Miedo en los Niños

Miedo en los Niños

thCA9ZZSULAl igual que en los adultos, los miedos en los niños son reacciones de alarma frente a situaciones desconocidas o que ellos perciben como peligrosas. Es algo normal en el desarrollo evolutivo de los niños. Por ello, la mayoría de ellos remiten por sí solos, sin tener que actuar  de modo especial sobre ellos.

Sin embargo, en ocasiones persisten más allá del periodo de tiempo en el que se supone que es algo normal, o se presentan con una intensidad mayor de lo que debiera, provocando un gran sufrimiento para los niños.

Los niños manifestaran su miedo a través de  conductas como llanto, gritos, irritación, huída o evitación de una determinada situación, temblores, sudoración, urgencia para orinar, aceleración cardiaca o tensión muscular, entre otras muchas.

Existen variadas situaciones ante las que un niño puede sentir miedo y éstas suelen ir modificándose con la edad y el nivel evolutivo. En líneas generales, en la infancia suelen predominar los miedos relacionados con separarse de los padres, las personas desconocidas o extrañas, determinados animales, hacerse daño, ruidos fuertes y repentinos, la oscuridad, determinados personajes de ficción (como brujas, monstruos o fantasmas)

En este caso, solamente se vencen si se enfrentan, con lo cual es importante que dotemos al niño de las habilidades necesarias para ello. En cuanto un niño afronta con éxito una situación temida, gana a la vez en confianza y seguridad y puede verse más capacitado para enfrentarse a nuevos miedos.

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“Escuela para padres”

“Escuela para padres”

La educación de los hijos, quizá sea uno de los aspectos más importantes para los padres, a la vez que el más complicado. Cuando nuestro hijo nace,  no nos dan un manual de cuál es la mejor manera de educar. No queremos que les falte de nada, y  lo hacemos lo mejor que podemos, desde el amor y la confianza.

Sin embargo, pese a nuestros esfuerzos, nuestros hijos no tienen el comportamiento deseado. Los padres observamos cómo van apareciendo cada vez más rabietas por cosas insignificantes, se vuelven más desobedientes, se niegan a hacer lo que les pedimos, el día a día en casa se vuelve una lucha, en la que continuamente hay que estar repitiendo su nombre para que haga las tareas o los deberes, todo lo que se les dice les molesta, se vuelven ariscos tienen reacciones explosivas…

En estas situaciones, los padres lo pasamos fatal, ¿Estaremos haciendo algo mal? ¿Será que mi hijo no nos quiere? ¿Tengo que ser más estricto? Y así infinidad de dudas continuas a las que intentamos dar respuesta, en ocasiones sin éxito.

Los problemas de comportamiento son habituales en los niños y adolescentes. La causa puede ser múltiple, y dependerá de la edad del niño, temperamento, estructura familiar, pautas educacionales establecidas…

Lo importante es detectar el origen y los patrones de conducta desadaptados, para que padres e hijos puedan aprender estrategias y pautas de actuación que les permitan corregir comportamientos desajustados e instaurar otros más saludables.

En la “Escuela para padres”, enseñamos no sólo como reconducir nuestro comportamiento y el de nuestros hijos, sino también, a cómo gestionar nuestras emociones (ansiedad, miedo…), en la relación con ellos.

Así entre todos conseguiremos una relación familiar más sana y satisfactoria.

“Rey destronado”: Celos infantiles

“Rey destronado”: Celos infantiles

images[11]Los celos pueden definirse como un estado del niño  caracterizado por una sensación de frustración al creer que ya no son correspondidos emocionalmente por las personas queridas (padres, parejas…) o, al menos, con la intensidad y frecuencia que desean o necesitan

“Se trata de un rey destronado”. “Ya no es el rey de la casa”
En general, los niños celosos pueden manifestar algunas de las siguientes conductas:

  • Cambios de humor no justificados.
  • Signos de infelicidad. Lloro frecuente sin motivo. Tristeza acompañada de expresiones tales como “No me quereis…”
  • Conductas regresivas, (no presentes hasta la llegada de un hermano o ya superadas), con el simple motivo de llamar la atención de los padres (pipi en la cama, negarse a comer, agresividad injustificada hacia objetos o animales, comportamiento social anómalo, etc.).
  • . Vuelta a un lenguaje más infantil con presencia de gestos inmaduros como chuparse el dedo.
  • Alteraciones en los patrones de comida (menos apetito o más selectivo con los alimentos, rechazando platos antes preferidos o se le tiene que dar la comida) y sueño (insomnio, despertar nocturno, solicitar dormir con los padres, etc.)
  • Negativismo, terquedad, dificultad para obedecer.
  • Niegan sus  errores y culpabilizan a los otros de sus problemas o actitudes (en especial al hermano objeto de celos).

Trastorno por déficit de atención, con o sin hiperactividad (TDAH)

Trastorno por déficit de atención, con o sin hiperactividad (TDAH)

hiperactividad[1]¿Observas que tu hijo es más inquieto que el resto de niños?¿Que no puede dejar de moverse?¿Que incluso sentado se remueve en su asiento?¿Que se levanta continuamente de la mesa o cuando está en clase?¿Que corre o salta en situaciones donde no es apropiado ni por las circunstancias ni para su edad?¿Tiene dificultades para jugar con otros niños? ¿Le cuesta guardar turno y precipita sus respuestas? ¿Interrumpe actividades de otros? ¿Es despistado, incurre en errores y parece que no te escucha cuando le hablas?¿Tiene dificultades para organizarse y le disgusta hacer cualquier tarea que implique un esfuerzo mental?

Si tu respuesta es afirmativa a varias de estas preguntas, puede ser que tu hijo sufra un Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH)

El TDAH es un trastorno que se caracteriza por la presencia de tres síntomas atípicos:

  • Déficit de atención
  • Impulsividad
  • Hiperactividad motora y/o vocal.

Se identificará como un trastorno cuando, dichos síntomas o los comportamientos que se deriven,se observen con mucha frecuencia e intensidad en comparación a niños de su edad, e interfieran significativamente en su vida escolar, familiar y social.

En el tratamiento para el niño o el adolescente, se trabajará  conjuntamente padres, maestro y terapeuta, para dotar al niño de estrategias, que le permitan controlar su comportamiento de un modo eficaz y consiga centrar su atención. Además se trabajan aspectos tales como, baja autoestima, capacidad para tolerar la frustración y habilidades sociales, ya que el niño con TDAH, suele tener dificultades en estas áreas.