que si nos relajamos podríamos fallar. Si fallamos nos sentiremos culpables o fracasados.Necesitamos que todo esté bajo control.

Sólo conseguirá estar seguro, si persigues la perfección, si no el miedo a fallar estará presente. La perfección nos asegura que no hay margen de error. Aunque todos sabemos que la perfección no existe, la perseguimos.

O la otra vertiente, en la que no me creo lo suficientemente válido, ya que tiré la toalla, y sólo recibí críticas, y no intento mejorar ni conseguir lo que me gustaría, por pensar que nunca podré, que nunca será suficiente. Mi baja autoestima condicionará lo que consiga en la vida y mis relaciones personales, sin plantearme si aquello que aprendí de mí era cierto.

Aunque os he trasmitido la idea de un modo muy simplificado ( ya que podríamos seguir escribiendo de este tema horas), me apetecía compartirla, ya que creo que es muy importante que indaguemos en la forma en la que nos sentimos.

Identificar nuestros patrones emocionales, más que para saber si vienen de la educación recibida o no, nos sirve para clarificarlos, y  si no nos gusta lo que identificamos poder  cambiarlo.

En nosotros está la responsabilidad de sentirnos como lo hacemos. Si un día aprendimos una determinada forma de sentirnos, hoy podemos abandonarla y aprender otra nueva. A fin de cuentas, nos acostumbramos a sentirnos de una determinada manera y nos conformamos.

Atrévete a cuestionar tus costumbres emocionales  y cámbialas.

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«Psicólogos en Murcia». Vanesa Hernández.

¿Necesitas motivación?

¿Necesitas motivación?

 

Creo que no te resultará raro el reconocer ese estado en el que todos nos hemos encontrado en alguna ocasión, momento en la que estamos bajos de ánimo, en el que nos gustaría hacer miles de cosas pero nos faltan las ganas para ello.

Es muy típico ese domingo por la tarde en el que es inevitable pensar que llega el lunes y nuestra mente ya está pensando en todo lo que haremos esa semana. Sin embargo, pese a que nos gustaría llevar a cabo todas esas pequeñas cosas, para conseguir nuestros objetivos nos falta motivación. Nos falta el empuje necesario para que, cada día,  persigamos esos objetivos que “supuestamente” nos harían felices.

Sin embargo nos armamos de ganas y voluntad y hacemos hacemos una lista de propósitos cada domingo. Y cada lunes vuelta a empezar, ya que la voluntad nos llegó hasta el martes como mucho. Y ahí es donde comienza ese estado circular en el que damos vueltas sobre el comienzo de algo, pero nos resulta difícil avanzar hacia la meta.

Ayer, domingo por la tarde, me apetecía leer. Realmente no sabía muy bien de qué, con lo que me puse a indagar en internet. Por casualidad, de estas cosas fantásticas que ocurren por eso, si, por casualidad, me encontré con una lista de frases motivadoras de Albert Einstein, y pensé: Si a él, todo un genio, le funcionaron, ¿por qué no nos iban a funcionar al resto?

Así que  tras leerlas, y comprobar que coinciden con las premisas que sigue la psicología positiva, decidí compartirlas, a modo de consejos prácticos, para ayudaros a aprender a automotivaros, pero sobre todo, a mantener la motivación a lo largo del tiempo, que es lo que os permitirá conseguir vuestros objetivos.

ALBERT EINSTEINAlbert Einstein, entre muchísimas otras cosas decía:

“Todo hay que reducirlo a su máxima simplicidad, pero no más”. 

Como se suele decir, las cosas, en definitiva, la vida,  es más sencilla de lo que parece. No hay que tomarse las cosas demasiado en serio, hay que relativizar la importancia de todo. Si hay cuestiones que resolver, busquemos la forma, y si no se puede dejémoslo estar.

Decidí poner esta frase en primer lugar, porque quien me conozca (pacientes o relaciones personales) sabrá que mi máxima cada día es ocuparme de las cosas y no preocuparme por ellas.

La preocupación es el arma que utiliza el miedo para desmotivarnos y que abandonemos el objetivo que nos habíamos planteado. Cuando te descubras pensando “¿Y si…..?, estarás saboteando tu motivación.

Busca un equilibrio entre pensar y actuar. Piensa menos y actúa más.

 

“Nunca pienso en el futuro, llega bastante pronto”. 

Elige como momento de vida tu presente. Lo único que puedes controlar es lo que está ocurriendo ahora mismo. El presente te da la opción de que si no te gusta lo puedes cambiar, y si estás satisfecho con lo que tienes lo podrás disfrutar.

Olvidamos a menudo que tanto el pasado como el futuro son estados muy tramposos, ya que aunque aparentemente pensar en ello nos da sensación de control, no podemos cambiar nada.

No te desgastes pensando en lo que posiblemente llegue, llegará sólo. Ocúpate de tener el presente que te apetece, ya que te llevará al futuro que deseas.

GANDHI

 

Como decía Gandhi:

“Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque se convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino”

¡Hagámos caso a estos dos sabios!

 

 

“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”.

Para conseguir un objetivo lo más importante es el compromiso contigo mismo, la disciplina. Tenemos que ser exigentes en la implicación, pero tolerantes a la vez en la debilidad. Los extremos nunca son saludables. Si quieres mantener la fuerza de voluntad comprométete con objetivos realistas y mímate en la consecución de los mismos.

 

 

“La creatividad es contagiosa, pásalo”. 

Aumentarás tu motivación si compartes tus ideas y objetivos con tus seres queridos, compañeros de trabajo…El hablar de un tema provoca el efecto espontáneo de ir generando ideas y aumentar la creatividad.

Además provocarás que ellos te cuenten los suyos y el modo en que se plantean conseguirlos. Su método puede valerte.

¡Alimentemos la creatividad y dejemos que el miedo pase hambre!

 

“Sólo aquellos que intentan lo absurdo pueden lograr lo imposible”. 

No tengas miedo, no dejes que ni tu miedo ni el de los demás te desanimen.

El que no lo intenta no se equivoca nunca, eso está claro, ¿pero quieres eso?. Si tu respuesta es sí, habrás llegado a tu objetivo, pero si no lo tienes claro, no te conformes con la mediocridad de lo necesario, porque en ocasiones no es suficiente.

 

“Entre las dificultades se esconde la oportunidad”. 

Siguiendo a lo anterior, Einstein decía esta frase. Cuando alguien se propone un reto, un objetivo, no todo va a ser un camino fácil, nos encontraremos dificultades, que en ocasiones nos llevarán al descubrimiento de otros, al logro de cosas totalmente inesperadas. Si crees que has tenido un error, significa que estás avanzando a tu objetivo.

Piensa que los grandes descubrimientos de la historia fueron así.

 

 

“Somos arquitectos de nuestro propio destino”. 

Eres el único dueño de tus decisiones. Puedes llegar donde te propongas. No olvides que donde te encuentres, lo decidiste tú, decide ahora donde quieres estar. Es cierto que no todo depende d ti, pero sí lo importante. No hablamos de conseguir un objetivo tomando una decisión, todo lo contrario. Las grandes metas se consiguen haciendo muchas pequeñas cosas. Podemos volver a decidir cada vez que queramos. No pasa nada. Eso es la mayor ventaja de la vida.

 

 

“La única manera segura de evitar cometer errores es no tener nuevas ideas”.

Se constante. Levántate las veces que haga falta. Sólo fracasarás cuando dejes de intentarlo.

 

Como habrás observado, la sabiduría de Albert Einstein, residía en parte en ser plenamente consciente que la perfección no existe, que sólo podemos ocuparnos de nuestro presente, que de nada sirve preocuparnos de las cosas, que lo que nos ayudará será ocuparnos de ellas, que no tenía miedo al fracaso, pero eso sí, tenía muy claro que las cosas sin constancia, disciplina y compromiso no se conseguían. Tenía claro también que la vida no es eterna, que estamos de paso, y que por ello, la mayor motivación la encontraremos en disfrutar de nuestro presente y no esperar a conseguir las cosas para entonces ser felices. La felicidad reside en el camino a la felicidad. No perdía tiempo en buscar controlar lo que no podía

Además no tenía miedo a lo que pensarán los demás de él, ni del resultado de sus estudios, ni del fracaso, ya que para  él, el fracaso hubiera sido no intentarlo.

 

AHORA INTÉNTALO TU!!!!

Vanesa Hernández, psicóloga en Murcia.

La Gestión Emocional como clave para sentirte mejor.

La Gestión Emocional como clave para sentirte mejor.

 

 

 

Una de las claves para sentirte mejor es aprender a gestionar bien tus emociones.

 

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La gestión emocional consiste básicamente en aprender a identificar las emociones, ser plenamente consciente de ellas, comprenderlas  y en unos casos aceptarlas y en otros reconducirlas por ser inapropiadas.

La gestión emocional te proporciona un mayor conocimiento de ti mismo y de los demás, haciéndote sentir dueño de tus actos y en definitiva de tu vida, por no dejarte arrastrar por ellas.

Creo que a todos nos a ocurrido en alguna ocasión el vernos en un una circunstancia y pese a que no queríamos actuar como lo hicimos no pudimos evitarlo. Nos descubrimos diciendo frases como: «sabía que no tenía que estallar pero lo hice», «Se que no era para tanto pero no pude evitar ponerme así», «Pensaba que tenía que decirle tal o cual cosa, pero me quedé bloqueado, no me salía palabra».

En esos momentos no nos sentimos dueños de nuestra vida, ya que son nuestra emociones las que deciden nuestros comportamiento.

¿Por qué nos ocurre esto? ¿La solución reside en reprimirlas?¿o quizá en evitar situaciones?¿por qué una y otra vez nos ocurre lo mismo pese a que reconocemos nuestro error?

Lejos de pensar que las emociones son una reacción perjudicial para nosotros, las emociones son reacciones de nuestro cuerpo que nos alertan de lo que ocurre fuera. Es el modo en que respondemos ante la interpretación que estemos haciendo ante lo que ocurre en nuestro entorno, en nuestra vida.

Sin embargo, en ocasiones, da la sensación de que nuestras emociones se han vuelto locas, y que no se corresponden con lo que nosotros creemos que estamos viviendo. Se vuelven desobedientes, y pese a que nosotros de modo consciente queremos reaccionar de una determinada manera, no podemos evitar sentirnos de otra.

 

gestion de emocionesComo resultado del aprendizaje que vamos adquiriendo a lo largo de nuestra vida, generamos un bagaje de creencias, realistas o no, que nos sirve para poder enfrentarnos y adaptarnos a las diferentes situaciones que nos vamos encontrando. Esas creencias, nos ayudan a qué pautas seguir en la relación con los demás, qué es lo correcto e incorrecto, qué camino seguir. Esas creencias proceden de ideas directas trasmitidas por nuestros padres, maestros, amigos, compañeros, y por experiencias vividas u observadas a lo largo de nuestra vida. En ese aprendizaje las emociones adoptan el papel de recordarte o dirigirte en función de lo que en un momento dado tu pensaste. Se quedan grabadas en tu cerebro. Como un mecanismo primario que en definitiva nos ayuda a sobrevivir, será muy resistente, y pese que posteriormente nosotros de modo superficial podamos cambiar nuestros pensamientos, ellas, las emociones, seguirán reaccionando en función del patrón emocional primario.

Sin darnos cuenta, no reaccionamos a los acontecimientos en función de lo que esta realmente ocurriendo, sino en función de lo que nosotros creemos que ocurre, y ahí es donde aparecen las emociones asociadas a nuestras creencias.

Quizá, si nos pararamos a pensar de un modo objetivo, veríamos que realmente no está ocurriendo lo que provoca que mi emoción aparezca.

 

Por ejemplo: si mi pareja me dice que una chica le parece guapa, no me está diciendo que le guste más que yo, ni que yo no le guste, ni que me vaya a dejar por ello. Simplemente me está diciendo que le parece guapa como me lo podría parecer a mí misma. Aunque racionalmente esto parezca una estupidez, emocionalmente uno reacciona en función de lo que uno interpreta, y si me molesta su comentario me tendría que plantear por qué.

La cuestión es que para uno poder gestionar tus emociones necesitas saber identificarlas, entenderlas, tener una conciencia plena de donde vienen, y en ocasiones aceptarlas y en otras  reconducirlas cuando no sean adecuadas.

La gestión eficaz de las emociones es fundamental para sentirse bien, sereno, feliz.

Te da un pleno conocimiento de ti y de los demás.

Provocará que tu relación con los demás, a nivel sentimental, familiar, laboral, social, mejore infinitamente.

Aprenderás a sentir emociones, a tolerarlas, normalizarlas, así como a modificar otras.

Puedes aprender a hacerlo, mediante un entrenamiento adecuado.

No permitas que organicen tu vida sin tu permiso.

 

Obsesiones….duda….miedo…y más obsesiones.

Obsesiones….duda….miedo…y más obsesiones.

 

 

«Psicólogos en Murcia»

 

imagesCAAXVE2SÚltimamente es muy habitual en la consulta que acudan pacientes con obsesiones.

En anteriores publicaciones, ya hablé de en qué consisten, cómo se manifiestan, cómo se siente la persona que las padece…

En esta ocasión me gustaría relatar, cómo los pacientes me trasmiten la angustia que les produce el tenerlas, y cómo, pese a saber que lo que les ocurre son obsesiones, les cuesta el aceptar que lo son.

Voy a tratar de explicar esto último.

Simplificando, cuando una persona acude a consulta por primera vez, en algunos casos tienen una ligera idea de lo que les puede ocurrir, pues ya han echado un vistazo por internet, buscando información acerca de lo que les sucede.

En otros casos, ya acuden diagnosticados por un psiquiatra, el cual les prescribió medicación, y que han encontrado ligeramente cierta mejoría, pero las obsesiones siguen ahí.

Hay un pequeño porcentaje de gente, que cuando acude no tiene ni idea de lo que le puede estar ocurriendo, pero tienen mucho miedo a estar locos, o de poder volverse locos en un futuro, si no logran controlar lo que les pasa. Piensan cosas «raras» (como ellos mismos relatan) y temen que eso sea la antesala de la «locura».

Independientemente, de cual sea el grado de información que tengan, todos necesitan que les des un diagnostico y saber si tiene solución. Básicamente, si la angustia que sienten, se pasará algún día.

El contenido de las obsesiones que más se dan últimamente en mi consulta son: miedo a ser homosexual, miedo a hacer daño físico a alguien o a sí mismo, miedo a que algo malo ocurra si no se hace lo que la mente te dicta en ese momento, miedo a no controlar lo suficiente una situación y necesidad de comprobación.

Por diferentes que sean las obsesiones, ya que una misma persona puede tener varias, lo común a todas ellas, es el miedo a aceptar que son obsesiones, lo que implica no prestarles atención e importancia, y no hacer nada con respecto a ellas.

Se que parece una contradicción, ya que la mayor necesidad de alguien cuando las tiene, es que les confirmes que son obsesiones, y no realidades lo que su pensamiento le dice. Pero una vez que aceptan que es una obsesión, cuando toman conciencia de que no están haciendo nada con respecto a lo que su pensamiento obsesivo  les dice, surge el miedo a que no sea una obsesión y entonces estén cometiendo el error de engañarse a sí mismos y ocurran las fatídicas consecuencias que las mismas obsesiones le anticipan.

Y ahí es donde cerramos el círculo de la duda. Es el «colmo de la obsesión». La persona se obsesiona con no obsesionarse.imagesCAMGH8SC

La obsesión me puede hacer dudar acerca de si su contenido es cierto o no, y mantenerme en esa duda constante continuamente. Pero también pueden hacerme creer que no me puedo dejar de obsesionar porque, si lo hago, dejaré de ejercer control para evitar las consecuencias que la obsesión misma relata.

Así, por ejemplo, si una paciente tiene miedo a ser lesbiana, tiene miedo a aceptar que no es una cuestión de dudas acerca de su orientación sexual, sino que es una obsesión, porque » ¿y si acepta que es una obsesión, y luego no lo es y echa su vida por la borda?» «¿Como puede seguir con su novio, si resulta que dentro de unos años se da cuenta de que lo es?».

Llegar a este estado, produce un nivel de angustia elevado, de desesperación y desesperanza, ya que la persona por unos momentos, días o semanas, ha experimentado la serenidad que le produce el aceptar que es una obsesión. El haberlo hecho, le ha permitido no concederle credibilidad, lo que a su vez a ocasionado que reduzcan en su frecuencia de aparición, y en la intensidad con que le afectan.

Y ahora otra vez, se sienten descontrolados, con su mente cargada de DUDAS, y con la angustia de no saber si algún día serán capaces de superar lo que les pasa.

imagesCA8YSYPXSin embargo, en la medida que entienden que esta duda, es una obsesión, que refuerza a la anterior, otra vez recuperan el control de sus pensamientos, y confianza en que lo superarán,

No cabe duda, que el dominar las obsesiones, es un proceso complejo y costoso para las personas que las padecen, pero si tienen la paciencia y confianza suficiente se consigue siempre.

 

«Psicólogos en Murcia»

 

Miedo a perder el control

Miedo a perder el control

«Psicólogos en Murcia»

 

images[4]No sé si en algún momento habrás sentido ese miedo indefinido, pánico más bien, a perder el control. Es una sensación difusa en la que uno teme hacer o decir cualquier cosa en contra de su voluntad, no sabe muy bien que, pero la sensación es de mucho miedo.

Se tiene miedo a cometer una locura, a volverse loco….

Miedo a estarlo, por tener este tipo de pensamientos y sensaciones. Y miedo a que esa sensación no se pase nunca, y terminemos confirmando muestro mayor temor.

Junto con esa sensación, el contenido de los pensamientos que tengas puede ser de todo tipo. De violencia física contra ti, o con los demás, o violencia verbal…

Un pensamiento muy típico, es estar al lado de un balcón o una ventana y pensar, «¿Y si me tiro?».

Uno  se angustia, porque evidentemente no se quiere tirar, pero entonces se pregunta, «SI NO QUIERO, ¿POR QUÉ LO HE PENSADO?» y ahí se angustia más, porque cree que el pensar las cosas puede hacer que se puedan hacer realidad.

Lo sé, dicho así parece una tontería, algo sin ninguna importancia, pero cuando a uno le pasa, te puedo asegurar que no lo ve como una tontería.

El miedo a la locura o a perder el control, es muy frecuente en personas que padecen ansiedad.

Podemos considerarlo como un síntoma más, dentro de la gran gama de síntomas provocados por la ansiedad que se pueden tener. Sin embargo es uno de los más desagradables para la persona que los sufre, porque no entiende por qué lo está pensando.thCAYMG58O

Su miedo a que sus pensamientos se hagan realidad, provoca un miedo a poder pensarlo, y es este reacción de miedo es lo que los mantiene.

La persona entra en un bucle en el que se tiene miedo de sí mismo, lo que provoca el que empiece a darle credibilidad a esos pensamientos. Por ejemplo, empieza a no quedarse sola, a no quedarse al cuidado de menores, a no enfrentarse a situaciones que la puedan desestabilizar, a evitar cualquier tipo de conflicto o emoción….

Esta actitud, evidentemente, aunque le hace sentir a salvo de modo inmediato, refuerza más el miedo y la intensidad de los pensamientos, que no dejan de ser pensamientos, nada más.

Sin embargo, a medida que van pasando los días, lo más común, es que la persona se venga abajo, se sienta deprimida y limitada, ya que no se reconoce al sentirse así, es más, al no poder hacer nada con ello.

Esto produce tristeza, desilusión, perdida de la capacidad de disfrutar con lo que antes se disfrutaba, desesperanza…

Y ya uno no sabe si tiene ansiedad, si se va a volver loco, si se está deprimiendo, o qué le pasa.

Los pensamientos se vuelven obsesivos, ya que cuanto más uno los teme más se cuelan en la cabeza, provocando esa angustia incontrolada, que te hace dudar de todo.

Decirte, que si te sientes identificado con lo que acabas de leer, tranquilo, no te estás volviendo loco, ni cometerás esa locura que tanto temes.

Pero si no logras perder el miedo a los pensamientos y controlar la ansiedad, pide ayuda. Se puede reconducir más fácil de lo que parece.

 

«Psicólogos en Murcia»