Obesidad: ¿Por que´no pierdo peso?

Obesidad: ¿Por que´no pierdo peso?

Cuando pensamos en el tratamiento de la obesidad, pensamos en dieta hipocalórica y realizar  ejercicio. Algo que parece tan básico y evidente, para muchas personas que quieren perder peso no es tan sencillo.

Inician continuamente dietas que se saltan, abandonan o les aburren. Su día a día está organizado en función de lo que van a comer o dejar de comer. Continuamente piensan en lo que se comerían y si se saltan la dieta se prometen a si mismos que sólo un poco o que será la última vez.

Su estado de ánimo baja, su motivación cada vez es menor, y su ansiedad por comer y realizar viajes a la nevera cada vez es mayor. Su solución a perder peso, que es realizar la dieta, se convierte en el problema.

Y lo peor es que, no sólo no pierden peso, sino que cada vez se gana más.imagesCAGK99RG

Está claro que para perder peso hay que controlar lo que comemos, y si realizamos algo de ejercicio, nos sentiremos mucho mejor. Pero si detectamos donde está el origen del problema, nos resultará más fácil y la dieta será más eficaz.

El origen del problema puede ser diverso, desde aspectos de personalidad, inseguridad y falta de confianza en uno mismo, mala gestión del estrés o  de las emociones, creencias distorsionadas acerca de la imagen y hábitos alimenticios…

Una vez detectado de donde proviene la dificultad, trabajaremos para dotar a la persona de estrategias para poder hacerle frente y pueda perder peso con normalidad.

De ahí, a que la terapia para trabajar este problema de la conducta alimentaria, no sea rígida ni siga un protocolo totalmente definido, ya que se atiende a las necesidades de cada paciente de forma totalmente individualizada.

Aunque si cabe destacar, a modo indicativo, que en muchos casos se utilizan estrategias de detección del pensamiento, reestructuración cognitiva, de manejo de estrés, relajación, control de la comida y de expresión de las emociones

Anorexia nerviosa. Consecuencias fisicas.

Anorexia nerviosa. Consecuencias fisicas.

La anorexia puede poner en riesgo varios de los órganos corporales y recursos fisiológicos, particularmente en la estructura y función del corazón y del sistema cardiovascular dando como resultado un ritmo cardíaco bajo (bradicardia).

Por lo general, las personas que padecen de anorexia poseen un balance de electrolitos distorsionado, debilidad muscular, disfunción inmunológica y muerte.

Si se desarrolla anorexia antes de la edad adulta, se  podría  sufrir de  atrofia en el crecimiento y, consecuentemente, de niveles bajos de las hormonas esenciales (incluyendo las hormonas sexuales). La osteoporosis también está asociada con la anorexia.

Los cambios en la estructura y función cerebral se constituyen como señales prematuras de esta condición. La ampliación de los ventrículos del cerebro se cree está asociada con la inanición, y su reversión es parcial aun cuando se retoma un peso corporal considerado como normal.

Entre otros efectos por inanición, se encuentran los siguientes: 

  • Pérdida excesiva de peso
    • El índice de masa corporal es menor a 17,5 en los adultos, o el 85% del peso esperado para los niños
  • Atrofia en el crecimiento
  • Desorden endocrino que conlleva a la interrupción del ciclo menstrual (amenorrea)
  • Reducción de la libido, impotencia en los hombres
  • Síntomas de inanición tales como reducción del metabolismo, ritmo cardíaco lento (bradicardia), hipotensión, hipotermia  y anemia
  • Anormalidad en los niveles corporales de minerales y electrolitos
  • Pérdida del cabello y uñas frágiles en las manos
  • Crecimiento de vellos delgados en todo el cuerpo
  • Temperatura corporal baja, se siente frío constantemente
  • Deficiencia de zinc
  • Reducción de las plaquetas
  • Disminución en la función del sistema inmunitario
  • Aspecto pálido y ojos hundidos
  • Huesos y articulaciones estridentes
  • Hinchazón de ojos y tobillos por recolección de fluidos
  • Caries
  • Estreñimiento
  • Piel seca, labios secos y quebradizos
  • Baja circulación que conlleva a calambres y extremidades cárdenas
  • En casos de pérdida excesiva de peso existe  la posibilidad de que los nervios se deterioren causando dificultad en la movilidad de los pies.
  • Dolores de cabeza
  • Bruxismo constante

Bulimia. Consecuencias físicas

Bulimia. Consecuencias físicas

La bulimia, así como la anorexia, tiene graves efectos en la salud física.

Los vómitos constantes y la falta de nutrientes característicos de la bulimia pueden provocar los siguientes problemas:

  • dolor estomacal constante.
  • daño en el estómago y los riñones.
  • erosión del esmalte dental (debido a la exposición a los ácidos del estómago).
  • agrandamiento de las glándulas salivales de las mejillas debido a los vómitos frecuentes.
  •  ausencia de menstruación.
  • pérdida de potasio (esto puede desencadenar problemas cardíacos e incluso la muerte).

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La complicación cardiovascular más importante es la pérdida de potasio a través de los vómitos o por el abuso de laxantes provocando  alteraciones en el electrocardiograma con terribles consecuencias.
Cuando provocan  el vómito, el ácido que le acompaña actúa sobre el esmalte dental, pudiendo resquebrajarse o parecer carcomidos.

También aparece una dilatación gástrica con el riesgo de rotura de estómago,  por las abundantes comidas o por el gran esfuerzo que se produce al vomitar.

Otras complicaciones que pueden darse son: esofagitis, úlceras, hemorragias e incluso perforación del esófago que en alguna ocasión puede llegar a causar la muerte.

Cuando se da un  uso habitual de laxantes, puede producir alternancia de diarreas y estreñimiento y una dependencia a este tipo de fármacos que hace mucho más difícil el abandonarlo.
Como resultado de las purgas, los desequilibrios electrolíticos pueden a veces llegar a causar problemas médicos graves.

Aunque pensar en trastorno de la alimentación, nos hace pensar en delgadez, no siempre es así. En las personas que padecen bulimia hay ocasiones en que, los continuaos atracones, pueden provocar que la persona aumente mucho de peso, lo que aumenta su riesgo de padecer enfermedades relacionadas con el sobrepeso tales como, diabetes, coronarias u otras.

Anorexia y Bulimia: Consecuencias psicológicas

Anorexia y Bulimia: Consecuencias psicológicas

El principal síntoma que presentan las personas con anorexia o bulimia es el MIEDO A ENGORDAR.

Quizá no seamos conscientes, cuando afirmamos algo así, de la importancia y gravedad de padecer este miedo.  El objeto temido es la comida, lo que produce ansiedad es precisamente, el tener que comer.

Sabemos que todos los miedos son incapacitantes, y al hablar de ansiedad (del tipo que sea) he afirmado que también muy desagradable pero nunca peligrosa (para nuestra integridad física).

El miedo, es un mecanismo de defensa cuyo objetivo es protegernos de amenazas y peligros. Es cierto que nuestra mente en ocasiones percibe amenaza donde no la hay, pero en ningún caso, dicho miedo lleva implícito atentar contra nuestra propia seguridad y supervivencia.

En el caso de los trastornos de la alimentación, si. La persona tiene miedo a comer, por miedo a engordar. Su miedo le protege de engordar, pero no le protege de sobrevivir. De ahí la gravedad de estas enfermedades, y la dificultad e importancia de trabajar para  superar o dominar el miedo.

Además de este miedo a engordar, las personas con anorexia y bulimia suelen presentar:

  • Trastornos del sueño, que aparecen como un trastorno secundario

 

  • Estado de ánimo irritable, que normalmente aparece del conflicto interior entre la demanda de alimento del cuerpo y la obsesión por controlarlo. En la mayoría de los casos cambia su carácter.

 

  • Estado de ánimo deprimido y ansiedad, ya que continuamente tienen que enfrentarse al objeto temido y a situaciones donde tendrán que ocultar, disimular, mentir…No se sienten bien consigo mismas.

 

  • Aislamiento. Van cerrando cada vez más su círculo de amigos con tendencia a la soledad, la tristeza y la melancolía, Evitan cualquier situación donde haya probabilidad de comer. Además, no les apetece mostrarse a la gente, por no tener la imagen deseada y por no sentirse anímicamente bien.

 

  • Sentimiento de culpa.  Obsesionados por el control total, cuando creen que han cedido (en un atracón, en el caso de la bulimia o por comer algo no permitido, en la anorexia), se sienten culpables y creen que si no consiguen lo que se proponen es porque son débiles. En las fases iniciales la culpa también es provocada por la sensación de saber que no se está haciendo lo correcto. Aun luchan entre lo racional y la enfermedad

 

  • Baja autoestima. Aspecto que forma parte de ellas desde antes de la aparición del trastorno. Suelen ser personas inseguras

 

  • Sentimiento de inutilidad, vacío.  Puede decirse que la dieta las mantiene en una constante frustración, lo que hace que se perciban como inútiles, ya que no consiguen lo que consideran su objetivo.

 

  • Perfeccionismo y autoexigencia elevada, como mecanismo de control de sus vidas. Así tratan de aliviar su inseguridad y sensación de inutilidad.

 

  • Percepción distorsionada de su imagen o visión parcial. Se ven mucho más gordas de lo que realmente están y se obsesionan por una parte de su cuerpo que no les gusta,  lo que les hace no ver la totalidad de su aspecto (normalmente se centran en las caderas, los muslos…)

 

  • En el caso de la anorexia, hay una negación total de su delgadez, además de una  alteración de la capacidad de concentración  por la falta de componentes (nutrientes) necesarios para la realización de actividades mentales.

 

  • En la bulimia, existe un miedo elevado a perder el control y darse un atracón lo que les produce sentiré muy culpables y volver a empezar.

«¿Tengo ansiedad?»

«¿Tengo ansiedad?»

Las crisis de ansiedad, son la aparición temporal de miedo o malestar intenso, que se inicia de manera brusca y repentina, alcanzando su máxima expresión en los primeros  minutos, y van acompañados de cuatro o más de los siguientes síntomas:

1-      Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca.

2-      Sudoración.

3-      Temblores o sacudidas.

4-      Sensación de ahogo o falta de aliento.

5-      Sensación de atragantarse.

6-      Opresión o malestar torácico.

7-      Nausias  o molestias abdominales.

8-      Inestabilidad, mareo o desmayo.

9-      Desrealización  (sensación de irrealidad) o despersonalización ( estar separado de una mismo).

10-   Miedo a perder el control o volverse loco.

11-   Sensación de entumecimiento u hormigueo.

12-   Escalofríos o sudores.

thCATAAF98Cuando una persona experimenta ansiedad por primera vez, cree normalmente que está sufriendo un infarto al corazón, asfixia, que se va a desmayar o simplemente que algo peligroso le está ocurriendo. En algunos casos la persona puede pensar que “se está volviendo loco”.

La ansiedad es una reacción normal de nuestro organismo que aparece cuando nuestro cerebro percibe una situación supuestamente amenazante  o peligrosa. En ocasiones no hay ningún problema aparentemente significativo que nos la esté provocando, y es precisamente eso lo que permite que se vaya acumulando, pequeñas dosis de estrés diario sumadas a lo largo del tiempo, que en el día a día resultan llevaderas, pero todas unidas terminan por desbordarnos.

La ansiedad es muy desagradable e incapacitante, pero no peligrosa. Para quien la padece, produce un gran sufrimiento y limitación en  su vida cotidiana.

La ansiedad se puede presentar ante diversas situaciones o contextos. En función de esto hablaremos de fobia social, fobia específica, agorafobia, etc.

Por otro lado, hablamos de minicrisis cuando se experimentan menos de cuatro síntomas de los mencionados anteriormente.

Autoestima ¿Cuanto me quiero?

Autoestima ¿Cuanto me quiero?

«Psicólogos en Murcia»

 

Oír hablar de la autoestima es algo muy frecuente en nuestro día a día.imagesCACP9BRM

Expresiones tales como:”esto me pasa porque tengo baja autoestima”, “Si tuviera una mayor autoestima no necesitaría la aprobación de los demás”, “Me gustaría ser más seguro, tener más confianza en mí mismo”, son habituales cuando algunos pacientes llegan a la consulta.

Cuando alguien tiene baja autoestima y no confía en sí mismo, tiende a juzgarse y rechazarse a sí mismo a través de la autocritica y autoreproche.

Necesita la aprobación de los demás para sentirse bien, se siente inseguro para tomar decisiones por insignificantes que sean, tiende a compararse con los demás, se tiene más dificultad para relacionarse por miedo a lo que piensen o no dar la talla, a realizar una entrevista de trabajo o intentar algo por miedo al fracaso.

Por ello, la persona va a limitar el abrirse a los demás, expresar su sexualidad, ser el centro de atención, atender a los demás, pedir ayuda,  resolver problemas o emprender algo para conseguir un objetivo.

Como el juzgarse a sí mismo produce dolor, para evitarlo, la persona se culpa de lo que le pasa o se enfada consigo mismo, poniéndose excusas como modo de resolver el problema, o bien opta por el extremo contrario, se embarca en un perfeccionismo absoluto para evitar crítica y asegurarse la aprobación.

La Autoestima es algo esencial  desde un punto de vista psicológico, para poder sobrevivir emocionalmente, es la valoración que hacemos de nosotros mismos en función de  las sensaciones y experiencias que hemos ido teniendo a lo largo de nuestra vida.

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Nos sentimos listos o tontos, capaces o incapaces, nos gustamos o no.

El concepto que tenemos de nosotros mismos, es decir, lo que pensamos acerca de nuestras cualidades, capacidades, modos de pensar o de sentir, es muy importante,  de ello depende en gran parte la realización  personal y nuestros logros en la vida.

De este modo, las personas que se sienten bien consigo mismas, que tienen una buena autoestima, son capaces de enfrentarse y resolver los retos y las responsabilidades que se le  presentan. Por el contrario, los que tienen una autoestima baja suelen limitarse y fracasar.

Es nuestro motor o nuestro freno.

La forma en que uno se percibe así mismo puede cambiar, adquiriendo estrategias que nos ayuden a percibir la realidad de modo distinto y a sentirnos mejor, mediante la gestión eficaz de las emociones.

El cambio de estos pensamientos y sentimientos, afectará a todas las áreas de la vida, favoreciendo   una Autoestima sana.

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Guía para mejorar tu autoestima en 8 pasos

Fobia social

Fobia social

La fobia social es un temor muy intenso y persistente que se experimenta ante una o más situaciones sociales o ante actuaciones en público, tales como:

  • Pedir una consumición en un bar.
  • Preguntar el precio o  características de un producto a un dependiente en un comercio.
  • Preguntar una duda en clase.
  • Hablar en una reunión de gente.
  • Iniciar o mantener una conversación con una persona atractiva.
  • Expresar una queja o mostrar tu desacuerdo cuando sientes vulnerados tus derechos, (p.e. alguien se cuela en la cola del supermercado).
  • La simple relación con los compañeros de clase o del trabajo, comer o beber en público.

Dicho temor no desaparece hasta que la situación acaba o la persona escapa de ella.

La persona con fobia social tiene miedo a cometer un error y que los demás se den cuenta, o a decir o hacer algo que les provoque vergüenza, por temor a lo que piensen los demás.

Dicho miedo provoca la aparición de una respuesta de ansiedad que va acompañada de sudor, rubor( se pone cara roja), temblor, nauseas o ganas de vomitar, lo que provoca que la persona escape de las situaciones porque entiende que sólo así su miedo desaparecerá, o evite todas aquellas situaciones en las que cree que le podría ocurrir.

De hecho, en la mayoría de los casos, la anticipación de la situación ya produce dicha respuesta de ansiedad, con lo que la persona se siente incapaz de poder enfrentarse, al pensar que, si lo hace, su ansiedad será mucho peor. Así, de este modo, la persona entra en un círculo vicioso, en el que cada vez se enfrenta a menos situaciones por temor, ya no sólo a lo que puedan pensar los demás, sino también a que se le pueda notar su imagesCAK0588MLa clave del trastorno radica precisamente en ese doble temor, que provoca que la vida cotidiana de la persona con fobia social se vea interferida y limitada significativamente.

Pero fobia social no es lo mismo que timidez. La persona tímida puede que no se encuentre cómodo en determinadas situaciones sociales o no elija como profesión el dar conferencias, pero es capaz de desarrollar su vida con normalidad, ya que no desarrolla una respuesta de ansiedad ante las situaciones sociales.

Es decir, la mayoría de las personas nos ponemos nerviosos ante ciertas situaciones sociales (sobre todo cuando nos enfrentamos por primera vez), nerviosismo que se considera normal y que va acompañado de determinados síntomas. Sin embargo, los entendemos como normales, pasamos el mal trago y continuamos con la situación.

La persona con fobia social, no interpreta la aparición de estos síntomas de nerviosismo como algo normal, su aparición provoca el miedo a que se noten y el temor a que, por su presencia, no saber actuar bien y ser juzgado. En ocasiones, la fobia social va acompañada de trastorno de pánico, pues la persona teme que esos síntomas sean el inicio de una crisis y en este caso la persona tiene miedo de la crisis y del ridículo de mostrar esa crisis en público.

Fobia Específica: «Tengo miedo…»

Fobia Específica: «Tengo miedo…»

Las personas con fobia específica presentan un temor intenso, desproporcionado o irracional,  por la presencia de objetos o por la exposición a situaciones específicas que les producen dicho miedo: animales, lugares cerrados, alturas, oscuridad, tormentas, vuelos, ver sangre, recibir inyecciones (intravenosas, mus-culares), intervenciones médicas (dentales, p.ej.), tragar alimentos sólidos, conducir un coche, aguas profundas.

En ocasiones basta con la anticipación a ellos. Con la anticipación a ellos, nos referimos a que, el sólo hecho de pensar en que se tienen que exponer o que la situación sucederá, les produce casi el mismo temor o el mismo que si la estuvieran viviendo en realidad.

Cuando la persona se expone a lo que le produce miedo se da una respuesta inmediata de ansiedad, que puede llegar incluso a ataque de pánico. Aunque normalmente la persona reconoce que su miedo es exagerado, no puede evitar sentirse así.

Existe una excepción dentro de las fobias específicas en cuanto a la respuesta ansiosa. Es el caso de la fobia a la sangre, en la que suelen aparecer nausias y desvanecimiento y no siempre miedo.

En todos los casos, la solución que adopta la persona, es evitar las situaciones temidas o en el caso de tener que soportarlas, lo hace con un intenso miedo y malestar. El hecho de que alguien experimente un intenso miedo a algo, por sí solo, no significa que tenga una fobia específica. Dicho miedo tiene que afectar significativamente la rutina normal de la persona a nivel laboral, académico o socio-familiar.

Es decir, alguien podría experimentar un miedo muy elevado a los canguros, pero si en su vida cotidiana no se va a encontrar a ninguno porque no vive en un entorno donde sea habitual la presencia de ellos, eso no supondría una fobia específica. En contraposición, si un alto ejecutivo que tiene que viajar continuamente, y hacer uso del avión, tuviese fobia a volar, ahí si hablaríamos de fobia específica.

Entre los profesionales de la psicología hablamos de diferentes tipos de fobias específicas:

  •  Animal. El miedo es causado por uno o más tipos de animales. Los animales más temidos son las serpientes, arañas, insectos, gatos, ratas, ratones y pájaros. –
  • Ambiente natural. El miedo es provocado por situaciones naturales: tormentas, viento, alturas, agua, oscuridad. –
  • Sangre/inyecciones/heridas (SIH). El miedo es inducido por la visión de sangre/heridas, por recibir inyecciones u otras intervenciones médicas invasoras, por la realización de un análisis de sangre y/o ver o hablar de intervenciones quirúrgicas. También se han incluido en este apartado el miedo a los hospitales, ambientes médicos y dentales, instrumental médico y olores de medicinas, aunque no está claro si constituyen una subtipología. Estos fóbicos no temen la visión de su sangre menstrual o la manipulación de carnes rojas.
  •  Situacional. El miedo es inducido por situaciones específicas tales como transportes públicos, túneles, puentes, ascensores, volar en avión, coches (conducir o viajar), lugares cerrados. –
  • Otro tipo. El miedo hace referencia a otro tipo de estímulos. Se incluyen situaciones que pueden conducir al atragantamiento, vómito o adquisición de una enfermedad (cáncer, SIDA); la fobia a los espacios (miedo a caerse si no se está cerca de paredes o de medios de sujeción).

Hay ocasiones en que, una misma persona tiene más de una fobia específica de un mismo tipo, por ejemplo, fobia a varios animales, o también que el tener una fobia específica vaya acompañada de otros miedos (no necesariamente fóbicos).imagesCA3L6AUE

Además, hay que tener en cuenta que las personas con una fobia específica  pueden temer un posible daño (accidente aéreo, mordedura, choque de automóviles, ahogarse), pero también pueden estar preocupados por perder el control, hacer el ridículo, marearse, desmayarse o tener un ataque de pánico con las consiguientes consecuencias anticipadas en este último caso: quedar avergonzado ante los demás, lastimarse al huir, volverse loco o tener un ataque cardíaco. El miedo a las sensaciones físicas experimentadas parece más frecuente en la claustrofobia, en la fobia a las alturas y en la fobia a la sangre/inyecciones/heridas.

La diferencia con el trastorno por pánico, es que estos síntomas sólo aparecen mientras dura la situación temida.

Anorexia y Bulimia: ¡Qué miedo a engordar!

Anorexia y Bulimia: ¡Qué miedo a engordar!

Las personas que padecen anorexia y bulimia, están obsesionadas con su imagen, y en consecuencia con la alimentación. Su vida está organizada en torno a la comida, en un cálculo mental continuo de cuantas calorías ingieren y queman a lo largo del día.

Pese a estar muy delgadas, no se ven así, la percepción de su imagen corporal está distorsionada completamente. Se someten continuamente a dietas en las que eliminan los alimentos con más calorías y reducen la ingesta de líquidos.

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Es frecuente también que aumenten su actividad física, haciendo deporte o evitando estar quietas, comiendo incluso de pie. Pueden recurrir también a tomar laxantes o diuréticos, o provocarse el vómito.

Las personas que padecen anorexia o bulimia son, a menudo, demasiado perfeccionistas, con baja autoestima y excesivamente críticas consigo mismo y sus cuerpos. Suelen mostrar  emociones y actitudes extremas.

Se sienten deprimidas, lloran con frecuencia, sintiéndose también culpables, irritables, enfadándose con normalidad, además de aislarse socialmente, sobretodo en reuniones familiares donde se va celebrar algo comiendo. Además pueden presentar comportamientos extraños como esconder la comida, escupirla tras masticarla, o cocinar grandes cantidades de comida para los demás, que luego ellas ni prueban.

El miedo a ganar peso está siempre presente y en las etapas iniciales es común la negación de su problema. En algunos casos, estos trastornos suelen ir acompañados de otros problemas psiquiátricos como la ansiedad, pánico, trastorno obsesivo-compulsivo y el consumo de alcohol o drogas.

Es frecuente que, los trastornos de la alimentación  comiencen en la adolescencia. El cambio físico y emocional que se da en esta etapa de la vida, implica enfrentarse de manera distinta a nuevas situaciones, en las que el adolescente no siempre cuenta con recursos para saber llevarlas. El trastorno de la alimentación suele ser la solución que se pone para resolver otros problemas reales como baja autoestima,  relaciones sociales o sentimentales, dificultades con los padres o en el instituto.

Aunque la anorexia y la bulimia comparten los rasgos que hemos mencionado , son dos problemas distintos que se diferencian fundamentalmente en:

La anorexia nerviosa se caracteriza fundamentalmente por un miedo excesivo para engordar, lo que provoca que la persona restrinja exageradamente la ingesta de comida. Están excesivamente delgadas, su peso está por debajo de lo que se espera para su edad y talla, llegando al límite de la desnutrición e inanición. Normalmente padecen amenorrea, es decir, retirada del ciclo menstrual más de tres meses consecutivos

La bulimia, a diferencia de la anorexia, suelen tener un peso normal. Alternan periodos de restricción de comida, en los que apenas comen, con otros periodos donde se descontrolan, habiendo episodios de “atracones” ( Ingesta de grandes cantidades de alimentos, sobre todo muy calóricos). Esta alternancia, hace que la persona entre en un bucle para no engordar, ya que después de un atracón se sienten muy culpables y provocan el vómito, se dicen así  mismas que será la última vez , e inician su dieta restrictiva, hasta que se descontrolan pegándose un nuevo atracón y vuelta a empezar.

Tanto en un caso como  en otro podemos,  ayudarles dotándoles de estrategias a padres y adolescentes (en su caso), para poder enfrentarse de modo sano a sus dificultades, gestionar sus emociones y restaurar patrones de alimentación adecuados.

Agorafobia. Un callejón sin salida.

Agorafobia. Un callejón sin salida.

La agorafobia es, la aparición de ansiedad cuando la persona se encuentra en situaciones en donde cree, que le va a resultar difícil o embarazoso escapar si padeciese una crisis de angustia inesperada, o en las que cree que no podrá recibir ayuda.

Las personas con agorafobia, suelen evitar estas situaciones o lugares, o las resisten a costa de un malestar  intenso, provocado por miedo a que aparezca una crisis de angustia. Normalmente, la persona que padece agorafobia evita situaciones tales como:

–          conducir (sobretodo autovía y autopista).

–          Uso de transporte público: taxi, autobús, tren, barco, avión.

–          Mezclarse con la gente en grandes multitudes, como en un concierto, cine, grandes almacenes, teatros…

–          Hacer cola o esperar en un establecimiento.

–          Permanecer sentado en peluquería, dentista.

–          Alejarse de casa.

–          Quedarse sólo en casa.

–          Espacios cerrados, como por ejemplo ascensores, habitaciones pequeñas, despacho del médico.

La agorafobia puede ir asociada a crisis de pánico o no. En algunos casos, la persona experimentó una o más crisis de pánico en el pasado. Su miedo a volver a padecerlas, le hace temer determinadas situaciones donde cree, que es más fácil su aparición.

De esta manera, la ansiedad se va asociando a dichas situaciones, y se va desarrollando la agorafobia. La persona piensa que el enfrentarse a  esas situaciones provocará la aparición de la ansiedad, con lo que las evitan normalmente.  Sólo se va a sentir a salvo en su “zona de seguridad”, es decir, donde cree que no sentirá miedo.

La consecuencia de esta evitación es que, el miedo a enfrentarlas cada vez es mayor, y se suele ir produciendo un aumento de las situaciones a las que se teme.

Así es, cómo cada vez más, la vida de los que padecen agorafobia se va limitando y mermando.

Aquí os muestro un vídeo donde queda bien reflejado todo esto. Espero que os guste.